A lo largo de su dilatada trayectoria artística, el legendario Willie Colón estableció un vínculo profundo con Colombia, convirtiendo al país en uno de sus destinos predilectos para sus espectáculos. La nación fue un pilar fundamental durante el auge de la salsa en la década de los 70, lo que permitió que el compositor, arreglista y multinstrumentista forjara una conexión especial con una audiencia que siempre respaldó su obra.
Entre las múltiples vivencias del denominado “Malo” de la salsa en suelo colombiano, destaca una anécdota ocurrida en la ciudad de Medellín el 7 de septiembre de 1985, la cual quedó grabada en la memoria colectiva de sus seguidores.
Aquel día, el artista tenía previsto un concierto masivo en el Coliseo Iván de Bedout. Aunque el recinto estaba colmado de fanáticos, en el área de camerinos se gestaba un problema contractual que ponía en riesgo la ejecución del evento. Las complicaciones iniciaron con fallos logísticos derivados del retraso de un vuelo procedente de Bogotá, lo que impidió que Willie Colón y sus músicos subieran al escenario a las 9:00 p. m. como se había estipulado originalmente, postergando el inicio hasta la medianoche.
Sin embargo, al llegar al sitio, surgió una fuerte disputa entre el músico y los empresarios de la firma Rumba Producciones, identificados como Giovani Andrés Ulloa y Diego A. Parra. El salsero argumentó que los promotores no habían cumplido con el pago de los honorarios pactados, razón por la cual decidió no actuar, cancelando definitivamente la función.
La reacción de los asistentes, que llevaban horas aguardando, fue de extrema violencia. Se desató una revuelta que incluyó el lanzamiento de sillas hacia la tarima y diversos actos vandálicos. Estos disturbios dejaron un saldo de seis personas heridas y daños materiales que se tasaron en cerca de diez millones de pesos de aquel entonces, una cifra que hoy rondaría los 690 millones de pesos.
Debido a la gravedad de la situación, las autoridades policiales procedieron con la detención de Willie Colón y los 13 integrantes de su orquesta. Todos fueron conducidos a la estación de policía del sector de Belén, enfrentando cargos por supuesta estafa e incumplimiento de contrato.

Los artistas permanecieron privados de la libertad durante dos días en una celda de la unidad de inteligencia F2. Este suceso fue recordado por el propio Colón años después, cuando en 2021 compartió una fotografía de aquel cautiverio junto a sus músicos. Tras su liberación, se reportó que los empresarios organizadores también fueron procesados por las autoridades por su responsabilidad en los incidentes del Iván de Bedout.
“Especial No. 5”: La vivencia convertida en éxito musical
Esta amarga experiencia sirvió de base para que el artista neoyorquino compusiera el tema “Especial Número 5”, canción que cierra su producción discográfica titulada Contrabando, lanzada al mercado el 6 de marzo de 1986.
El nombre del tema hace alusión directa al número de la celda que ocupó en la capital antioqueña. La letra se presenta como una crónica detallada donde Colón expone su versión, utilizando la ironía para defenderse de lo que consideró una detención arbitraria y denunciar el engaño de los empresarios.
“En especial No. 5, por fin pudieron encerrar a uno de los grandes peligros para la comunidad. Eran un chorro de bandidos que venían de Bogotá, declaraba el coronel, que aspiraba a general”
En el transcurso de la melodía, se describen las precarias condiciones de su encierro, mencionando la falta de mobiliario básico y la larga espera antes de ser atendidos por las autoridades locales:
“Ni tan siquiera un banquito pa’ poderse apoyar. Tomando soda en saquitos, ni una galleta pa’ zamar. Sucios, cansados y humildecitos, veinte horas de esperar”
La pieza musical enfatiza el lema “Amor con amor se paga”, una frase que el músico habría reiterado a los oficiales. Finalmente, la canción concluye con una referencia humorística sobre el peligro de su estancia en la cárcel, sugiriendo que compartía espacio con personajes legendarios de sus propias historias: “Por lo menos cámbialo de celda, que estamos con Pedro Navaja”.
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