El fenómeno que popularmente conocemos como lágrimas de felicidad posee actualmente una denominación científica precisa: «kama muta». Este término fue adoptado por especialistas en psicología a nivel global hace poco más de una década para describir una emoción universal que surge en momentos de vinculación profunda, tales como un abrazo imprevisto, un acto de generosidad o un reencuentro esperado. Según las investigaciones, este estado no solo eleva el bienestar emocional, sino que también robustece las conexiones humanas en diversas culturas.
Definición y raíces del término
La expresión “kama muta” proviene del sánscrito y se traduce literalmente como “conmoverse por amor”. Su integración en el campo de la psicología respondió a la urgencia de identificar una emoción que, aunque está presente en vivencias cotidianas y relatos de toda la humanidad, no tenía una etiqueta técnica específica.
El estudio formal de este sentimiento comenzó en el año 2013, bajo el liderazgo de Alan Fiske, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), junto a los investigadores Thomas Schubert y Beate Seibt de la Universidad de Oslo. El equipo de expertos determinó que, a diferencia de otros estados, el llanto en contextos felices no se vincula con la tristeza, sino que reside en una experiencia emocional compartida y concreta.
Esta sensación de “kama muta” se manifiesta en escenarios tan variados como asistir a la boda de un ser querido o conmoverse con videos de animales en plataformas digitales. Los académicos señalan que las personas pueden experimentar este estado incluso ante la ternura de gatitos jugando o la inmensidad de imágenes del cosmos, situaciones que antes carecían de una descripción psicológica unificada.

Señales fisiológicas y contextos de activación
Es posible identificar el “kama muta” mediante reacciones físicas y situaciones recurrentes. Los síntomas incluyen frecuentemente:
- Sensación de nudo en la garganta.
- Escalofríos repentinos.
- Piel de gallina.
- Percepción de calidez en la zona del pecho.
Los análisis explican que este estado emocional suele dispararse ante la intensificación abrupta de un lazo afectivo, ya sea que se viva en primera persona o se observe en terceros. Un ejemplo clásico es la profunda emoción que genera el regreso de un soldado para reencontrarse con sus familiares. Alan Fiske destaca que el “kama muta” alcanza niveles intensos en estos casos porque se entrelaza la alegría del presente con el alivio de superar el temor de una pérdida definitiva.
En la vida cotidiana, quienes han participado en estos estudios aseguran sentir esta emoción un promedio de dos veces por semana. Dado que la mayoría de los idiomas modernos no poseen un vocablo que abarque todas las aristas de esta vivencia, los científicos eligieron el término sánscrito por su capacidad de englobar desde lo épico hasta lo personal.
Impacto social y beneficios para la mente
Más allá de la experiencia interna, el “kama muta” promueve comportamientos prosociales y expande la empatía. Quienes atraviesan esta emoción suelen manifestar un deseo genuino de ser bondadosos o expresar afecto, lo que sirve para consolidar las relaciones humanas.

Un estudio realizado en Estados Unidos demostró que ciudadanos que observaron un video sobre la labor de voluntarios tras el huracán Harvey reportaron una mayor cercanía incluso hacia individuos con posturas políticas opuestas, a diferencia de quienes visualizaron un video neutral. La conclusión fue que una experiencia potente de “kama muta” fomenta la solidaridad y disminuye las brechas sociales.
Adicionalmente, quienes experimentan esta emoción perciben un mayor sentido vital y logran relativizar sus problemas personales. Una investigación llevada a cabo en Alemania demostró que el impacto también es corporal, pues quienes la sienten tienden a reducir su movimiento físico, lo que otorga una sensación de calma y arraigo.
Cómo fomentar el “kama muta”
Es posible cultivar el “kama muta” de forma activa a través de prácticas sencillas. Los investigadores sugieren la exposición deliberada a contenidos que gatillen esta conmoción afectiva.

Un estudio de 2023 indica que la escucha activa durante un diálogo puede facilitar que ambas partes sientan “kama muta”, al percibir que el vínculo de amistad se vuelve más sólido. Estos hallazgos proponen que buscar momentos para profundizar lazos y mantener una atención plena en las charlas diarias ayuda a elevar el bienestar emocional. La clave reside en prestar atención genuina y participar en actividades colectivas que refuercen la pertenencia y el amor en nuestra vida diaria.
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