Un hito científico sin precedentes ha sido alcanzado por un grupo internacional de especialistas al conseguir extraer el núcleo sedimentario más profundo jamás obtenido bajo la superficie helada del continente blanco. Este hallazgo representa una ventana única para escudriñar el pasado climático del planeta y proyectar las posibles repercusiones del fenómeno del calentamiento global en las décadas venideras.
El registro geológico obtenido consiste en un cilindro de 228 metros de longitud, el cual resguarda una historia de aproximadamente 23 millones de años. Esta proeza de la ingeniería y la ciencia fue ejecutada bajo el liderazgo del proyecto SWAIS2C (Sensibilidad de la Capa de Hielo de la Antártida Occidental a 2 °C de Calentamiento).

Un avance trascendental para la glaciología moderna
Lo que diferencia a este núcleo de otros anteriores es su extensión récord y su procedencia directa desde debajo de la capa de hielo, lo que permite una comprensión profunda de la variabilidad climática histórica. El experto en glaciología Huw Horgan, quien se desempeña como co-jefe científico de la misión y es miembro de ETH Zürich, ha señalado que la vasta información depositada en estos sedimentos será crucial para mejorar la capacidad de predecir cómo reaccionarán las masas de hielo si la temperatura global sobrepasa los 2 °C por encima de los niveles de la era preindustrial.
Horgan ha enfatizado que existe una necesidad crítica de desarrollar investigaciones de este tipo para determinar con precisión cómo afectará el ascenso térmico a la estabilidad de la región. Los datos recopilados facilitarán la comparación entre eras pasadas, donde el calor fue más intenso, y la situación actual, analizando la dinámica de los hielos ante tales cambios ambientales.

Previamente, la mayoría de los estudios climáticos en esta zona se basaban en muestras tomadas en áreas periféricas. No obstante, este nuevo núcleo proviene del corazón de la Antártida Occidental, la región considerada más vulnerable ante el cambio climático. Su análisis podría despejar dudas sobre los umbrales de temperatura que podrían provocar transformaciones irreversibles en la masa glaciar.
Detalles de la operación en el domo de hielo Crary
La perforación se llevó a cabo en el remoto domo de hielo Crary. Este punto estratégico se localiza en la intersección entre la plataforma de hielo Ross, que flota sobre el océano, y la capa de hielo de la Antártida Occidental, la cual se apoya directamente sobre el relieve continental.
Para alcanzar los sedimentos milenarios, el equipo técnico de SWAIS2C tuvo que atravesar una capa de hielo de más de 523 metros de espesor. Solo tras superar este obstáculo se logró recuperar el cilindro compuesto por una mezcla de arena, lodo y fragmentos rocosos.

La ejecución de esta misión implicó desafíos logísticos y técnicos monumentales. Debido a la extrema lejanía de las bases de operaciones y a las condiciones hostiles del entorno, la extracción exitosa solo se concretó tras dos intentos fallidos en años anteriores. La culminación positiva de la tarea se atribuye al constante refinamiento de la tecnología de perforación y a una estrecha cooperación internacional que involucró a geólogos, glaciólogos e ingenieros altamente calificados.
Una vez recuperada, la muestra fue enviada a Nueva Zelanda. Allí, científicos realizarán estudios minuciosos que abarcan la datación precisa de cada estrato, el análisis de su composición mineral y la detección de rastros orgánicos que ayuden a reconstruir los ciclos de deshielo y estabilidad de los glaciares.
Riesgos para el nivel global de los océanos
La estabilidad de la Antártida Occidental es una preocupación central para la comunidad científica global, ya que es el mayor factor de incertidumbre respecto al incremento del nivel del mar. Se estima que, en caso de una fusión total de esta capa de hielo, el nivel de las aguas oceánicas podría elevarse entre 4 y 5 metros.
Aunque las observaciones vía satélite han confirmado una pérdida de masa de hielo acelerada en esta región, todavía falta determinar el punto exacto de inflexión térmica que desencadenaría un retroceso que no tenga vuelta atrás.

Este nuevo núcleo permitirá responder preguntas vitales para la humanidad:
- ¿Cuál es el límite de resistencia de la Antártida Occidental ante el calor?
- ¿De qué manera eventos previos de calentamiento extremo afectaron la integridad del hielo?
El objetivo final es integrar estos datos con modelos climáticos avanzados para ajustar las alertas sobre el Acuerdo de París y el impacto de superar el límite de los 2 °C. Horgan reitera que vincular las capas sedimentarias con épocas calurosas del pasado permitirá conocer mejor la vulnerabilidad de la región.
Pruebas de un pasado con mar abierto

Los primeros hallazgos han sido reveladores. Los investigadores hallaron microfósiles marinos en los sedimentos que solo pueden desarrollarse en entornos con exposición a la luz solar. Esto sugiere que, en ciertos momentos de la prehistoria, el área no estuvo cubierta por glaciares, sino que fue mar abierto o incluso una zona costera.
Respecto a este descubrimiento, Huw Horgan explicó que el hallazgo de restos de conchas en las capas de arena confirma estas condiciones del pasado, señalando tajantemente que
“debió existir mar abierto”
. Estas evidencias serán fundamentales para establecer una cronología de los periodos de deshielo que han afectado a la plataforma Ross.
Por su parte, la geóloga Molly Patterson, profesora de la Universidad de Binghamton y co-líder del proyecto, enfatizó que es prioritario comprender cómo factores como la temperatura del mar y los patrones atmosféricos forzaron la desaparición del hielo en el pasado. Los componentes del núcleo ofrecen las claves para descifrar esta relación, algo vital para la estabilidad climática del futuro.
Para el grupo de expertos de SWAIS2C, haber obtenido un registro tan completo y de tal antigüedad es considerado un triunfo científico de gran magnitud, probablemente el más importante de sus trayectorias profesionales.
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