La reciente producción cinematográfica titulada Hamnet, posicionada como una de las fuertes contendientes en la actual temporada de galardones, ha vuelto a poner sobre la mesa la discusión acerca de los estímulos creativos de William Shakespeare. La trama de la cinta propone que el fallecimiento de su hijo fue el detonante emocional para la creación de Hamlet, una premisa que ha generado desacuerdos entre figuras de la comunidad artística. El legendario Ian McKellen se ha sumado a las voces críticas, cuestionando que el genio del dramaturgo dependiera exclusivamente de su entorno doméstico. Según el actor:
“No estoy muy interesado en tratar de averiguar de dónde vino la imaginación de Shakespeare, pero ciertamente no vino solo de la vida familiar”
, expresó con firmeza el intérprete británico.
A sus ochenta y seis años de edad y con una trayectoria profesional que supera las seis décadas, McKellen es considerado una autoridad absoluta en la representación de obras clásicas. Antes de alcanzar el estrellato global gracias a sus interpretaciones de Gandalf y Magneto, consolidó su reputación en instituciones de prestigio como la Royal Shakespeare Company (RSC) y el National Theatre. Aunque valora la relevancia de Shakespeare, el actor advierte sobre las libertades narrativas que se toma el cine actual, comparando la situación con otros filmes:
“Como ocurre con Shakespeare in Love, estas historias tienen visiones extrañas sobre cómo se crean las obras. No podemos saber cómo era realmente su relación con su familia, y es improbable que Anne Hathaway no supiera lo que es una obra de teatro”
.
Lejos de contemplar el retiro, McKellen mantiene una agenda de trabajo sumamente dinámica. Durante el año pasado, participó en el rodaje de la cinta Frank and Percy junto a Derek Jacobi, una historia que explora el romance entre dos hombres mayores durante sus caminatas con mascotas. Asimismo, tiene en el horizonte el lanzamiento de The Christophers, bajo las órdenes del cineasta Steven Soderbergh. Para los seguidores de las franquicias de alto presupuesto, su retorno como Magneto en Vengadores: Doomsday y como Gandalf en El señor de los anillos: a la caza de Gollum —proyecto liderado por Andy Serkis— genera grandes expectativas. Pese a su vitalidad, el artista admite los retos físicos de su edad, especialmente tras sufrir un accidente en un escenario londinense durante el 2024.

Experiencia y compromiso en la escena
Más allá de la actuación convencional, McKellen se ha involucrado en proyectos vanguardistas como An Ark. Esta pieza experimental, presentada en The Shed en Nueva York, utiliza tecnología de realidad virtual para modificar la percepción del espectador. Mediante este sistema, el público puede sentir la presencia física de los actores, una herramienta que el británico considera un complemento valioso para el sector, aunque asegura que nunca podrá sustituir la esencia del teatro tradicional.
El activismo social constituye otra de las facetas fundamentales en la trayectoria del actor. McKellen se siente profundamente agradecido por el respaldo de la comunidad LGBT+, recordando la trascendencia de su declaración pública de identidad en 1988 y su decidida lucha contra la Sección 28 en el Reino Unido. En este sentido, evoca con gran estima a su colega y amigo Ian Charleson, quien fue una figura determinante en la búsqueda de visibilidad, celebrando que su legado continúe vivo a través de galardones que motivan a las nuevas generaciones de intérpretes.
Pese a su mirada crítica sobre las simplificaciones biográficas del bardo de Avon, Ian McKellen mantiene una postura modesta sobre sus propios logros en la cultura popular. Con una lucidez admirable, el actor reflexiona sobre su permanencia en la industria internacional con una frase contundente:
“He tenido una buena carrera, pero no he subido al Everest”
, concluyó al analizar su extensa y fructífera vida artística.
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