Las ondas expansivas provocadas por los expedientes de Jeffrey Epstein han alcanzado las estructuras más tradicionales del poder británico, manifestándose en los ornamentados salones de la Cámara de los Lores. La institución se encuentra bajo un intenso escrutinio tras la dimisión de Peter Mandelson, quien fuera embajador del Reino Unido en Washington, debido a su relación personal con el fallecido agresor sexual.
Este escándalo ha servido como detonante para que diversos sectores cuestionen la vigencia de esta cámara no electa. Los detractores argumentan que el organismo es una entidad anticuada y antidemocrática, señalando una preocupante lentitud para sancionar las conductas inapropiadas de sus integrantes. Actualmente, la cámara está integrada por más de 850 miembros vitalicios, quienes poseen los títulos de “Lord” o “Lady”, y aunque son vistos por algunos como un pilar del equilibrio parlamentario, el consenso sobre la necesidad de una reforma es casi total, a pesar de que los gobiernos previos no han logrado concretarla.
“Es un desastre. A pesar de que supuestamente somos una democracia moderna, tenemos un sistema semifeudal”, afirmó Jenny Jones, representante del Partido Verde en dicha instancia.

Una estructura heredada de la historia
Con una trayectoria que supera los 700 años, la Cámara de los Lores estuvo reservada históricamente para la nobleza masculina hereditaria y ciertos jerarcas religiosos. No fue sino hasta la década de 1950 cuando se introdujeron los “pares vitalicios”, permitiendo el ingreso de figuras destacadas de la política y la sociedad civil, incluyendo a las primeras mujeres. Un hito importante ocurrió en 1999, bajo el mandato de Tony Blair, cuando se expulsó a la mayoría de los 750 pares hereditarios, dejando apenas a 92 de ellos de forma temporal para evitar bloqueos legislativos.
En la actualidad, el gobierno laborista liderado por Keir Starmer ha impulsado una nueva legislación para eliminar definitivamente a estos miembros hereditarios, calificándolos como una reliquia del pasado que no tiene justificación moderna. No obstante, este proceso ha enfrentado una resistencia interna que ha derivado en compromisos para permitir que algunos de estos miembros permanezcan bajo la figura de pares vitalicios.
“Los pares hereditarios trabajan más duro que los pares promedio. Significa que se descarta a mucha gente que realmente está siendo eficaz”, defendió Charles Hay, decimosexto conde de Kinnoull y líder de los pares independientes.

Función legislativa y polémicas éticas
La labor principal de los Lores consiste en la revisión de leyes aprobadas por la Cámara de los Comunes, teniendo la facultad de proponer enmiendas. Sin embargo, en la práctica, deben respetar la voluntad de la cámara baja electa por el pueblo. Casos recientes, como el proyecto de ley para la legalización de la muerte asistida, muestran las tensiones existentes, pues aunque fue avalado por los Comunes, ha sido ralentizado por cientos de modificaciones sugeridas en la cámara alta.
Por otro lado, la capacidad de sancionar a los miembros ha evolucionado. Lejos de los tiempos donde se aplicaba la prisión en la Torre de Londres o la ejecución por traición, la normativa fue históricamente laxa. Personajes como Lord Archer de Weston-super-Mare (condenado por perjurio en 2001) y Lord Black de Crossharbour (sentenciado por fraude en 2007) mantuvieron sus escaños a pesar de sus problemas legales debido a la ausencia de mecanismos de expulsión en ese entonces.

Actualmente, las regulaciones permiten la remoción de un miembro por las siguientes razones:
- Incumplimiento grave del código de conducta.
- Sentencias de prisión.
- Inasistencia prolongada a las sesiones.
A pesar de esto, la expulsión formal por conducta inapropiada aún no se ha ejecutado, ya que los señalados suelen renunciar previamente. Tal fue el caso de Peter Mandelson, quien en una comunicación con Epstein llegó a preguntar: “¿Necesitas un lord en la junta?”. Aunque Mandelson ha perdido su cargo y enfrenta investigaciones, conserva su título nobiliario. Una situación similar rodea a Matthew Doyle (Lord Doyle), antiguo jefe de gabinete de Starmer, cuestionado por su vínculo con un individuo condenado por delitos relacionados con pornografía infantil.
La dificultad para despojar a alguien de su título es técnica y legal; se requiere una legislación específica que no se ha utilizado desde 1917, cuando se retiraron honores a quienes apoyaron a Alemania durante la Primera Guerra Mundial.
Hacia un cambio generacional y estructural
El Partido Laborista mantiene su objetivo de transformar este organismo en una cámara que sea “más representativa del Reino Unido”. Entre las propuestas actuales del comité de la Cámara de los Lores se encuentran:
- Establecer una edad de jubilación obligatoria a los 80 años.
- Aumentar el nivel de participación mínima exigida.

Sin embargo, expertos como Meg Russell, catedrática de la Unidad de Constitución del University College de Londres, describen el avance de estas reformas como “glacial”, destacando que las discusiones suelen prolongarse por décadas antes de concretarse. Russell subraya que la controversia actual sobre Mandelson y Doyle evidencia la necesidad de reformar el método de selección, el cual suele ser una herramienta de los primeros ministros para premiar a aliados y donantes.
“Realmente no hay un control de calidad adecuado ni límite de número, y todo parece anacrónico. Está claro que deberían existir procesos más rigurosos para controlar a las personas al ingresar”, sentenció la experta.
Finalmente, figuras como la baronesa Jenny Jones proponen medidas más radicales: la abolición total de la cámara para sustituirla por un Senado electo, eliminando lo que ella denomina una “ridícula nomenclatura clasista” y permitiendo que sus integrantes sean llamados senadores en lugar de lores o damas.
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