La magia del cine tiene la capacidad de despertar pasiones que van más allá de la trama. Los espectadores suelen quedar cautivados por el vestuario, los muebles y, sobre todo, por las locaciones donde se desarrollan las historias. Este fenómeno ha puesto en el foco público a una finca de estilo gótico que, tras aparecer en una clásica comedia británica disponible en Netflix, ha salido a la venta. Sin embargo, el lujo que se aprecia en pantalla tiene un precio elevado: el complejo se oferta por 5,85 millones de euros.
Ubicado en la localidad de Easneye, en el condado de Hertfordshire, este espacio es conocido como el All Nations Christian College. Su edificio principal es una pieza arquitectónica emblemática, reconocida por haber servido como set de rodaje para la exitosa película de 1954, The Belles of St Trinian’s. Aquella producción contó con las actuaciones de Alastair Sim, Sid James y un entonces joven George Cole, convirtiéndose en un hito de la taquilla en su momento.
Un legado arquitectónico y cinematográfico
Además de su importancia en la cultura popular del Reino Unido, el campus de Easneye ha cumplido una función social y formativa por más de sesenta años. La propiedad cuenta con edificaciones que poseen catalogaciones de grado II y II*, lo que resalta su valor patrimonial. Situada en un entorno de parajes campestres a las afueras de la ciudad de Ware, la finca volvió a la gran pantalla en el año 2007 con el relanzamiento de St Trinian’s, película en la que participaron actores de renombre como Rupert Everett, Colin Firth y Gemma Arterton.
Evolución de un centro educativo con visión global
El All Nations Christian College se ha distinguido por su misión internacional. Durante décadas, la institución ha preparado a personas de diversas nacionalidades para realizar labores comunitarias en regiones de África, Asia, Europa y América. El director ejecutivo del centro, Tim Young, explicó la importancia del lugar para su organización:
“Hemos utilizado este edificio para transformar vidas, fortalecer la fe y enviar a personas con amor y vocación de servicio a distintos rincones del planeta”.
A pesar de este vínculo histórico, la entidad se encuentra en un proceso de transformación. Según Young, están implementando nuevos modelos de enseñanza que permiten a los alumnos participar en sus programas académicos sin tener que dejar sus lugares de residencia. El directivo aclaró que, aunque el edificio de Easneye siempre será parte de su identidad, el propósito del colegio va mucho más allá de una infraestructura física.
Diseño de Sir Alfred Waterhouse y futuro de la propiedad
La pieza central de la finca es una mansión neogótica victoriana creada por Sir Alfred Waterhouse, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XIX. La gestión de la venta está en manos de la firma inmobiliaria Fisher German, la cual ha señalado que el complejo es ideal para diversos sectores, entre ellos:
- Instituciones educativas.
- Centros sanitarios o de salud.
- Sedes corporativas.
- Proyectos de retiro y ocio.
Desde la agencia inmobiliaria, el socio Stuart Flint ha calificado la propiedad como algo fuera de lo común. Flint destacó que se trata de:
“una propiedad verdaderamente única, tanto desde el punto de vista arquitectónico como por el papel que ha desempeñado en la comunidad y entre los cristianos a nivel internacional”.
Finalmente, el representante de la inmobiliaria expresó el compromiso de la firma con el futuro del inmueble: “Nos sentimos orgullosos de haber recibido el encargo de gestionar el futuro de un lugar tan significativo y esperamos poder encontrar un comprador que afronte su próxima etapa con sensibilidad y ambición”.
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