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Huracanes 2026: El Niño y el calor oceánico definirán la temporada

Hurricane Erin, which is the first hurricane of the 2025 Atlantic season and has developed into a dangerous Category 4 hurricane, moves westward near Puerto Rico in a composite satellite image August 16, 2025. CIRA/NOAA/Handout via REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. LAYERS ADDED BY THE SOURCE.

Cuando faltan exactamente cien días para el inicio oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico 2026, especialistas en meteorología advierten que el comportamiento de los ciclones este año estará condicionado por la interacción entre el fenómeno de El Niño y las temperaturas de la superficie del mar. Aunque los análisis preliminares sugieren una temporada de intensidad promedio, la incertidumbre sigue siendo un factor determinante, por lo cual se recomienda iniciar las labores de prevención de manera inmediata.

Los registros meteorológicos subrayan que no se debe bajar la guardia, ya que los sistemas tropicales tienen la capacidad de desarrollarse incluso antes del 1 de junio. Esta posibilidad de formación temprana convierte la vigilancia constante en una prioridad para todas las comunidades situadas en regiones vulnerables.

Influencia de El Niño y el estado del océano

Uno de los indicadores más vigilados para los próximos meses es el fortalecimiento de El Niño. De acuerdo con los patrones históricos, la presencia de este fenómeno suele actuar como un moderador, reduciendo tanto la frecuencia como la potencia de los huracanes en la cuenca del Atlántico. No obstante, este efecto podría verse contrarrestado por el calor acumulado en el océano.

Actualmente, las temperaturas marinas en gran parte de la región se mantienen por encima del promedio, lo que genera un entorno propicio para la formación de tormentas. Si bien el agua presenta temperaturas ligeramente más bajas que las registradas en el mismo periodo de 2025, todavía se encuentran superando el umbral crítico necesario para la actividad de sistemas tropicales.

El Golfo de México es un punto de especial atención para los científicos. Actualmente, presenta un “bolsillo cálido” con temperaturas varios grados superiores a la media habitual, con la excepción de la península de Florida, que ha experimentado un enfriamiento debido al tránsito de frentes invernales. La permanencia de este calor residual dependerá de los frentes fríos de primavera; de persistir, las probabilidades de ver sistemas tropicales antes de lo acostumbrado aumentarán considerablemente.

Antecedentes de actividad fuera de calendario

La historia reciente confirma que los límites del calendario oficial son frecuentemente ignorados por la naturaleza. Algunos ejemplos destacados incluyen:

  • En 2023, se detectó un ciclón subtropical no nombrado en el mes de enero, previo a la formación de la tormenta tropical Arlene en junio.
  • Durante el año 2021, la tormenta Ana se adelantó al inicio oficial.
  • En 2020, los sistemas Arthur y Bertha impactaron con lluvias intensas el sureste de Estados Unidos antes de junio.
  • El caso excepcional del huracán Alex en 2016, que se transformó en un huracán en el Atlántico oriental durante enero e impactó las Azores como tormenta tropical.

Estas anomalías refuerzan la necesidad de monitoreo constante en zonas estratégicas como el Caribe, el Golfo de México y el Atlántico occidental. Estas áreas suelen ser las primeras en alcanzar los 27,5 ℃ (80 ℉), la temperatura mínima requerida para alimentar la formación de ciclones.


 The Weather Channel, el canal meteorológico estadounidense, advierte que factores como El Niño y las temperaturas del agua determinarán la actividad ciclónica este año

(NOAA) National Hurricane Center in Miami, Florida, U.S. May 30, 2025. REUTERS/Marco Bello

Lecciones sobre inundaciones y riesgos tierra adentro

La experiencia de años anteriores revela que el peligro no se limita a las costas. En 2012, la tormenta tropical Beryl casi alcanza la categoría de huracán antes de tocar tierra en Florida durante el feriado del Memorial Day. Asimismo, en 2010, Bonnie afectó las Carolinas a finales de mayo.

Un caso que ilustra la magnitud de los riesgos tierra adentro ocurrió en 2018 con Alberto. Este sistema no solo descargó lluvias desde Florida hasta Carolina del Norte, sino que avanzó de forma inusual hasta Míchigan. Esto demuestra que las inundaciones graves pueden ocurrir en zonas alejadas de los litorales tradicionalmente asociados a estos fenómenos.

Guía de preparación y recomendaciones

Para mitigar el impacto de la temporada 2026, los expertos sugieren tomar medidas proactivas:

  • Seguro contra inundaciones: Es vital contratar o revisar estas pólizas, ya que los seguros estándar para propietarios no suelen cubrir estos siniestros. Se debe considerar que estas coberturas tardan aproximadamente 30 días en entrar en vigor. Esto es crucial no solo en la costa, sino también en regiones como los Apalaches, el valle de Ohio o el noreste estadounidense.
  • Fondo de emergencia: Establecer una reserva económica, mediante pequeños ahorros semanales, permite afrontar gastos inmediatos de reparaciones o suministros.
  • Kit de suministros: Es recomendable mejorar progresivamente el equipo de emergencia con linternas, baterías y artículos de primera necesidad.
  • Planes de evacuación: Identificar rutas seguras y realizar simulacros familiares ayuda a reducir errores durante una emergencia real.

Finalmente, se aconseja precaución al planificar viajes hacia el Caribe o la Riviera Mexicana entre los meses de agosto y octubre, ya que es el periodo de mayor intensidad histórica. La anticipación y la comprensión de estos factores climáticos son las herramientas más eficaces para salvaguardar vidas y bienes a lo largo de toda la cuenca atlántica.

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