La masificación del fenómeno therian en redes sociales como TikTok, Instagram y YouTube ha generado una ola de inquietudes sobre la manera adecuada de gestionar esta tendencia entre la población infantil y juvenil. El objetivo primordial es que los menores comprendan el trasfondo de este movimiento y que la sobreexposición de contenido no derive en consecuencias perjudiciales para su desarrollo.
El auge de colectivos juveniles que manifiestan sentirse identificados con especies animales, compartiendo sus vivencias de forma masiva en el entorno digital, pone sobre la mesa interrogantes cruciales sobre la identidad, el sentido de pertenencia y la salud mental durante la adolescencia. En este contexto, entender la naturaleza del fenómeno y saber cómo guiar a los jóvenes resulta vital para eludir tanto la estigmatización como la interpretación superficial de una experiencia que posee matices complejos.
Raíces y definición del concepto Therian
Etimológicamente, el vocablo therian tiene su origen en la palabra griega “therianthrope”, la cual se utiliza para describir a seres que poseen una naturaleza híbrida entre humano y animal. Aunque parezca una tendencia reciente, sus cimientos se remontan a la década de los noventa. En aquel periodo, el concepto empezó a ganar tracción en foros de internet dedicados a temáticas fantásticas, destacando espacios como alt.horror.werewolves.

En esos foros pioneros, los usuarios relataban una sensación de disonancia entre su realidad biológica y lo que denominaban su “verdadero fenotipo interior”. Durante sus primeros años, la comunidad therian operó desde el anonimato, fortaleciéndose a través de sitios web y listas de correo electrónico mucho antes de que Facebook transformara la comunicación global. Es importante distinguir este término de los ‘otherkin’; mientras que estos últimos se identifican con criaturas mitológicas o de ficción, los therians se vinculan exclusivamente con animales reales, siendo los lobos, zorros, aves, pumas y ciervos los más frecuentes.
La explosión de la tendencia en plataformas digitales
El panorama cambió radicalmente en el año 2026, cuando los algoritmos de TikTok comenzaron a priorizar videos de adolescentes que mostraban comportamientos ligados a la identidad therian. Surgieron así tendencias como los “shifts” (cambios en la conducta) y los “quadrobics”, que consisten en ejercicios que imitan el movimiento biomecánico de los animales cuadrúpedos. Estas publicaciones alcanzaron cifras millonarias de visualizaciones bajo el hashtag #therian.
Gracias a esta exposición en los medios, muchos jóvenes pudieron poner nombre a lo que sentían, encontrando en la red un espacio de validación. Comunidades en Discord y Reddit agruparon a decenas de miles de usuarios, mientras que en YouTube se popularizó un léxico especializado con términos como “kintype” (el animal con el que se identifican) o “awakening” (el instante del despertar de conciencia sobre su identidad).

No obstante, esta popularidad ha generado una fricción interna. La naturaleza fugaz y estética de los contenidos virales corre el riesgo de convertir una vivencia íntima en una simple moda pasajera. Sobre este punto, la psicóloga clínica de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, Laura María Ramírez, advierte que
“romantizar las experiencias complejas y generar identificación con un movimiento sin analizar si es lo que realmente se quiere o si es algo valioso para la vida”
puede conllevar riesgos significativos para los adolescentes que aún están construyendo su personalidad.
La psicología detrás de la participación juvenil
La notable presencia de adolescentes en la tendencia therian encuentra una explicación en la psicología del desarrollo. De acuerdo con la teoría de Erik Erikson, esta etapa se define por el conflicto de “identidad versus confusión de roles”, un proceso marcado por la exploración constante y el anhelo de aceptación en grupos sociales.
En esta fase de la vida, se intensifica la urgencia de encontrar reconocimiento. Las plataformas digitales facilitan esta búsqueda al permitir una conexión inmediata con otros individuos que tienen intereses similares.

Al respecto, la experta Laura María Ramírez puntualiza que
“los portales digitales sirven para conectar gente con intereses similares, potenciando así la identificación rápida entre los jóvenes, quienes, al encontrar un espacio en el que sus pensamientos, emociones y experiencias son validados, construyen un sentido de pertenencia”
.
A pesar de estos beneficios sociales, la validación digital puede ser un arma de doble filo para quienes carecen de una identidad sólida. La presión social por encajar en tendencias virales puede derivar en que los jóvenes adopten etiquetas de forma acrítica, lo que dificulta discernir qué aspectos son verdaderamente significativos para su crecimiento personal.
Señales de alerta y el rol del entorno familiar
Para los cuidadores y educadores, el punto crítico no es la identidad con la que el joven se asocie, sino cómo esto afecta su bienestar emocional y funcional. Es fundamental monitorizar si la participación en estas comunidades interfiere con sus responsabilidades diarias.

Se aconseja buscar la guía de un profesional de la salud mental si se detectan los siguientes indicadores:
- Deterioro en el rendimiento académico o en las relaciones sociales presenciales.
- Abandono de las rutinas de higiene, sueño o alimentación.
- Presencia de cuadros de ansiedad o depresión de carácter persistente.
- Un sufrimiento notable o angustia derivada de su proceso de identificación.
El papel de los padres y representantes es determinante. Mantenerse informados sobre los movimientos en los que se involucran sus hijos y conocer las tendencias actuales de internet permite un acompañamiento efectivo sin ser invasivo. El diálogo abierto y la observación atenta son las mejores herramientas para distinguir entre una fase de exploración natural y una situación que realmente demande una intervención profesional externa.
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