El Ejecutivo de la Unión Europea ha manifestado que, pese a los recientes incidentes bélicos contra la infraestructura energética regional, no se percibe una amenaza inminente para el abastecimiento de petróleo en Hungría y Eslovaquia. Tras el ataque perpetrado por Rusia contra el oleoducto Druzhba, las autoridades comunitarias destacaron que ambas naciones poseen inventarios estratégicos de contingencia para sostener su demanda interna mientras se gestionan rutas de suministro alternativas.
Durante una comparecencia ante los medios en Bruselas, la portavoz de Energía de la Comisión, Anna-Kaisa Itkonen, se refirió a la solicitud formal enviada a Croacia. En dicha petición, los gobiernos húngaro y eslovaco buscan autorización para movilizar crudo de origen ruso empleando el oleoducto Adria, ante la inoperatividad de la red Druzhba, que sufrió daños significativos por ofensivas en el marco de la invasión de Rusia a Ucrania.
De acuerdo con lo expuesto por Itkonen, el gobierno de Hungría ha solicitado acogerse a la cláusula de exención temporal establecida en el marco de sanciones de la UE contra Rusia. Esta medida permite la importación de crudo ruso cuando el flujo hacia estados miembros que carecen de salida al mar se ve interrumpido por factores externos que escapan a su soberanía o control administrativo.
«Hungría lo ha pedido tras la interrupción del flujo de petróleo por el oleoducto Druzhba, causada por los ataques con drones de Rusia que destruyeron esa parte concreta. Para nosotros, la prioridad es la seguridad energética. Esa es nuestra prioridad absoluta»
Adicionalmente, se informó sobre la disposición del Ejecutivo comunitario para organizar un encuentro del grupo de coordinación petrolera en caso de emergencia. Esta instancia tendría como objetivo principal analizar con detenimiento las repercusiones del corte en el suministro y evaluar cualquier vía posible para garantizar el flujo de combustible hacia la región afectada.
Para mitigar las preocupaciones sobre una posible escasez energética, la portavoz recalcó que tanto Hungría como Eslovaquia se encuentran protegidas por reservas acumuladas desde el inicio de la invasión rusa. Estas provisiones garantizan la continuidad de las operaciones normales en ambos países durante un periodo de tiempo considerable.
«Quiero recordar que no existen riesgos a corto plazo para la seguridad del suministro. Ambos Estados miembro Hungría y Eslovaquia, cuentan con reservas de emergencia equivalentes a 90 días»
Tensiones diplomáticas y acusaciones políticas
Las gestiones diplomáticas se intensificaron recientemente con el envío de una misiva a Croacia el pasado domingo. En el documento, las autoridades de Budapest y Bratislava instan a facilitar el transporte de petróleo ruso por la vía del Adria, amparándose en las protecciones legales vigentes dentro de la normativa de sanciones de la comunidad europea.
No obstante, el escenario también se ha visto empañado por señalamientos directos desde Budapest hacia Ucrania. El gobierno húngaro ha denunciado una supuesta negativa de Kiev para rehabilitar el tránsito de crudo por el oleoducto Druzhba, alegando que dicha postura responde a «razones políticas». Desde la administración húngara se ha insistido firmemente en que la seguridad energética de una nación «nunca debe ser una cuestión ideológica».
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