Una grabación que circula con fuerza en TikTok y diversas plataformas digitales se ha vuelto tendencia en las últimas horas. El registro muestra un muñeco gigante con los rasgos del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, durante las festividades tradicionales del carnaval de Celendín, ubicado en la región de Cajamarca, Perú.
En la puesta en escena, la representación del mandatario salvadoreño incluye la inscripción
“No nos detendrán porque el pueblo ya eligió”
. La estructura estuvo rodeada por un grupo de jóvenes que personificaban a detenidos bajo el régimen de excepción salvadoreño: aparecieron con las cabezas rapadas, sin camisetas, luciendo tatuajes y con las manos aseguradas por esposas y cadenas.
El propio Nayib Bukele no fue ajeno a este homenaje y decidió publicar el video en su cuenta oficial de X. El líder centroamericano acompañó las imágenes con una frase escueta:
“Carnaval en Celendín, Cajamarca, Perú”
. Esta acción potenció la viralidad del contenido, atrayendo numerosos comentarios de ciudadanos peruanos. Entre las reacciones más destacadas se leen frases como “Bukele, eres más conocido en Perú de lo que crees”, “Nos hace falta un líder como usted” y “Ojalá hubiéramos tenido un presidente así”.
Dicha manifestación cultural ha sido interpretada como un respaldo explícito a las políticas de seguridad de Bukele. Este modelo ha logrado reducir drásticamente los homicidios en El Salvador, pasando de niveles críticos a mínimos históricos, según los reportes estatales. No obstante, estas estrategias enfrentan cuestionamientos de entidades internacionales como Human Rights Watch, que alertan sobre posibles vulneraciones a los derechos fundamentales.
La crisis de seguridad en el contexto peruano
La presencia de esta figura en Cajamarca coincide con un periodo en el que la inseguridad ciudadana se posiciona como el principal problema para la población en Perú. En el debate público nacional, el nombre del mandatario salvadoreño es invocado frecuentemente como un referente de las políticas de “mano dura” que sectores de la ciudadanía reclaman ante el avance de bandas criminales locales y extranjeras.
José Jerí, quien asumió la presidencia del Perú tras la salida de Dina Boluarte, ha intentado implementar medidas de seguridad inspiradas en el modelo salvadoreño, lo que le permitió obtener cierta aprobación en el inicio de su gestión. Sin embargo, acciones como las requisas televisadas en centros penitenciarios han sido tildadas por críticos como un intento “caricaturesco”, señalando una falta de resultados reales frente a delitos graves como el sicariato y la extorsión.
La percepción sobre Jerí se ha deteriorado tras revelarse que el mandatario sostuvo reuniones no oficiales con empresarios de China que mantienen contratos con el Estado. A esto se sumaron denuncias sobre la contratación de funcionarias gubernamentales tras visitas al Palacio de Gobierno, incluyendo un incidente donde una de ellas permaneció en la sede presidencial durante toda la noche de Halloween.
Preferencias electorales hacia el 2026
En el marco de las próximas elecciones generales de abril de 2026, una encuesta de la firma Datum publicada el 12 de enero de 2026 arrojó datos reveladores sobre el sentir popular. El estudio indica que el 51 % de la población peruana anhela un presidente con un perfil autoritario y enfocado en la seguridad similar al de Nayib Bukele.
Este respaldo sitúa al estilo del salvadoreño muy por encima de otras figuras internacionales como el argentino Javier Milei o el estadounidense Donald Trump en el imaginario de los votantes peruanos. El sondeo también resalta un alto nivel de indecisión, proyectando un panorama político fragmentado para los comicios donde se renovará tanto el Poder Ejecutivo como el Parlamento.
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