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Guía para retirar residuos del ojo de forma segura y evitar lesiones

La entrada de objetos extraños en el ojo es una de las causas más frecuentes de consulta en urgencias oftalmológicas. Esta situación conlleva riesgos críticos de daño ocular permanente si no se maneja de forma adecuada desde el primer instante. Según protocolos de salud visual especializados, existen pasos técnicos diseñados para reducir las complicaciones y salvaguardar la visión del paciente.

Antes de intentar cualquier maniobra sobre el área ocular, es indispensable realizar un lavado minucioso de manos con agua y jabón. Esta acción es vital para no transferir bacterias, virus o partículas adicionales que podrían desencadenar una infección grave. Se advierte que los geles desinfectantes no son recomendables para este fin, debido a que sus residuos químicos pueden causar irritaciones severas en el globo ocular.

Cómo localizar correctamente el cuerpo extraño

Para identificar el origen de la molestia, la persona debe colocarse frente a un espejo en un lugar con buena iluminación. Utilizando un dedo limpio, se debe desplazar suavemente el párpado inferior hacia abajo o el superior hacia arriba, inspeccionando toda la superficie del ojo, incluyendo los pliegues internos. Los especialistas recomiendan mover la mirada en todas las direcciones (hacia arriba, abajo y a los laterales), puesto que los residuos suelen alojarse en zonas que no son visibles a simple vista.

En caso de que el objeto se encuentre sobre la esclerótica (la parte blanca del ojo) o en la zona interna del párpado inferior, es posible intentar su extracción con precaución extrema. Se sugiere el uso de un hisopo de algodón estéril, un pañuelo limpio de tela suave o la yema del dedo recién lavada.

La correcta identificación y localización del objeto extraño en el ojo requiere buena iluminación, un espejo y movimientos suaves de los párpados para prevenir lesiones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante este proceso, el movimiento de retiro debe dirigirse siempre hacia el lagrimal, facilitando así la salida natural de la partícula. Si el objeto se mueve de lugar durante el intento, es necesario detenerse y reiniciar el procedimiento para evitar rasguños o lesiones adicionales. Es imperativo no ejercer presión ni realizar movimientos bruscos sobre el globo ocular.

El optometrista Robert Engel advierte que

“nunca se debe manipular un objeto adherido a la córnea ni a la parte coloreada del ojo (iris)”

. Intervenir en estas estructuras delicadas puede provocar úlceras corneales o pérdida de la capacidad visual. Ante un objeto incrustado en estas áreas, la recomendación absoluta es no intentar la extracción y buscar ayuda médica especializada de forma inmediata.

Protocolo ante sustancias químicas o líquidos irritantes

Si el incidente involucra el contacto con químicos o líquidos de origen desconocido, la limpieza debe ser inmediata. Se debe utilizar un flujo suave de agua tibia corriente o solución salina estéril. La persona afectada debe inclinar la cabeza de manera que el agua corra desde el lagrimal (esquina interna) hacia la parte externa del rostro, evitando que el chorro impacte con presión directa el ojo. Es fundamental tratar de mantener el párpado abierto durante el lavado, ayudándose de los dedos si es necesario.

Para los usuarios de lentes de contacto, las indicaciones médicas señalan que estos deben retirarse únicamente después de haber enjuagado el ojo durante al menos un minuto. Intentar quitarlos antes podría prolongar el contacto de la sustancia con el tejido ocular. Si el producto es corrosivo o altamente irritante, el lavado debe extenderse por al menos quince minutos. Si la lente no puede ser removida, el enjuague debe continuar mientras se traslada al paciente a un centro de salud.

Se desaconseja el uso de colirios, medicamentos no recetados o instrumentos como pinzas para extraer residuos oculares sin control profesional para evitar complicaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Existen comportamientos de riesgo que deben evitarse bajo cualquier circunstancia para no agravar la lesión:

  • No frotar ni presionar el ojo ni los párpados, ya que esto puede rayar la superficie ocular.
  • No utilizar instrumentos metálicos, pinzas, agujas o hisopos en zonas sensibles como el iris o la pupila.
  • No aplicar colirios, gotas o medicamentos sin que exista una prescripción médica específica para el caso.
  • No intentar extraer objetos que hayan penetrado o atravesado el globo ocular.

Signos de advertencia y atención especializada

Es fundamental reconocer los síntomas que requieren intervención médica urgente para evitar secuelas. Se debe acudir a un especialista si se presenta:

  • Dolor agudo e intenso en el área afectada.
  • Enrojecimiento que no disminuye con el paso de las horas.
  • Visión borrosa o pérdida de nitidez.
  • Inflamación persistente después de 24 horas.
  • Hipersensibilidad extrema a la luz (fotofobia).

La consulta profesional es obligatoria si el cuerpo extraño es de naturaleza metálica, química o si se desconoce su procedencia. Ante cualquier sospecha de lesión grave, el paciente debe ser evaluado por un oftalmólogo, quien cuenta con las herramientas adecuadas para resolver la situación sin comprometer la integridad del órgano.

Dolor intenso, visión borrosa, enrojecimiento persistente o imposibilidad de extraer el objeto son motivos para acudir de inmediato a un especialista en salud ocular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Actuar con prudencia y rapidez, siguiendo estrictamente estas recomendaciones técnicas, es la mejor manera de minimizar riesgos de infección y asegurar una recuperación exitosa de la salud ocular.

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