Durante el transcurso del año 2025, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha contabilizado un total de 7.667 personas que fallecieron o desaparecieron en las diversas rutas migratorias del planeta. Esta alarmante cifra se traduce en un promedio devastador de 21 muertes diarias, según los registros consolidados del último periodo anual.
Estas estadísticas evidencian la gravedad de la crisis migratoria a escala global. Ante este escenario, el organismo internacional ha emitido un comunicado oficial subrayando la necesidad imperativa de desmantelar las redes de tráfico que se aprovechan de la vulnerabilidad de los migrantes y ponen en riesgo su integridad física.
Un fracaso de la comunidad internacional
La directora general de la OIM, Amy Pope, se pronunció de manera contundente sobre estos hallazgos.
«La continua pérdida de vidas en las rutas migratorias es un fracaso mundial que no podemos aceptar como algo normal»
, manifestó la funcionaria. Pope también recalcó que este tipo de decesos no son una fatalidad inevitable, sino la consecuencia de la falta de alternativas legales.
«Estas muertes no son inevitables. Cuando no se dispone de vías seguras, las personas se ven obligadas a emprender viajes peligrosos y a ponerse en manos de traficantes y contrabandistas. Debemos actuar ahora para ampliar las rutas seguras y regulares, y garantizar que se pueda llegar a las personas necesitadas y protegerlas, independientemente de su situación»
, añadió la máxima representante de la organización.
Disminución de cifras y desafíos en el registro
A pesar de la gravedad de los datos, el informe señala que hubo una reducción en comparación con las 9.200 muertes documentadas durante el año 2024. Este descenso sugiere que un menor volumen de personas está optando por trayectos irregulares de alto riesgo, con una tendencia marcada especialmente en el continente americano. No obstante, la OIM advierte que estas cifras podrían estar condicionadas por la falta de acceso a información y la reducción de recursos financieros para los organismos humanitarios encargados de rastrear estas fatalidades.
Por esta razón, se ha hecho un llamado urgente para obtener financiación destinada a la recopilación de datos, con el fin de estructurar respuestas efectivas que permitan salvar vidas. El informe detalla que las travesías por mar se mantienen como las más letales. Específicamente, en el Mediterráneo se registraron al menos 2.185 fallecimientos o desapariciones en 2025, mientras que en la peligrosa ruta desde África hacia las Islas Canarias la cifra alcanzó las 1.214 víctimas.
El drama de los naufragios invisibles
La organización advierte que es sumamente probable que la cifra real de víctimas sea superior a la reportada. Se tiene conocimiento de al menos 1.500 personas adicionales reportadas como desaparecidas en alta mar, cuya muerte no ha podido ser confirmada oficialmente debido a las limitaciones en las tareas de búsqueda y salvamento.
Finalmente, el reporte menciona la problemática de los naufragios invisibles. Se estima que los restos de al menos 270 personas llegaron a las costas del Mediterráneo en 2025 sin estar vinculados a incidentes conocidos. Asimismo, se detectaron tres embarcaciones a la deriva en las regiones de Brasil y el Caribe que transportaban los cuerpos de 42 individuos, quienes habrían intentado inicialmente cruzar desde las Islas Canarias.
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