La crisis de inseguridad que atraviesa Haití no muestra signos de mitigación, mientras el poder de las organizaciones criminales continúa desafiando la soberanía del Estado. Agrupaciones delictivas como la coalición Viv Ansanm (traducido como “Vivir Juntos”) y la violenta banda Gran Gif (“Garra Grande”) mantienen el control de sectores estratégicos en la capital, Puerto Príncipe. Además, han expandido su dominio hacia áreas clave como el Plateau Central y la región del Artibonito. Las cifras son alarmantes: de acuerdo con los reportes de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití, durante el periodo comprendido entre enero y noviembre de 2025, se contabilizaron 8.100 asesinatos.
Ante este panorama, el gobierno haitiano aguarda con urgencia la llegada de la Fuerza de Represión de las Pandillas para el próximo mes de abril. Este contingente, compuesto por 5.500 efectivos bajo el amparo del Consejo de Seguridad de la ONU, tiene la misión de restaurar el orden. Tras la conclusión del periodo del Consejo Presidencial de Transición (CPT), el mando del Poder Ejecutivo ha quedado en manos del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé y su gabinete ministerial, quienes cuentan con el reconocimiento de la comunidad internacional de cara a los próximos procesos democráticos.
En cuanto al calendario electoral, el Consejo Electoral Provisional (CEP) ha establecido que la primera vuelta de las elecciones legislativas y presidenciales se llevará a cabo el 30 de agosto de 2026. En caso de requerirse una segunda vuelta, esta ha sido programada para el 6 de diciembre del mismo año. El cronograma institucional estipula que los representantes que resulten electos por el pueblo deberán asumir sus cargos oficialmente el 20 de enero de 2027.
Análisis de una crisis que amenaza la soberanía estatal
Para profundizar en los orígenes y las posibles rutas de escape a esta parálisis institucional, se consultó la visión de Jean Rony Alexandre, destacado dirigente del partido Renovación Nacional y miembro de la coalición “Compromiso Histórico”. Con 36 años, el líder político analizó la crítica coyuntura haitiana y el papel fundamental que debe jugar la cooperación internacional para devolverle al Estado su capacidad de ejercicio de la ley, actualmente mermada por el crimen organizado.
Al ser consultado sobre el estado actual de la protección ciudadana en el territorio, Alexandre fue enfático al describir la vulnerabilidad de la nación:
“Al día de hoy, la situación de la seguridad en Haití sigue siendo extremadamente frágil. Estamos ante una crisis profunda y persistente. No solo en la capital, Puerto Príncipe, sino también en el Artibonito (zona ubicada en el centro-oeste de la isla) y en algunas zonas del Plateau Central (Meseta Central). Allí, grupos armados controlan amplias partes del territorio. Su presencia limita fuertemente la circulación de personas y bienes y paraliza la actividad económica, escolar y social en muchas comunidades. El Estado sigue actuando, pero sus capacidades son insuficientes dada la magnitud del desafío”.
Respecto a si las instituciones han logrado recuperar terreno frente a las bandas, el dirigente explicó que, aunque han existido avances, estos son todavía inestables. Mencionó que el Estado mantiene su vigencia, pero sus herramientas son insuficientes para la escala del conflicto. No obstante, destacó que recientemente se ha visto una intensificación de las operaciones de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Fuerza de Represión de las Pandillas, lo cual se verá potenciado por la incorporación de nuevo equipamiento técnico y humano.
La operatividad de la nueva fuerza internacional
Sobre el funcionamiento del nuevo cuerpo de seguridad de la ONU, el líder político detalló que el gobierno ya prepara el terreno para recibir a los 5.500 efectivos que sustituirán a la anterior Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, que fuera liderada por Kenia desde 2023. Esta nueva unidad tiene objetivos claros:
- Trabajar coordinadamente con las autoridades locales para neutralizar a las bandas criminales.
- Asegurar la integridad de las infraestructuras críticas del país.
- Garantizar el flujo de la asistencia humanitaria para los ciudadanos.
- Establecer un entorno seguro que permita el regreso al orden constitucional mediante las elecciones.

Hacia una solución integral: Más allá de la fuerza armada
Para Alexandre, la intervención militar es solo una parte de la solución. Según su análisis, la historia ha demostrado que la fuerza por sí sola no erradica las raíces de la inestabilidad. Afirma que es imperativo que el apoyo internacional también se vuelque hacia el fortalecimiento de la Justicia, el combate frontal a la corrupción y la operatividad institucional. “Sin un Estado de derecho sólido, ningún progreso en materia de seguridad será sostenible a lo largo del tiempo”, sentenció.
Además, subrayó la relevancia del factor económico para desarticular el reclutamiento de jóvenes por parte de las mafias. Propuso que se requieren inversiones urgentes en agricultura, infraestructura y formación técnica para ofrecer alternativas de vida dignas. En este sentido, la seguridad y el progreso económico deben considerarse como dos pilares que avanzan de forma simultánea.
Finalmente, al identificar a los aliados estratégicos, mencionó a Estados Unidos, Francia y Canadá. Estos países, según Alexandre, poseen la capacidad de aportar financiamiento, asistencia técnica y respaldo diplomático, siempre bajo un esquema de cooperación que respete la autonomía de las autoridades haitianas.

El peso de Estados Unidos en la estabilización nacional
Dada la cercanía geográfica y los vínculos históricos, el papel de Washington es considerado vital. Alexandre señaló que Estados Unidos tiene una responsabilidad directa en ayudar a frenar el tráfico de armas y las redes delictivas transnacionales que nutren la violencia interna. Su apoyo no debe limitarse a la logística militar o al equipamiento de la nueva misión internacional, sino que debe extenderse a la modernización de la administración pública y la transferencia de tecnología para robustecer las instituciones del país caribeño.
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