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Riesgos de llantas usadas: Por qué el ahorro no vale tu seguridad

La actual tendencia de adquirir neumáticos de segunda mano ha ganado terreno como una de las principales alternativas económicas para los conductores. Este fenómeno se da en un escenario donde los costos de mantenimiento y las reparaciones de los vehículos en talleres no dejan de subir, impulsando a muchos a buscar opciones más baratas en el mercado de ocasión.

Esta práctica, que se ha vuelto común tanto en talleres independientes como en diversas plataformas digitales, atrae a quienes desean abaratar costes operativos de sus autos. No obstante, la compra de estos elementos usados genera dudas razonables sobre la seguridad vial y la fiabilidad real de un producto que ya ha sido utilizado, factores que frecuentemente se ignoran por priorizar el ahorro inmediato.

Ante esta situación, la advertencia del especialista Juan José Ebenezer resuena con fuerza. A través de su perfil en la plataforma TikTok (@talleresebenezer), el mecánico enfatiza que no se debe escatimar en este componente esencial del vehículo:

“los neumáticos, siempre digo lo mismo, son seguridad y salvan vidas. No juegues con eso”

, recalca con firmeza el experto.

Peligros ocultos tras la apariencia del caucho

En el mercado de llantas usadas, una gran cantidad de usuarios comete el error de decidir su compra basándose únicamente en el precio o en qué tan bien se ve el producto por fuera. Sin embargo, existen factores técnicos críticos que determinan el rendimiento y que no son visibles para un ojo no entrenado. La preocupación de los expertos va mucho más allá de la estética superficial.

Ebenezer advierte que el estado de una llanta no se mide solo por sus dimensiones o el relieve de su superficie. Según sus palabras,

“el neumático no es solamente medidas y dibujo, que el dibujo esté bueno, eso no tiene nada que ver con que el neumático esté bien o esté mal para poder montarlo”

. Los profesionales en seguridad recuerdan que el caucho sufre un proceso de envejecimiento natural, perdiendo sus propiedades químicas aunque la profundidad del dibujo parezca aceptable.

Neumáticos almacenados (Freepik)

A pesar de que el exterior del neumático luzca impecable, pueden existir riesgos estructurales severos. El mecánico menciona la presencia de “tomates” o deformaciones internas que comprometen la integridad de la llanta, elevando drásticamente la probabilidad de sufrir un accidente en la vía. Además, al comprar usado, se desconoce por completo el historial del producto: si recibió impactos fuertes, si tuvo pinchazos mal reparados o si fue sometido a sobrecargas constantes.

Incluso el almacenamiento prolongado es un factor de riesgo que Ebenezer desmitifica. Aunque técnicamente se dice que “los neumáticos no caducan”, el paso de los años es implacable:

“Yo, en mi coche, estando en 2026, no le montaría un neumático de segunda mano del 2018. Es que está en un almacén, es que está donde te dé la gana. Esto es un neumático que, para mí, no tiene las propiedades adecuadas para poder montarlo, así que prefiero montarlo nuevo”

.

El deterioro invisible que afecta el frenado

La pérdida de elasticidad y la falta de adherencia del caucho viejo son factores clave que pueden fallar en momentos críticos, como una frenada de emergencia o al conducir sobre calzada mojada. Pese a su postura rígida, Ebenezer admite que existen excepciones puntuales donde es válido aprovechar neumáticos usados. Por ejemplo, en casos de vehículos que terminan en el desguace por colisiones donde las llantas eran prácticamente nuevas:

“si un coche va al desguace, que ha tenido un porrazo y la goma está nueva, la puedes vender de segunda mano, no hay necesidad de tirarla”

.

Sin embargo, estos casos requieren siempre de una inspección exhaustiva realizada por un profesional antes de cualquier instalación. El especialista alerta sobre las estrategias de venta engañosas, donde se ofrece un producto visualmente renovado pero técnicamente deficiente:

“por mucho que lo vendan de segunda mano, limpito, limpio, muy bonito, con una capa de pintura, no están correctos para montarlo en tu coche, aunque te ahorre dinero”

.

Es vital comprender que el abrillantado o la pintura pueden ocultar fallos internos o daños en la estructura que no se ven a simple vista. Por ello, una revisión técnica profunda es el único camino para salvaguardar la integridad del conductor y sus acompañantes al circular por las carreteras.

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