El mandatario de Bolivia, Rodrigo Paz, ratificó su asistencia para el venidero 7 de marzo a una cumbre de carácter regional en Miami, la cual ha sido organizada por Donald Trump. Este evento internacional convocará a un total de seis jefes de Estado de América Latina que mantienen sintonía política con la actual administración de los Estados Unidos. El jefe de Estado boliviano compartió esta noticia durante una actividad oficial con la Central Obrera Departamental de Cochabamba, espacio donde también aprovechó para informar sobre sus próximas visitas oficiales a naciones europeas y un encuentro bilateral con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Líderes regionales y la nueva Doctrina Monroe
De acuerdo con información proporcionada por una fuente de la Casa Blanca, el foro en la ciudad de Miami contará con la participación de figuras clave como Daniel Noboa de Ecuador, Javier Milei de Argentina, Santiago Peña de Paraguay, Nayib Bukele de El Salvador y Nasry Asfura de Honduras. Esta reunión de alto nivel se llevará a cabo apenas un mes y medio después de la intervención que resultó en la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, y se enmarca en lo que Trump define como una actualización de la Doctrina Monroe para el continente.
La agenda principal de la cita en territorio estadounidense se fundamenta en la seguridad nacional, con un enfoque prioritario en la desarticulación de mafias del narcotráfico y la reducción del peso geopolítico de China en la región. Para la gestión de Rodrigo Paz, quien tomó posesión en noviembre tras dos décadas de hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS), este encuentro es fundamental para ratificar su cambio de rumbo hacia el libre mercado y obtener soporte externo para su programa de reactivación económica.
“Voy a viajar al mundo para que Bolivia vaya al mundo y venga gente que quiere invertir”
En su intervención en Cochabamba, el presidente resaltó el interés que han manifestado potencias como Alemania, Francia y España por estrechar lazos con Bolivia, si bien no se han definido todavía las fechas para dicho recorrido por el viejo continente. Paz defendió la celeridad de su itinerario internacional bajo la premisa de que es vital que el país se abra a capitales foráneos.

Crisis económica y reformas urgentes
La captación de inversión extranjera directa se ha vuelto una necesidad crítica para el Estado boliviano, que atraviesa la coyuntura financiera más severa de sus últimos tiempos. El gobierno actual recibió una administración con las reservas internacionales prácticamente agotadas, una marcada carencia de divisas norteamericanas y dificultades logísticas para la compra de carburantes. Ante este escenario, en diciembre se ejecutó la eliminación del subsidio a los combustibles, una medida que representaba un gasto anual de más de 2.000 millones de dólares y que no se había implementado exitosamente desde 2010.
Al cumplirse este miércoles sus primeros 100 días de mandato, los resultados de la gestión de Paz son objeto de debate. Diversos especialistas en economía han destacado ciertos logros en la estabilización del tipo de cambio y en la disminución del déficit fiscal; no obstante, señalan que la recesión todavía persiste. Por su parte, el Banco Mundial ha proyectado que Bolivia podría ser la única nación de Sudamérica con un crecimiento negativo para el año 2026.
La alianza estratégica con Brasil
En este panorama de ajustes, la relación con el gigante sudamericano es determinante. Los ministros Gabriel Espinoza (Economía) y Óscar Mario Justiniano (Desarrollo Productivo) sostuvieron este martes un encuentro en San Ignacio de Velasco con Carlos Fávaro, ministro de Agricultura de Brasil, con el fin de coordinar los ejes de la futura reunión entre Paz y Lula. Ambos mandatarios ya habían tenido un acercamiento previo en enero durante un foro de la CAF en Panamá.
Actualmente, Brasil se posiciona como el socio comercial más importante para Bolivia, siendo el receptor de gran parte de las exportaciones energéticas y del sector agroindustrial. El Ejecutivo boliviano busca que el diálogo con Lula da Silva abra nuevas oportunidades de mercado y acelere proyectos de infraestructura compartida, como el ambicioso corredor bioceánico para conectar las costas del Atlántico y el Pacífico.
Desafíos políticos y respaldo popular
A pesar de su agenda externa, Rodrigo Paz enfrenta una compleja realidad en la Asamblea Legislativa, donde no posee mayoría absoluta. La situación se complica con la postura del vicepresidente Edmand Lara, quien encabeza el Congreso y se ha distanciado de la línea del Ejecutivo. Esta falta de control legislativo obliga al gobierno a buscar consensos constantes para aprobar leyes clave en áreas de hidrocarburos, minería y captación de inversiones.
Pese a las dificultades, el apoyo popular se mantiene sólido. Un estudio de Ipsos-Ciesmori realizado en el mes de enero arrojó que un 65% de la ciudadanía aprueba la administración de Paz. Específicamente, un 78% respaldó la drástica decisión de retirar los subsidios a los hidrocarburos. La próxima prueba electoral serán los comicios regionales y municipales del 22 de marzo, que servirán para determinar si el capital político del presidente se traduce en poder para sus aliados a nivel local.
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