Las instituciones de seguridad del Kremlin han informado que la mayoría de los responsables del ataque armado contra el teniente general Vladimir Alekseyev, subdirector de la Inteligencia Militar rusa (GRU), han sido plenamente identificados. Tras una serie de operativos, se confirmó la detención de varios sujetos vinculados al suceso, mientras que el alto mando militar permanece bajo vigilancia médica estricta y en condición estable después de haber sido sometido a una cirugía de emergencia.
Acusaciones de intervención extranjera
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) ha señalado directamente a las unidades de inteligencia de Ucrania como los autores materiales del atentado. Sin embargo, las investigaciones rusas sugieren que estas operaciones no fueron autónomas, sino que contaron con el respaldo y la dirección de potencias de Occidente. En este contexto, Alexander Bortnikov, jefe del FSB, resaltó que los datos recopilados hasta el momento exponen una evidente influencia externa en el plan de magnicidio.
«el ataque es obra de los servicios secretos ucranianos y tras ellos están terceros países (…). Los servicios secretos ucranianos operan bajo la supervisión o a instancias de los servicios secretos occidentales. Vemos aquí una conexión británica»
Según la información oficial, el FSB sostiene que los avances en las pericias han permitido rastrear lo que denominan una “conexión británica”, especialmente en la logística empleada para intentar asesinar a Alekseyev. Este punto ha sido fundamental para que las autoridades de Moscú refuercen sus teorías sobre la participación de agencias extranjeras en el conflicto interno.
Operación internacional y detenciones clave
La inteligencia rusa asegura haber dado con el paradero de casi todos los involucrados en el crimen. Se reveló que uno de los participantes logró evadir el cerco policial inicial para refugiarse en territorio ucraniano, pero otros no corrieron la misma suerte. Entre los capturados más relevantes se encuentra Liubomir Korba, de nacionalidad ucraniana, cuya aprehensión fue posible gracias a una coordinación internacional con las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos.
Además del arresto de Korba, las autoridades confirmaron la detención de un ciudadano ruso identificado como Viktor Vasin, señalado como cómplice directo en el ataque. Por otro lado, otra sospechosa de nacionalidad rusa, Zinaida Serebritskaya, se encuentra prófuga tras haber escapado presumiblemente hacia Ucrania después de la agresión. El reporte oficial indica que Korba habría ingresado a Moscú en diciembre de 2025 siguiendo órdenes directas de la inteligencia ucraniana para ejecutar el plan.
Cronología del atentado en Moscú
Los informes preliminares establecen que el atentado se perpetró el 6 de febrero en un inmueble localizado al noroeste de la capital rusa. En ese lugar, Korba habría disparado contra el teniente general Alekseyev. Inmediatamente después del acto, el agresor abandonó el país con rumbo a los Emiratos Árabes Unidos, donde finalmente fue interceptado mediante la cooperación bilateral entre agencias de seguridad.
Perfil del general Vladimir Alekseyev
Desde el año 2011, el general Vladimir Alekseyev se desempeña en la cúpula del GRU, el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de Rusia. Debido a su posición estratégica, ha sido blanco de presiones internacionales:
- En 2016, fue incluido en la lista de sancionados por el gobierno de Estados Unidos.
- En 2019, la Unión Europea también le impuso restricciones financieras y de movilidad.
Estas medidas del bloque europeo se fundamentaron en su presunta vinculación con el envenenamiento del exespía Sergei Skripal y su hija Yulia, ocurrido en Salisbury, Reino Unido, durante el año 2018.
Actualmente, el proceso investigativo continúa abierto con el objetivo de desarticular cualquier célula remanente y profundizar en los nexos internacionales del caso. Mientras la salud del general evoluciona, el Kremlin ha ordenado un incremento significativo en los protocolos de protección para los altos oficiales de inteligencia, centrando sus pesquisas en corroborar la participación de servicios secretos occidentales, un factor que Bortnikov considera determinante para el cierre de la investigación.
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