La emergencia climática en el estado de Minas Gerais, Brasil, se agrava conforme avanzan las horas. El Cuerpo de Bomberos Militar de la región ha confirmado que la cifra de fallecidos por las lluvias torrenciales ha escalado a 30 personas, mientras que 39 ciudadanos permanecen en paradero desconocido. Los operativos de búsqueda, que cuentan con el apoyo de perros entrenados en estructuras colapsadas, se concentran en los municipios de Juiz de Fora y Ubá, zonas montañosas que limitan con Río de Janeiro donde los deslaves han causado estragos significativos.
En medio de la devastación, las autoridades han logrado salvar a 208 personas con vida en ambas localidades. La tragedia ha golpeado con mayor fuerza a las familias que habitan en laderas y áreas escarpadas, sectores catalogados como de alta peligrosidad durante la temporada invernal por su inestabilidad geográfica. Un evento crítico se registró en el Parque Burnier, ubicado en Juiz de Fora, donde un masivo deslizamiento de tierra provocó el derrumbe de aproximadamente 12 viviendas, movilizando de inmediato a las brigadas de auxilio para hallar sobrevivientes bajo los escombros.
Para gestionar la crisis, el organismo de rescate ha desplegado un contingente de 134 efectivos en las zonas más afectadas. A este grupo se han sumado más de 20 especialistas enviados desde Belo Horizonte, la capital estatal, para fortalecer las maniobras de remoción de escombros. El uso de unidades caninas adiestradas ha sido fundamental para intentar localizar a víctimas atrapadas en los restos de las edificaciones que cedieron ante la fuerza del lodo.
Riesgos persistentes y operativos ininterrumpidos
La coordinación entre el Gobierno del estado y el Cuerpo de Bomberos Militar de Minas Gerais se mantiene activa de forma permanente. Las tareas de auxilio no se han detenido en Juiz de Fora, Ubá y los sectores circundantes. La vulnerabilidad de estas áreas, acentuada por su ubicación en terrenos inestables, ha maximizado el impacto de estos fenómenos meteorológicos extremos, dejando a cientos de personas en una situación de extrema precariedad.
Frente a la inestabilidad del terreno provocada por las prolongadas precipitaciones, las autoridades han emitido alertas constantes para la ciudadanía. Se ha enfatizado la necesidad de una colaboración estrecha y una vigilancia continua ante el alto riesgo de nuevos desprendimientos de tierra en las áreas que aún presentan saturación hídrica.
En el sector del Parque Burnier, la situación es de extrema urgencia. Los vecinos y familiares de los desaparecidos aguardan con angustia noticias sobre sus seres queridos, mientras los rescatistas trabajan sin descanso entre los restos de las casas destruidas. La prioridad absoluta sigue siendo la localización de personas bajo las construcciones que colapsaron tras los deslizamientos iniciales de los últimos días.
Actualmente, equipos de especialistas se encuentran evaluando los daños estructurales en diversos puntos del estado para prevenir nuevas tragedias. Dado que las labores de búsqueda continúan, la cifra de víctimas se considera provisional y podría aumentar según se despejen las zonas de desastre. El despliegue masivo de recursos técnicos y humanos busca brindar una respuesta inmediata a los damnificados y a quienes han quedado atrapados o desplazados tras esta catástrofe natural.
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