El Ramadán representa el noveno ciclo dentro del calendario islámico, consolidándose como el periodo de mayor espiritualidad para la comunidad musulmana a nivel mundial. Durante un lapso de 30 días, los creyentes practican la abstención total de alimentos, bebidas, tabaco y relaciones íntimas, rigiéndose por el horario que marca la salida y la puesta del sol. Este sacrificio busca una conexión profunda con la divinidad, fomentando la reflexión y la oración, mientras se trabaja en el crecimiento personal y el fortalecimiento de las creencias religiosas.
En el ámbito de la gastronomía, estas fechas se caracterizan por una dualidad entre la restricción diurna y la festividad nocturna. Antes de que aparezcan los primeros rayos solares, se lleva a cabo el suhur, que consiste en la última ingesta de alimentos permitida. En esta instancia, es común consumir yogur, frutas y preparaciones ligeras pero cargadas de energía para soportar las horas de labor. Una vez que el sol se oculta, inicia el iftar, la cena que rompe el ayuno y se convierte en un evento social donde familias y amigos se reúnen para compartir extensos banquetes en un ambiente de celebración.
Las mesas se transforman en una muestra del vasto patrimonio culinario del mundo árabe. A continuación, presentamos una selección de las preparaciones saladas y los postres más representativos de esta festividad.
Harira, una sopa para romper el ayuno

Se define como una sopa de origen marroquí, de consistencia densa y reconfortante. Sus ingredientes principales incluyen tomate, lentejas, garbanzos y carne, que puede ser de ternera o cordero. Se condimenta con perejil, cilantro y especias, siendo una opción ideal para recuperar energías tras el ayuno gracias a su densidad nutricional.
Borekas de queso y mezcla de hierbas

Son pequeños pastelitos elaborados con una masa de textura crujiente. El interior está compuesto por una mezcla de quesos frescos, como el ricotta o feta, combinados con hierbas aromáticas como la menta y el perejil. Se hornean hasta obtener un tono dorado y suelen servirse como entrada.
Hojas de parra rellenas a la libanesa

Consiste en delicadas hojas de parra que envuelven un relleno de arroz, carne picada, piñones y especias como la pimienta y la canela. Estas piezas se cocinan a fuego lento en un caldo compuesto por aceite de oliva y limón, logrando un resultado jugoso y lleno de matices.
Kofta de cordero

Se trata de albóndigas de forma alargada preparadas con carne de cordero picada. La receta incluye ajo, cebolla, perejil y condimentos como el pimentón y el comino. Se montan en brochetas y se cocinan a la sartén o a la parrilla para mantener su jugosidad y aroma.
Pollo asado con pasas y piñones
En este plato, se utilizan cuartos o muslos de pollo que han sido marinados y posteriormente asados al horno. Se sirven junto a una salsa de cebolla que integra piñones tostados y pasas, logrando un equilibrio entre sabores dulces y salados con un toque crocante.
Briwat de pollo

Son piezas triangulares de pasta filo que contienen un guiso de pollo desmenuzado con especias, cebolla y almendras. Se fríen hasta que están doradas y finalmente se les aplica un glaseado de miel y agua de azahar.
Lubina a la chermoula
Los filetes de este pescado se someten a un marinado con chermula, una pasta tradicional de ajo, comino, cilantro, pimentón, aceite de oliva y limón. Luego se asan o se hornean para conservar los matices cítricos y especiados de la preparación.
Baklava, el tradicional postre turco

Considerado un emblema de la dulcería en Turquía, este postre se estructura en finas capas de masa filo rellenas de pistachos y nueces picadas. El conjunto se baña en un almíbar con aroma a agua de azahar tras ser horneado, logrando un acabado crocante.
Mahalabia, las natillas árabes

Son natillas suaves elaboradas a partir de leche, azúcar y maicena. Se aromatizan con agua de azahar o de rosas y se sirven frías, usualmente decoradas con almendras o pistachos molidos.
Rghayef con miel

Se trata de tortas marroquíes hojaldradas que se doran en la sartén. Posteriormente, se cubren con miel caliente, ofreciendo un contraste entre un centro tierno y un exterior crujiente, ideales para acompañar con el té.
Chebakia

Estas galletas son un clásico de Marruecos durante el Ramadán. Se elaboran con una masa que lleva sésamo, canela, anís y agua de azahar. Se les da forma de lazo o flor para freírlas y luego sumergirlas en miel caliente. Su textura es pegajosa y crujiente, perfecta para romper el ayuno.
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