Un equipo de especialistas pertenecientes al Centro de Investigación bioGUNE, situado en el País Vasco, ha logrado identificar dos proteínas fundamentales que regulan la expansión del hepatoblastoma, el tipo de cáncer de hígado con mayor incidencia en la población pediátrica. Este avance científico representa un hito relevante para el abordaje de esta enfermedad, la cual se manifiesta principalmente en niños menores de tres años.
El estudio, que ha sido difundido a través de la prestigiosa revista científica Hepatology, expone diversas anomalías detectadas en la denominada vía de la NEDDilación. En particular, la investigación se centra en la enzima NEDP1 y la proteína CAND1, elementos que inciden directamente en el origen y la progresión del tumor maligno, según los reportes del laboratorio a cargo.
Las evidencias obtenidas indican que las células de los tumores de hepatoblastoma poseen una actividad y niveles notablemente reducidos de NEDP1. Esta es una proteasa encargada de supervisar la NEDDilación, un proceso biológico de modificación proteica. Cuando dicha enzima disminuye, se produce un incremento descontrolado de la NEDDilación y una elevación de la proteína CAND1, lo que se vincula con variantes moleculares mucho más agresivas y peores resultados clínicos para los pacientes afectados.
Es importante destacar que el hepatoblastoma es una patología muy poco frecuente a nivel global. Las estadísticas señalan que se diagnostican apenas uno o dos casos por cada millón de niños anualmente. Generalmente, la enfermedad se detecta como una masa que no causa dolor inicial en la zona abdominal. No obstante, los síntomas clínicos que pueden presentarse incluyen:
- Dolor abdominal persistente.
- Ictericia (coloración amarillenta en piel y ojos).
- Orina con tonalidad oscura.
- Fiebre, náuseas y vómitos.
- Pérdida de peso inexplicable y picores corporales.
Avances en la reducción del crecimiento tumoral
Durante las pruebas realizadas, los científicos del Centro de Investigación bioGUNE comprobaron que al restablecer la funcionalidad de la enzima NEDP1, era posible frenar el desarrollo del tumor. Esta acción no solo limitaba el potencial metastásico de las células cancerígenas, sino que también lograba alterar su metabolismo interno. Por el contrario, se observó que una presencia elevada de CAND1 estaba estrechamente relacionada con un pronóstico desfavorable y una tasa de supervivencia global reducida.
Estos descubrimientos permiten profundizar en el conocimiento del mapa molecular de esta clase de tumores. De igual manera, plantean que la manipulación de la vía de la NEDDilación podría convertirse en una estrategia terapéutica de gran valor en futuras intervenciones médicas.
Protocolos actuales para el cáncer de hígado en niños
El tratamiento del hepatoblastoma exige una planificación médica multidisciplinaria y altamente compleja. La estrategia a seguir depende de factores críticos como la edad del menor, las dimensiones del tumor, la localización de las lesiones hepáticas y si existe o no propagación hacia otros órganos del cuerpo.
Actualmente, la cirugía constituye el método principal para intentar erradicar la enfermedad. Sin embargo, en muchos casos el tumor es demasiado grande al momento del hallazgo, lo que impide una operación inmediata. Ante este escenario, la quimioterapia es vital, pues busca reducir el tamaño de la masa tumoral para facilitar su posterior extirpación. En circunstancias donde la afectación del hígado es masiva y no se puede preservar tejido saludable, los médicos consideran el trasplante hepático como la opción definitiva para salvar la vida del paciente.
Para aquellos casos donde la enfermedad muestra resistencia a la quimioterapia convencional, se emplean técnicas avanzadas. Entre ellas destaca la radioembolización con Y90, que permite aplicar dosis altas de radiación directamente en la zona afectada mediante un catéter. Este procedimiento se reserva frecuentemente para casos de recaída. Otras alternativas terapéuticas mencionadas son la quimioembolización transarterial y la ablación tumoral, que utiliza temperaturas extremas para eliminar las células malignas.
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