El pasado fin de semana, Andrew Mountbatten-Windsor enfrentó uno de los episodios más críticos de su trayectoria pública. El otrora duque de York fue aprehendido bajo la sospecha de haber incurrido en mala conducta en el ejercicio de funciones oficiales, una detención que ocurrió precisamente durante su 66.º cumpleaños. El integrante de la realeza permaneció bajo custodia durante 11 horas en la zona de Norfolk antes de que se autorizara su liberación mientras continúa el proceso de investigación. Durante su traslado a las dependencias policiales, la prensa logró capturar una imagen del príncipe en el interior de un vehículo, fotografía que rápidamente se volvió tendencia global y ha sido el eje de una sorpresiva acción de protesta en la capital de Francia.
Integrantes del colectivo activista británico ‘Everyone Hates Elon’ fueron los responsables de colocar dicha imagen en las paredes del Louvre, reconocido como uno de los espacios museísticos más concurridos del planeta. Según explicaron los organizadores, la intervención buscaba plasmar ante el ojo público “cómo le recordará el mundo” al cuestionado miembro de la corona británica. En la instantánea se puede ver al hijo de la reina Isabel II recostado en el asiento posterior de un Range Rover, acompañada de un epígrafe satírico que reza:
“Ahora sí suda”
. Esta frase es una alusión directa a su polémica comparecencia televisiva de 2019 con la periodista Emily Maitlis, en la cual el príncipe afirmó que era incapaz de sudar por una condición derivada de su servicio en la guerra de las Malvinas, contradiciendo los testimonios de su denunciante, Virginia Giuffre.
La permanencia de la fotografía en el prestigioso museo parisino fue breve, extendiéndose por apenas 15 minutos; no obstante, fue tiempo suficiente para impactar a los visitantes y captar la cobertura de medios de comunicación internacionales. El grupo de activistas declaró ante la agencia Reuters lo siguiente:
“Pensamos que podíamos mostrar al ex príncipe Andrés cómo le recordará el mundo colocando esta icónica foto de su detención en el Louvre. Confiemos en que esto sea solo el principio. Justicia para todas las supervivientes de Epstein”.
El proceso legal contra Mountbatten-Windsor tomó fuerza tras la difusión de archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos vinculados a su relación con el financiero Jeffrey Epstein, condenado por crímenes sexuales. Las investigaciones apuntan a que el exduque mantuvo contacto con Epstein incluso después de que este fuera sentenciado y, fundamentalmente, que habría incurrido en malversación de fondos durante su etapa como Representante Especial para Comercio Internacional e Inversión entre los años 2001 y 2011. Bajo estas premisas, se procedió a su arresto por presunta mala conducta en cargo público y la revelación de secretos de la Corona.
Carlos III se posiciona ante el caso
La prensa británica se mantiene expectante ante nuevos detalles de la investigación, mientras se reporta que las autoridades prosiguen con el registro de las propiedades del príncipe para recabar evidencias. Ante la gravedad de los hechos, el rey Carlos III manifestó su preocupación y recalcó el respeto de la institución por el ordenamiento jurídico:
“He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrew Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público. Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual este asunto será investigado de la manera apropiada y por las autoridades competentes. La ley debe seguir su curso”.
Las implicaciones de este arresto son de carácter histórico, ya que constituye la primera detención de un miembro prominente de la monarquía británica desde el suceso de Carlos I en 1647. Además de la vertiente judicial, el caso ha reactivado el debate sobre su estatus sucesorio. De acuerdo con fuentes de la prensa local, el Ejecutivo encabezado por el primer ministro Sir Keir Starmer está analizando posibles cambios legales con el fin de excluir formalmente a Mountbatten-Windsor de la línea de sucesión al trono.
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