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Paradero de Sarah Ferguson tras escándalo del príncipe Andrés

El pasado jueves 19 de febrero, la monarquía británica experimentó un sismo institucional con la detención del expríncipe Andrés. El hermano del monarca Carlos III fue puesto bajo custodia bajo sospechas de haber cometido irregularidades en el ejercicio de sus funciones públicas y por la revelación de secretos de la Corona. Esta situación legal surge tras las recientes indagaciones sobre su vínculo con el fallecido Jeffrey Epstein.

La presión mediática sobre el exduque de York se ha intensificado debido a la filtración constante de material visual que reafirma su conexión con Epstein. Este conflicto no es nuevo; cabe recordar que en 2019, el hijo de Isabel II ya tuvo que desembolsar una suma millonaria a Virginia Giuffre para evitar un juicio por violación. No obstante, en este complejo entramado también figura su exesposa, Sarah Ferguson, cuyo paradero actual ha despertado gran curiosidad en la sociedad británica.

Ferguson, quien actualmente cuenta con 66 años, ha optado por mantener un perfil extremadamente bajo ante la magnitud del escándalo. Su desaparición del ojo público se remonta al pasado mes de diciembre, cuando asistió al bautizo de su nieta en el Palacio de St. James. Desde aquel evento, la exduquesa ha guardado un silencio absoluto, lo que ha generado múltiples teorías sobre su ubicación actual y su estado emocional.

Informes de medios internacionales indican que la exduquesa salió de territorio británico poco después de las festividades navideñas. Su destino inicial fue la ciudad de Zúrich, en Suiza, donde se habría refugiado en una exclusiva clínica especializada en bienestar y salud mental. Este centro de élite ofrece programas para tratar el estrés y los traumas mediante equipos médicos multidisciplinares. Los costos de este retiro son exorbitantes: una estancia intensiva de apenas tres días tiene un valor aproximado de 150.000 euros, mientras que un tratamiento mensual puede superar los 350.000 euros.

Una etapa emocionalmente compleja

Esta no representa la primera incursión de Ferguson en este tipo de retiros terapéuticos. En ocasiones anteriores, ella misma ha compartido públicamente sus batallas emocionales y cómo estos tratamientos la ayudaron a gestionar situaciones difíciles, como su diagnóstico de cáncer. Según fuentes cercanas, en esta oportunidad se encuentra “profundamente afectada” por la revelación de comunicaciones electrónicas que confirman una relación cordial con Epstein, incluso después de que este fuera condenado por delitos sexuales.

Los correos filtrados han causado indignación, pues en ellos la exduquesa consultaba al magnate sobre posibles proyectos de negocios. Aunque no enfrenta cargos directos, su cercanía con Epstein la ha puesto en una posición sumamente incómoda. Al respecto, Paul Burrell, quien fuera mayordomo de Carlos III y la princesa Diana, declaró:

“Sarah Ferguson está inextricablemente ligada a este drama. Ella también debería ser interrogada sobre su relación y amistad con Epstein»

.

Sarah Ferguson, entonces duquesa de York de Gran Bretaña, aparece en esta imagen publicada por el Departamento de Justicia en Washington, D.C., EE. UU., el 19 de diciembre de 2025, como parte de un nuevo conjunto de documentos de sus investigaciones sobre el difunto financista y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. (Departamento de Justicia de EE. UU./Folleto vía REUTERS).

Movimientos entre Europa y el Medio Oriente

Los reportes sobre su ubicación posterior a su estancia en Suiza son difusos. Mientras algunos medios la sitúan en los Alpes franceses junto a un círculo de amistades, otros sugieren que se ha trasladado a los Emiratos Árabes Unidos, un territorio que conoce bien y donde posee diversos vínculos profesionales y personales.

Otra de las posibilidades que se barajan es una estancia temporal en Doha, ciudad donde reside una de sus hijas. Esta conducta itinerante parece ser una táctica deliberada para esquivar el foco mediático mientras evalúa sus próximos movimientos. Según el entorno de la exduquesa, esta vida nómada responde a su intención de mantenerse alejada de la polémica mientras se decide el futuro judicial de su exmarido.

En medio de este aislamiento, se sabe que Ferguson está planificando un eventual retorno al Reino Unido bajo una estrategia de reconstrucción de su imagen pública. Sus asesores estarían trabajando en un plan para que la exduquesa tome una distancia contundente de las acciones del príncipe Andrés y logre redefinir su papel dentro del entorno de la familia real británica.

El príncipe Andrés de Gran Bretaña y su ex esposa, Sarah Ferguson, duquesa de York, salen de la Catedral de Westminster al final de la Misa de Réquiem, el día del funeral de la británica Catalina, duquesa de Kent, en Londres, Gran Bretaña, el 16 de septiembre de 2025. (REUTERS/Toby Melville).

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