El primer mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, ha oficializado la declaratoria de estado de desastre para la capital del país, Washington DC. Esta medida gubernamental tiene como propósito fundamental facultar la intervención de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en las operaciones críticas de contención y saneamiento, luego de que se registrara un vertido masivo de casi mil millones de litros de aguas residuales en el río Potomac.
La emergencia ambiental tuvo su origen el pasado 19 de enero, tras la ruptura del Potomac Interceptor. Este sistema de alcantarillado de gran escala es el encargado de transportar aproximadamente 180 millones de litros diarios de desechos orgánicos desde las cercanías del Aeropuerto Dulles hasta la Estación de Bombeo Potomac en el Distrito de Columbia.
Debido a que el afluente permaneció congelado durante varias semanas, los organismos locales no pudieron identificar la gravedad de la situación de manera inmediata. Los análisis actuales en el sector del derrame son preocupantes: los niveles registrados de la bacteria E.Coli exceden «cientos de veces» los límites máximos de toxicidad estipulados por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de la nación.
Respuesta de las autoridades y apoyo federal
La teniente de alcalde de la capital, Lindsey Appiah, ofreció una comparecencia ante los medios el pasado viernes para requerir formalmente el auxilio de la administración presidencial. En sus declaraciones, la funcionaria enfatizó:
«Vamos a utilizar todos los recursos, locales, federales, regionales o de otro tipo, para apoyar las operaciones del distrito y lo que es mejor para los residentes de DC»
.
En respuesta a la solicitud, la FEMA emitió un comunicado oficial explicando el alcance de su participación en la zona de desastre.
«La acción del Presidente autoriza a la FEMA a coordinar todos los esfuerzos de socorro en caso de desastre para aliviar las dificultades y el sufrimiento causados por la emergencia en la población local y brindar la asistencia adecuada para salvar vidas, proteger la propiedad, la salud y la seguridad públicas y disminuir o evitar la amenaza de una catástrofe»
, detalló la entidad federal.
El decreto presidencial se produce después de que el mandatario publicara reiteradas críticas en su plataforma Truth Social sobre la administración de la crisis. Trump dirigió sus cuestionamientos principalmente hacia el gobernador demócrata de Maryland, Wes Moore. En una de sus intervenciones en redes sociales, el presidente sentenció:
«Se está produciendo un desastre ecológico masivo en el río Potomac como resultado de la mala gestión de los líderes demócratas locales, en particular del gobernador»
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