¿Cuál es la esencia real de la poesía? Esta interrogante ha sido abordada, de forma consciente o no, por los más grandes autores de la historia. El laureado con el Nobel Octavio Paz, por citar un caso, la describía como un
“instante de libertad absoluta”
. Por su parte, Langston Hughes la veía como la
“vida expresada en palabras”
, aunque es probable que la conceptualización más punzante pertenezca a Robert Frost:
“Es lo que se pierde en la traducción”
.
La poesía representa la belleza suprema para muchos, pero para otros tantos, se percibe como una disciplina compleja e incluso inalcanzable. Es precisamente pensando en este segundo grupo que Edgardo Dobry, reconocido poeta y académico de la Universidad de Barcelona, ha lanzado su obra América en sus poetas (Taurus). Este libro se presenta como una “cartografía lírica” del continente americano que tiene como objetivo
“abrir las puertas de esa fortaleza”
que en ocasiones parecen edificar los versos, buscando así
“facilitar el acceso para empezar a caminar”
a través de ellos.
Desde la imponente figura de Walt Whitman hasta el misticismo de Edgar Allan Poe, transitando por las voces de Alejandra Pizarnik, César Vallejo, William Carlos Williams o John Ashbery, el ensayo de Dobry motiva a que cada lector trace su propio camino por la vasta tradición literaria del continente. El autor profundiza en los vínculos y contrastes de una lírica nacida en tierras de senderos que se bifurcan, planteando preguntas fundamentales: ¿Qué hilo conductor los une? ¿De qué manera América logró forjar una expresión poética sin igual en el planeta, partiendo de lenguas y culturas heredadas de Europa?

Celebración, compromiso político y la ruptura con el modelo europeo
En el ámbito literario, cada nueva obra suele germinar de una previa. En el caso de este ensayo, el origen se remonta a Celebración (Trampa Ediciones), un trabajo anterior de Dobry. En aquel texto, ya se examinaban las características primordiales de la poesía de las Américas, la cual se distingue por estar volcada hacia el presente y la carencia de una épica clásica, diferenciándose del estilo europeo, marcado históricamente por un matiz melancólico y decadente.
En lo que respecta a la estructura formal, Edgardo Dobry analiza herramientas específicas como la parataxis o la técnica de enumeración empleada por Walt Whitman. Se trata de un recurso que permitía enlistar diversos componentes sin que ninguno predominara sobre los demás, un reflejo directo de las convicciones democráticas del autor. Según explica el académico,
“Whitman lleva a lo formal su idea sobre la democracia, en la que nadie se somete a otro”
.
La intersección entre la esfera política y la creación poética no es fortuita. Para el autor, este es uno de los ejes que atraviesa la producción del continente, especialmente en América Latina. El libro cita diversos ejemplos de este fenómeno:
- Los versos de Raúl Zurita redactados como resistencia ante la dictadura en Chile.
- La evolución de Rubén Darío, quien pasó de ser visto como un buscador de la estética versallesca a un crítico feroz del intervencionismo estadounidense en
“la América española”
a través de su poema A Roosevelt.

La función política y la realidad contemporánea de la lírica
La trayectoria de Rubén Darío sirve también para que Dobry trace una comparativa entre las transformaciones de inicios del siglo XX y el contexto actual. El autor comenta que
“Cuando mi libro estaba a punto de salir fue la intervención de Trump en Venezuela”
. No obstante, al analizar el tinte político en la poesía americana, el ensayista hace una distinción entre aquellos creadores que lo hacían por convicción interna y quienes fueron empujados a denunciar por las crisis sociales de su entorno.
Para el profesor, el poema sigue funcionando como una herramienta de respuesta inmediata frente a los acontecimientos globales y locales.
“En América existe esta guardia poética sobre los acontecimientos, porque la poesía es un artefacto verbal relativamente breve y puede circular de manera escindida”
, resalta. De esta forma, el verso no solo fue un motor para cambios sociales —como recordaba la frase popularizada por Pablo Neruda:
“podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”
— sino también un refugio para las voces que reclamaban una existencia digna y libre.
Pese a esto, la política no es un factor que logre por sí solo unificar toda la producción literaria del continente bajo un solo canon. Dobry admite que la diversidad de América Latina es tan vasta que resulta casi imposible establecer una jerarquía absoluta entre poetas de distintas naciones. Por ello, su enfoque se basa en “libros” específicos más que en “nombres” propios, prefiriendo el término “cartografía” sobre el de “canon”. Para él, un canon intenta definir lo que es relevante, mientras que su cartografía selecciona obras basándose en el rigor del texto poético en sí mismo.
Identidad propia y el diálogo transatlántico
El elemento unificador que permite referirse a una poesía propiamente americana, superando las barreras del idioma entre el norte y el sur, es el anhelo de construir una literatura independiente de la herencia colonial. Dobry sostiene que:
“Uno de los desafíos de esos poetas que representaban repúblicas independientes era cómo escribir en inglés o en castellano o en portugués sin ser ingleses, ni españoles, ni portugueses, sino algo radicalmente distinto”
.
Tras diversos periodos de experimentación, se alcanzó ese objetivo, logrando que la influencia ya no fluyera únicamente de Europa a América, sino en sentido inverso. Rubén Darío surge nuevamente como la figura disruptiva que, al modernizar la lírica castellana con influencias francesas, logró actualizar el ritmo del idioma, dejando en evidencia el estancamiento de los tradicionalismos en España.
Finalmente, se destaca la capacidad de la poesía para generar vínculos humanos y artísticos entre ambos lados del océano. El autor menciona ejemplos históricos:
- La profunda amistad entre Pablo Neruda y Federico García Lorca.
- El magisterio que ejerció Rubén Darío sobre Juan Ramón Jiménez.
Edgardo Dobry concluye señalando la relevancia de actuar como puente para que lectores españoles descubran a poetas latinoamericanos contemporáneos como Tamara Kamenszain o Daniel Samoilovich. Advierte que, a diferencia de la narrativa, donde el éxito en un país como Colombia se traduce rápidamente en una publicación en el extranjero, en el mundo de la poesía este proceso puede tardar años en concretarse.
Fuente: Fuente