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Agujeros negros: ¿Cómo frenan el nacimiento de estrellas vecinas?

Nuevos hallazgos científicos sugieren que las galaxias cercanas podrían sufrir una reducción drástica en su capacidad de generar nuevas estrellas. Este fenómeno es provocado por la radiación extrema emanada de agujeros negros supermasivos que se encuentran en estado activo dentro de galaxias contiguas.

Este descubrimiento es el resultado de un estudio liderado por Yongda Zhu, quien se desempeña como investigador postdoctoral en el Departamento de Astronomía y el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona. Los datos obtenidos plantean interrogantes inéditos acerca de cómo evolucionan los conjuntos galácticos de manera colectiva.

Históricamente, la astronomía planteaba que las galaxias se desarrollaban de forma aislada, condicionadas por las abismales distancias del espacio. No obstante, la investigación de Zhu demuestra que un agujero negro supermasivo en fase activa tiene el poder de alterar no solo su propia galaxia, sino también de bloquear el nacimiento de estrellas en otros sistemas situados a millones de años luz de distancia.

El experto utiliza el término “ecosistema galáctico” para describir esta dinámica, comparándola con los sistemas biológicos de la Tierra donde todo está conectado:

“Un agujero negro supermasivo activo es como un depredador hambriento que domina el ecosistema. En pocas palabras, absorbe materia e influye en el crecimiento de las estrellas en las galaxias cercanas”

Los investigadores de la Universidad de Arizona confirman el papel de los cuásares como reguladores del 'ecosistema galáctico' en el universo temprano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para este análisis, el equipo científico se enfocó en el cuásar J0100+2802, catalogado como uno de los más brillantes jamás detectados. Este gigante posee un agujero negro con una masa estimada en 12.000 millones de veces la del Sol. Mediante su potente luminosidad, los expertos lograron observar una época del cosmos en la que el universo apenas contaba con menos de mil millones de años de existencia.

La detección de esta influencia intergaláctica fue posible gracias al Telescopio Espacial James Webb (JWST). Según detalló Zhu, la tecnología de infrarrojos de este instrumento es fundamental para captar la luz del universo primitivo, ya que la expansión cósmica estira las longitudes de onda, volviéndolas imperceptibles para equipos convencionales.

Los científicos rastrearon específicamente la emisión del gas O III, una forma ionizada de oxígeno que sirve como indicador de actividad estelar reciente. Una baja presencia de O III en comparación con la luz ultravioleta de una galaxia indica que la creación de estrellas ha sido interrumpida. Los resultados confirmaron que, en un radio de hasta un millón de años luz alrededor del cuásar, las galaxias presentaban una emisión débil de este gas, validando la teoría de la supresión estelar.

La observación del cuásar J0100+2802, uno de los más luminosos conocidos, permitió rastrear la influencia del agujero negro en galaxias vecinas a millones de años luz (Imagen Ilustrativa Infobae)

Yongda Zhu aclaró el proceso físico detrás de este evento:

“Es sabido que los agujeros negros ‘devoran’ muchas cosas, pero durante el proceso de devoración activa y en su luminosa forma de cuásar, también emiten una radiación muy intensa. El intenso calor y la radiación dividen el hidrógeno molecular que compone las vastas nubes de gas interestelar, anulando su potencial de acumularse y convertirse en nuevas estrellas”

Estos hallazgos han permitido reinterpretar datos previos. Al inicio de las operaciones del James Webb, se observaba una aparente escasez de galaxias cerca de cuásares masivos en el universo temprano, lo que se atribuía a fallos técnicos. Ahora, se comprende que las galaxias siempre estuvieron allí, pero eran difíciles de ver debido a la falta de estrellas jóvenes que las hicieran brillar.

Impacto de los agujeros negros a escala intergaláctica

Anteriormente, la ciencia ya conocía que los cuásares podían agotar el material necesario para formar estrellas dentro de su propia galaxia anfitriona. Sin embargo, no se había confirmado si este efecto destructivo podía traspasar fronteras hacia sistemas vecinos.

La investigación de Zhu ha despejado esa duda. Según el investigador:

“Por primera vez, tenemos evidencia de que esta radiación impacta el universo a escala intergaláctica. Los cuásares no solo suprimen las estrellas en sus galaxias anfitrionas, sino también en galaxias cercanas en un radio de al menos un millón de años luz”

La supresión de la formación de estrellas en el entorno del cuásar se explica por la intensa radiación que descompone el hidrógeno molecular interestelar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es importante recordar que los agujeros negros supermasivos, con masas de miles de millones de soles, se ubican en el corazón de casi todas las galaxias, incluyendo nuestra Vía Láctea. Al entrar en fase activa y consumir materia, generan energía que supera por cientos de billones de veces a la del Sol, transformándose en cuásares que opacan el brillo de galaxias enteras.

Pese a ser invisibles por su propia naturaleza gravitatoria, su presencia se detecta por el material que los rodea. Al absorber polvo y gas, se forma un disco de acreción que gira velozmente, liberando cantidades colosales de energía antes de que la materia sea engullida definitivamente.

La analogía del “depredador cósmico” propuesta por el equipo de Arizona resalta que ninguna galaxia vecina es inmune. Este enfoque traslada principios ecológicos al cosmos, sugiriendo que el desarrollo estelar no depende únicamente de factores internos de cada galaxia, sino de la interacción con estos gigantescos motores energéticos externos.

El hallazgo ofrece una nueva interpretación a la escasez de galaxias observadas cerca de los cuásares más masivos en el universo joven (Imagen Ilustrativa Infobae)

El rol del James Webb y el futuro de la astronomía

La capacidad del JWST para captar luz emitida hace más de 13 mil millones de años, como la del cuásar J0100+2802, ha sido la clave del éxito. Ningún otro observatorio previo contaba con la sensibilidad necesaria para identificar el tenue brillo del O III en regiones tan remotas del espacio profundo.

Tras este avance, Zhu y sus colaboradores planean ampliar el estudio a otros campos de cuásares para medir la extensión real de este fenómeno. El objetivo es profundizar en cómo las galaxias interactúan y si existen otros mecanismos ocultos que frenen la natalidad estelar a nivel universal.

Incluso nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, podría haber vivido un proceso similar. Aunque su agujero negro central está inactivo hoy, es probable que haya sido un cuásar en el pasado, influyendo en el crecimiento de sus galaxias satélites.

“Entender cómo las galaxias se influenciaron entre sí en el universo temprano nos ayuda a entender mejor cómo surgió nuestra propia galaxia”

La investigación sugiere que los agujeros negros supermasivos afectan no solo a sus galaxias anfitrionas, sino también a las galaxias vecinas, reconfigurando el paradigma de la evolución galáctica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Finalmente, Zhu concluye que los agujeros negros supermasivos han tenido un rol mucho más protagónico de lo sospechado, funcionando como entes que moldean la evolución de sus vecinos mediante la supresión estelar durante las primeras etapas del cosmos.

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