El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido una advertencia contundente sobre las estrategias financieras del régimen de China. Según el organismo, el modelo actual no solo genera un despilfarro de recursos a nivel interno, sino que también provoca repercusiones negativas en la economía global. Tras concluir su revisión anual bajo el marco de la consulta del Artículo IV, la institución financiera enfatizó la urgencia de reenfocar el crecimiento hacia el consumo doméstico.
“La transición a un modelo de crecimiento impulsado por el consumo debería ser la prioridad general”
Esta declaración, difundida el pasado miércoles por los directores ejecutivos del organismo, pone de relieve que el esquema vigente —basado fuertemente en estímulos a la producción y en las exportaciones— está produciendo desequilibrios significativos tanto en el gigante asiático como en el resto del mundo.
En su análisis técnico, el FMI subrayó el elevado superávit en la cuenta corriente de China, una situación que impacta directamente en sus socios comerciales. El organismo explica que gran parte de este excedente se debe a la competitividad externa que otorga la depreciación real del renminbi (o yuan), ajustada por los niveles de inflación. Este debilitamiento de la moneda local encarece las importaciones para los ciudadanos chinos, pero abarata sus productos en el extranjero.
El tono del informe está alineado con las críticas que Estados Unidos y otras potencias desarrolladas han sostenido durante años. Economistas del sector privado también coinciden en que la capacidad exportadora desmedida de China afecta el mercado mundial. El documento alerta que, de persistir el exceso de oferta industrial, se podrían desencadenar represalias comerciales importantes.

La postura oficial de Beijing
Ante estos señalamientos, Zhengxin Zhang, representante de China en el directorio del FMI, desestimó las críticas. En una declaración independiente, Zhang defendió que el repunte exportador registrado en 2025
“fue impulsado principalmente por su competitividad y capacidad de innovación”
además de otros factores vinculados a las políticas comerciales de Estados Unidos.
Sin embargo, la cúpula del FMI insiste en que se requiere una modificación profunda del marco económico. Esta petición surge apenas semanas antes de que se celebre el Congreso Nacional Popular, evento donde el régimen definirá sus metas para el año 2026.
“Reorientar el modelo de crecimiento de China requiere una importante transformación cultural y de política económica”
, señalaron los directores, añadiendo que es vital una respuesta que combine reformas estructurales con un apoyo macroeconómico sólido.
Entre las recomendaciones del organismo figura la aplicación de un estímulo fiscal robusto por parte del gobierno central. Se sugirió que financiar la resolución del problema de las viviendas sin terminar en el sector inmobiliario “reconstruiría la confianza del consumidor”, un paso esencial para dinamizar la demanda interna.
Respecto a las proyecciones de crecimiento, tras alcanzar una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) del 5% en 2025 —cumpliendo con la meta oficial—, el organismo anticipa una ralentización. Se prevé que para el año 2026 el crecimiento se sitúe en un 4,5%, una cifra que coincide con las expectativas de diversos analistas del mercado.

El informe resalta el concepto de “desequilibrios externos”, un término que no aparecía en versiones previas. El FMI estimó que el superávit por cuenta corriente se ubicó en un 3,3% del PIB, más del doble de lo que se había proyectado inicialmente. No obstante, Zhang calificó esta cifra como “excesivamente grande”. Otros datos preliminares sugieren que el superávit pudo llegar incluso al 3,7% del PIB, impulsado por un récord histórico de 1,2 billones de dólares en exportaciones netas de bienes.
El estudio técnico va más allá y sugiere que el yuan se encuentra infravalorado en aproximadamente un 16%, con un margen que oscila entre el 12,1% y el 20,7%. Esta subvaloración facilita las ventas al exterior mientras la débil demanda nacional frena las compras de bienes importados. Ante esto, el FMI solicitó una “mayor flexibilidad” cambiaria, aunque Zhang defendió la transparencia de la política monetaria china afirmando que es clara y consistente.

El costo de los subsidios estatales
Finalmente, el FMI cuestionó la magnitud de las políticas industriales del régimen. Se calculó que el costo fiscal de los apoyos estatales a sectores estratégicos representó cerca del 4% del PIB en 2023, un nivel muy superior al de otras economías desarrolladas. Los expertos técnicos sugieren que recortar estos apoyos injustificados en un 2% del PIB podría elevar la productividad nacional, mejorar la asignación de recursos y fortalecer las cuentas públicas.
Dado que casi un tercio del crecimiento del año pasado provino de las exportaciones netas, el organismo concluyó que esta dependencia de la demanda externa es un riesgo latente para la estabilidad económica mundial y para el propio crecimiento futuro de China.
Fuente: Fuente