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Hallazgo histórico: Identifican dibujos de Ramón y Cajal en Valladolid

Una exhaustiva investigación académica liderada por la Universidad de Valladolid (UVa) ha permitido desvelar el origen de seis ilustraciones científicas que permanecieron bajo el anonimato durante décadas en el Museo Anatómico de la institución. Tras un riguroso análisis de obras del siglo XIX, se determinó que los trabajos son autoría de Santiago Ramón y Cajal, eminente científico galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1906 y figura fundamental en el nacimiento de la neurociencia. Este descubrimiento eleva significativamente el valor histórico y patrimonial del centro universitario.

El proceso de identificación fue encabezado por Francisco Pastor, catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina y gestor de la colección de osteología del museo. Pastor, movido por la curiosidad sobre la procedencia de estas láminas no firmadas, emprendió un estudio comparativo con piezas autenticadas del investigador aragonés. La conclusión fue definitiva: tanto la técnica del trazo como las anotaciones manuscritas coinciden plenamente con el estilo documentado de Ramón y Cajal.

Un legado de precisión científica y arte

Las obras encontradas se centran en la representación detallada de estructuras microscópicas pertenecientes al sistema nervioso y diversos tejidos animales. El conjunto de dibujos incluye:

  • Una glándula submaxilar de gato.
  • Una placa motora.
  • Una glándula gástrica de felino.
  • Un páncreas de erizo.
  • Un par de neuronas individuales.

Estas piezas son preparaciones histológicas elaboradas de forma manual, un método que el científico utilizaba habitualmente para ilustrar sus tratados y publicaciones, según confirmaron los investigadores de la institución.

La confirmación de la autoría fue posible gracias al cotejo de estos originales con la primera edición del volumen “Elementos de histología normal y de técnica micrográfica”, editado por Ramón y Cajal en el año 1885. Este libro fue fundamental para la formación de estudiantes en el área de la estructura celular y la microscopía. Pastor señaló que la universidad también dispone de ejemplares de la novena edición de 1928, realizada en colaboración con Tello y Muñoz, donde se localizaron versiones refinadas de estos mismos esquemas.

Respecto a la cronología de las piezas, se conoce que fueron entregadas en 1990 por el catedrático César Aguirre al profesor Enrique Barbosa. Aguirre, quien obtuvo su doctorado en Madrid bajo la tutela de Fernando de Castro (discípulo directo de Cajal), trasladó las láminas a Valladolid tras haber ejercido en centros de Madrid, París, Cádiz y Sevilla. La principal hipótesis sugiere que los dibujos fueron un regalo personal de su mentor durante su etapa profesional.

Tras oficializarse el hallazgo, las obras fueron trasladadas al Archivo General de la Universidad de Valladolid para asegurar su protección bajo condiciones controladas. Ángeles Moreno, directora del archivo, ratificó la coincidencia estilística de los documentos. Moreno recordó que la ausencia de firmas en los dibujos era una práctica común en el Nobel de Medicina, lo que históricamente dificultó la atribución de sus trabajos.

La institución académica ha decidido no informar del hallazgo al Instituto Cajal, considerando que las pruebas presentadas son suficientes para descartar cualquier duda sobre la autenticidad. Aunque no se ha realizado una tasación económica formal, la universidad subraya que el valor patrimonial de estos originales es incalculable para el acervo académico de la UVa.

Este acontecimiento resalta el papel histórico del Departamento de Anatomía Patológica de Valladolid, cuyos estudios destacaron a nivel nacional e internacional entre finales del siglo XIX y principios del XX. Los dibujos constituyen un registro material de la evolución de la medicina española. Actualmente, las piezas originales se encuentran resguardadas en contenedores especiales, mientras que en el museo se han colocado reproducciones en sus marcos originales.

“Estas obras representan la memoria viva de nuestra institución y sirven como fuente de inspiración para las nuevas generaciones de investigadores”,

declaró Helena Villarejo, secretaria general de la universidad. Los interesados pueden consultar las versiones digitalizadas a través del repositorio en línea de la Universidad de Valladolid, permitiendo el acceso tanto a especialistas como al público en general.

El compromiso de la universidad con la conservación de su historia científica refuerza su estatus como un referente en el estudio de la medicina. Estas ilustraciones serán integradas en futuras estrategias de exposición y divulgación, permitiendo que el legado de una de las mentes más brillantes de la ciencia universal permanezca accesible para la sociedad.

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