El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó sentirse “profundamente decepcionado” luego de que la Corte Suprema emitiera un dictamen desfavorable contra los aranceles generalizados que el presidente había implementado desde su retorno al poder ejecutivo.
Durante su pronunciamiento este viernes, Trump calificó la invalidación de sus aranceles emblemáticos como una decisión desalentadora. No obstante, el jefe de Estado fue enfático al señalar que ya se están evaluando otras vías legales para concretar sus políticas comerciales.
“Tenemos alternativas”, señaló Trump. “Excelentes alternativas”.
Bajo este nuevo panorama, el presidente adelantó que procederá con la firma de una orden ejecutiva para establecer un arancel global del 10%. Esta medida se amparará en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, normativa que faculta al presidente para aplicar restricciones de importación de carácter temporal con un tope de hasta el 15%.
La base legal del fallo judicial
La resolución del máximo tribunal estadounidense, caracterizado por una mayoría conservadora, se definió con una votación de seis a tres. Los magistrados concluyeron que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977 —herramienta legal en la que Trump sustentó su decisión original— “no autoriza al presidente a imponer aranceles”.
La respuesta de Trump ante el fallo no se hizo esperar. El mandatario, quien fue el encargado de nominar a dos de los jueces que votaron en su contra, reaccionó con dureza. Sin presentar evidencias, sugirió que la instancia judicial podría estar bajo la influencia de intereses foráneos.
“Me avergüenzo de ciertos miembros del tribunal, me avergüenzo totalmente, por no tener el coraje de hacer lo correcto para nuestro país”, sentenció el presidente ante los medios de comunicación, cuestionando la valentía de los integrantes de la Corte Suprema en este caso de alta relevancia económica.
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