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Descubren el mecanismo de la visión de alta precisión en humanos

¿De qué manera el sistema visual humano logra captar detalles minuciosos, como la lectura de textos pequeños o el reconocimiento de facciones? Investigadores de la Universidad Johns Hopkins han logrado descifrar el complejo mecanismo celular que da origen a la visión de alta resolución, un enigma que la ciencia no había resuelto por completo hasta hoy.

De acuerdo con un estudio divulgado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), la clave reside en una interacción precisa entre el ácido retinoico —un componente derivado de la vitamina A— y diversas hormonas tiroideas. Esta combinación es fundamental para la estructuración y organización de las células fotorreceptoras, las cuales permiten captar imágenes con gran nitidez.

Este descubrimiento no solo replantea la comprensión del desarrollo de la retina en la etapa embrionaria, sino que proyecta nuevas esperanzas para el tratamiento de patologías como la degeneración macular, responsable de una parte significativa de la pérdida visual en personas de la tercera edad.

La fóvea: El centro de la nitidez visual

En el núcleo de la retina se ubica la fóvea, una zona altamente especializada encargada de proporcionar la visión más aguda. En este punto se concentran mayoritariamente los conos rojos y verdes —células destinadas a la detección lumínica en condiciones diurnas— mientras que la presencia de conos azules es mínima.

La distribución de conos rojos y verdes en la fóvea es clave para la percepción visual detallada y se ve afectada en la degeneración macular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se puede comparar la retina con una pantalla de alta resolución; en este esquema, la fóvea sería el área con mayor definición. Si esta zona sufre daños, la visión central se distorsiona o nubla, comprometiendo la calidad de la imagen percibida. Es, precisamente, la primera región en verse afectada por la degeneración macular.

Durante mucho tiempo, la comunidad científica enfrentó obstáculos para entender esta distribución. Los modelos animales comunes, como peces o ratones, carecen de una arquitectura foveal idéntica a la humana, lo que impedía observar estos procesos con exactitud y limitaba el conocimiento sobre la disposición de estas células.

Vitamina A y hormonas en la transformación celular

El equipo liderado por el experto Robert J. Johnston Jr., profesor asociado de biología, implementó una técnica de vanguardia: el uso de organoides de retina. Estos son tejidos tridimensionales generados en laboratorio a partir de células humanas que replican fielmente el crecimiento del ojo.

Mediante el empleo de estos modelos, los especialistas monitorearon durante meses la evolución y diferenciación de las células retinianas.

Los resultados detallan un proceso cronológico estricto. Entre las semanas 10 y 12 del desarrollo gestacional, el ácido retinoico actúa disminuyendo la producción de conos azules en la zona central. Posteriormente, a partir de la semana 14, la influencia de las hormonas tiroideas fomenta que dichas células se conviertan en conos rojos y verdes.

El uso de organoides de retina permitió observar cómo las células cambian de identidad de conos azules a rojos y verdes durante el desarrollo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dicho de otra forma, el estudio demuestra que ciertas células que originalmente presentaban rasgos de conos azules mutan su identidad funcional para transformarse en los fotorreceptores requeridos para la precisión foveal.

Este hallazgo refuta las creencias previas que sugerían que los conos azules simplemente se movían hacia los extremos de la retina sin alterar su naturaleza. El equipo de Johnston comprobó que no hay un desplazamiento, sino una verdadera transformación celular.

«Este cambio de identidad celular fue inesperado. La posibilidad de observarlo en organoides permitió reconstruir el proceso paso a paso, algo que no era posible con modelos animales tradicionales»

El profesor Johnston subrayó que este nuevo modelo mejora considerablemente la comprensión de la agudeza visual humana.

Perspectivas para patologías visuales crónicas

El impacto de este estudio trasciende la teoría básica. La degeneración macular implica la destrucción progresiva de fotorreceptores en el centro retiniano, y actualmente la medicina carece de una cura definitiva para restaurar por completo la función perdida.

Al descifrar con precisión cómo se forman y organizan estos elementos, los científicos pueden dar pasos sólidos hacia el desarrollo de futuras terapias de reemplazo celular.

El hallazgo desmiente la teoría tradicional de migración y sugiere que ocurre una transformación celular en la región central de la retina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, Katarzyna Hussey, coautora de la investigación y asesora en la firma CiRC Biosciences, mencionó que la meta es producir poblaciones específicas de fotorreceptores en entornos controlados para su posterior trasplante en tejidos dañados.

«El objetivo final es generar poblaciones específicas de fotorreceptores en laboratorio que puedan implantarse para reemplazar células dañadas»

La visión de los expertos es que, en un futuro cercano, se logren cultivar células con la identidad correcta (rojas o verdes) según la necesidad del paciente para recuperar su visión.

El horizonte de la medicina regenerativa

Si bien estas aplicaciones se encuentran en etapa experimental, marcan un hito hacia la medicina personalizada. Aún quedan desafíos por delante, como asegurar la integración y estabilidad de estas células mediante ensayos clínicos rigurosos antes de su aplicación en humanos.

Esta investigación deja claro que los organoides son herramientas poderosas no solo para diagnosticar enfermedades, sino para comprender la compleja arquitectura del ojo humano desde su origen.

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