La estructura criminal liderada por Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», estableció en Uruguay un sólido enclave financiero destinado al lavado de activos. Este territorio sudamericano resultó ser un punto crítico para la organización, pues fue allí donde las autoridades capturaron a Gerardo González Valencia, cuñado del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), así como a uno de sus principales operadores financieros.
Vínculos familiares y financieros del cartel
La conexión entre el grupo criminal y el país oriental cobró relevancia tras el deceso del capo, resaltando el papel de Rosalinda, hermana de González Valencia y cónyuge de Oseguera Cervantes. Esta relación familiar cimentó la confianza para delegar operaciones de alto nivel a Los Cuinis, una célula delictiva conformada por un clan de hermanos que fungía como el brazo económico del CJNG.
Gerardo González Valencia, conocido bajo el alias de «Lalo», se desplazó por diversas regiones del mundo, asistiendo a eventos como el Mundial de Fútbol y realizando safaris en Europa, logrando evadir la justicia internacional durante un tiempo prolongado. Sin embargo, su suerte cambió cuando el gobierno de Estados Unidos formalizó cargos en su contra, lo que derivó en su aprehensión en suelo uruguayo en el año 2016.

Extradición y sentencias en Estados Unidos
Tras su captura, González Valencia permaneció recluido en Uruguay durante cuatro años. En mayo de 2020, se concretó su extradición hacia Estados Unidos, donde debió enfrentar procesos judiciales por tráfico de estupefacientes y lavado de dinero. Para el año 2023, la justicia estadounidense le impuso la pena máxima, condenándolo a pasar el resto de su vida en prisión.
Las investigaciones señalan que Lalo no fue el único vínculo relevante. El 30 de mayo de 2023, efectivos policiales detuvieron en la zona de Punta del Este a Óscar Gilberto Calvete. Este individuo contaba con una notificación roja de Interpol emitida por Argentina, país donde se le procesa por presunto blanqueo de capitales a favor de Los Cuinis.
Las autoridades determinaron que Calvete, en colaboración con otras cinco personas, introdujo bienes de origen ilícito vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación en el mercado financiero argentino. Estas maniobras se habrían ejecutado a través de la firma Círculo Internacional, una sociedad anónima que estaba bajo el radar de los investigadores desde el año 2009.

Vida de lujo y lavado de millones en el Cono Sur
Antes de su establecimiento en Uruguay, Gerardo González Valencia residió durante un periodo de dos años en Argentina, aunque los motivos específicos de su estancia en ese país siguen siendo objeto de estudio para los analistas de inteligencia. Ya en territorio uruguayo, el narcotraficante se asentó en la exclusiva zona de Punta del Este y matriculó a sus hijos en una institución educativa local.
De acuerdo con investigaciones sociológicas sobre el capital ilícito, González Valencia se presentaba socialmente como un cazador. Se estima que, mediante diversas maniobras, la organización logró lavar aproximadamente 10 millones de dólares provenientes del narcotráfico en Uruguay. Finalmente, su arresto en 2016 se produjo frente al colegio de sus hijos, ubicado en el exclusivo barrio de Carrasco, en Montevideo.
El paso de «Lalo» por el sistema penitenciario uruguayo estuvo marcado por la controversia. Las autoridades mantuvieron una vigilancia estricta ante las sospechas de intentos de fuga, mientras que el detenido presentó quejas formales alegando haber sido víctima de torturas durante su reclusión.

Contactos internacionales y amenazas al Estado
Durante su tiempo en prisión, se detectó que González Valencia mantuvo comunicación con Rocco Morabito, un influyente líder de la mafia italiana que posteriormente protagonizó una sonada fuga de la Cárcel Central. Asimismo, se reportaron amenazas directas contra figuras políticas de alto nivel, específicamente hacia el entonces Ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Según reportes judiciales, el detenido profirió una grave advertencia:
“lo colgaría del puente más alto de Uruguay”
En la etapa final de su proceso de extradición, la defensa del narcotraficante intentó utilizar los precedentes de la justicia uruguaya para evitar una condena de cadena perpetua en el extranjero. Los abogados argumentaron que, según la visión de magistrados y fiscales locales, la aplicación de una pena de por vida “vulneraría el orden público” de Uruguay, intentando sin éxito frenar la ratificación de su sentencia en los tribunales de apelación estadounidenses.
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