Al cumplirse el cuarto aniversario del inicio de la agresión rusa a gran escala, el representante diplomático de Ucrania en Argentina, Yurii Klymenko, señaló que la mentalidad de su nación ha pasado de la supervivencia básica a una “determinación de hierro” que rechaza cualquier entrega de soberanía. En un análisis detallado sobre el panorama geopolítico de cara a 2026, el funcionario evaluó el papel de la mediación de Estados Unidos, las tratativas en Ginebra y la táctica del Kremlin de utilizar las bajas temperaturas como un instrumento de “terrorismo” contra los civiles.
El embajador Klymenko resaltó la cercanía política con el gobierno de Javier Milei y el apoyo de la administración argentina a los esfuerzos de paz liderados por Donald Trump. No obstante, fue categórico al establecer los límites innegociables para Kiev:
“La gente nunca perdonaría una cesión territorial forzada; no habrá paz sin la retirada completa de las tropas rusas”
, sentenció. Con pérdidas económicas que ya alcanzan los 800.000 millones de dólares, el diplomático enfatizó que el país mantiene su operatividad, convirtiéndose incluso en un modelo de digitalización para asegurar servicios esenciales en tiempos de guerra.
La tragedia humanitaria y la resiliencia nacional
Sobre el contexto internacional, advirtió sobre el agotamiento de los aliados y envió una alerta al G20 y al Hemisferio Sur. “Los autócratas no se cansan de la guerra y el ‘mundo ruso’ no tiene límites”, manifestó Klymenko, argumentando que permitir un triunfo de Moscú crearía un precedente de alto riesgo para cualquier nación soberana. Asimismo, valoró el peso ético de Argentina en la lucha por recuperar a los más de 20.000 niños ucranianos trasladados ilegalmente por Rusia, una tarea que Kiev califica de urgencia nacional.
Respecto a la evolución psicológica de los ciudadanos tras cuatro años de conflicto, el embajador detalló cifras alarmantes. Los invasores han perpetrado más de 216.000 crímenes de guerra, con un saldo de al menos 16.700 civiles fallecidos, entre los que se cuentan 684 menores de edad. Según el diplomático, este sufrimiento no ha mermado la voluntad popular:
“Todo esto no ha quebrantado nuestro espíritu; al revés – ha fortalecido aún más nuestra sólida determinación de defender la Patria”
.

Líneas rojas y el rol de los mediadores
Sobre las gestiones de paz de Donald Trump, Ucrania reconoce la importancia del liderazgo estadounidense para movilizar la diplomacia. Klymenko señaló que Kiev debe ser un protagonista central en cualquier mesa de diálogo. “Necesitamos una paz justa y duradera, no una simple congelación del conflicto”, puntualizó, reiterando que la integridad territorial basada en fronteras internacionales es la única vía.
En cuanto a las conversaciones en Ginebra, el embajador fue enfático en que no reconocerán las zonas ocupadas como territorio ruso ni retirarán tropas de las áreas bajo control soberano.
“Para nuestra sociedad, cualquier cesión territorial sería moralmente inaceptable; la gente nunca lo perdonaría porque se trata de su tierra, su bandera y sus ciudadanos”
. También mencionó la situación de la Central Nuclear de Zaporizhzhia, insistiendo en que es una planta ucraniana que no puede funcionar de manera legítima sin la supervisión de Kiev.

La situación interna en Rusia
A pesar de las sanciones que ya suman cuatro años, Klymenko describe a Rusia como un sistema autoritario donde la propaganda es total y no hay oposición real. Estimaciones ucranianas indican que las fuerzas rusas han sufrido más de 1.200.000 bajas entre fallecidos y heridos. “En Rusia de hoy no hay medios de comunicación independientes”, explicó, añadiendo que aunque el malestar económico crece, el control del Kremlin sobre la narrativa interna sigue siendo férreo.
El invierno como táctica de guerra
El diplomático denunció que el frío extremo, con temperaturas de hasta -25 °C, está siendo utilizado como armamento. Durante los primeros meses de 2026, se han reportado ataques constantes contra la infraestructura energética para quebrar la moral civil.
“Lo que hace Rusia – bombardear la energía civil y usar el frío como arma – no puede llamarse de otra manera que terrorismo”
, denunció Klymenko, haciendo un llamado a la comunidad internacional para proveer más sistemas de defensa aérea y repuestos eléctricos.

Innovación y reconstrucción estatal
A pesar de los bombardeos, Ucrania ha logrado sostener su aparato administrativo mediante la tecnología. El portal Diia ya cuenta con 22 millones de usuarios y ofrece más de 150 servicios digitales. El 59% de la población utiliza estas herramientas para trámites que antes requerían presencialidad. Este avance ha sido posible gracias a reformas aceleradas y al apoyo financiero de la Unión Europea, en el marco del estatus de país candidato obtenido en 2022.

Niños deportados y la mediación del Vaticano
Sobre la repatriación de menores, Klymenko agradeció la integración de Argentina a la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos. Hasta el momento, solo unos 2.000 niños han retornado de los miles registrados. El diplomático también mencionó la gestión del Papa León XIV y la iniciativa #BringKidsBackUA, destacando que el papel de Argentina puede servir de puente con la Santa Sede.

Cooperación bilateral con Argentina
En el ámbito diplomático con la administración de Javier Milei, el embajador confirmó que existe un diálogo fluido y se espera una futura visita del mandatario argentino a Ucrania. Se busca reactivar el Acuerdo de Cooperación Técnica-Militar de 2013 y concretar una cumbre entre Ucrania y América Latina en suelo argentino.
Finalmente, respecto a la reconstrucción, se invitó al sector privado argentino a participar en la Ukraine Recovery Conference (URC) 2026 en Gdansk, Polonia. “Varios actores empresariales argentinos ya nos consultan por carteras concretas de proyectos”, concluyó Klymenko, enfatizando que la reconstrucción es un proceso que debe ocurrir de forma paralela al conflicto para garantizar un futuro resiliente.

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