Los reconocidos cantantes Ángela Aguilar y Christian Nodal debieron ser rescatados por las fuerzas del orden tras quedar atrapados en las cercanías de un tiroteo reportado en las inmediaciones del rancho El Soyate, ubicado en el estado de Zacatecas.
El periodista Carlos Jiménez fue el encargado de difundir el registro videográfico del operativo de evacuación. En dicho material, se puede observar cómo los intérpretes fueron custodiados por una escolta compuesta por efectivos policiales y militares hasta las instalaciones de un aeropuerto, en una acción preventiva dentro de una zona golpeada por la pugna entre grupos del crimen organizado.
De acuerdo con la información compartida por Jiménez en su cuenta de la plataforma X, en el despliegue de seguridad participaron miembros de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional, junto a diversas corporaciones estatales. El resguardo se activó luego de que la pareja quedara en medio de un enfrentamiento armado cerca de la propiedad que pertenece a la familia Aguilar.
La versión oficial de los hechos
Ante la repercusión de la noticia, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, brindó declaraciones para aclarar que los cantantes no fueron el blanco directo de los disparos. La mandataria precisó lo siguiente:
“Ellos iban pasando en un lugar donde había un operativo y por esa razón recibieron, fueron atacados, no tenía que ver con ellos, ellos afortunadamente están bien. Desde el momento que ocurrió (…) no es ataque contra ellos ni mucho menos».
Zacatecas: campo de batalla entre el Cártel de Sinaloa y el CJNG

La región de Zacatecas se ha convertido en un punto crítico para la seguridad debido a su valor geográfico. Según investigaciones publicadas por Paola Lilí García Alanís, este estado es un territorio estratégico fundamental para el transporte de sustancias ilícitas hacia Estados Unidos.
En su análisis titulado “Zacatecas como el upside down estratégico para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y la operación de la mente colmena”, la experta detalla la encarnizada disputa que mantienen el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta confrontación ha derivado en una presencia militarizada de ambos bandos y explica el riesgo latente de incidentes violentos en el área.
El origen de la fractura criminal
La actual ola de violencia que azota la zona tiene antecedentes históricos claros. El 30 de enero de 2013, la detención de José Ángel Carrasco Coronel, mejor conocido por el alias de “El Changel”, marcó el inicio de la guerra frontal entre las dos organizaciones criminales más poderosas del país.
Dicho suceso representó el fin de una alianza que se mantuvo estable por casi una década. Antes de su independencia, el CJNG operaba bajo la sombra del Cártel de Sinaloa con el nombre de Los Mata Zetas, funcionando como un brazo armado que compartía rutas, logística y objetivos estratégicos.
A pesar de que la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel en el año 2010 sugirió un primer distanciamiento, la cooperación entre ambos grupos continuó por tres años adicionales. Sin embargo, para el periodista especializado Ricardo Ravelo, la ruptura definitiva fue consecuencia directa de la caída de “El Changel”, quien era sobrino de “Nacho” Coronel y cabecilla de la agrupación La Corona, encargada de gestionar plazas clave.
Tras este golpe a la estructura, el CJNG se consolidó como una organización autónoma, iniciando las hostilidades abiertas por el control del territorio nacional que persisten hasta la fecha.
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