El movimiento Hamás ha denunciado públicamente la captura de un imán perteneciente a la mezquita Al Aqsa en Jerusalén, sitio que representa el tercer lugar de mayor importancia para la religión islámica. El arresto, ejecutado por las fuerzas de seguridad de Israel este lunes, ocurrió a escasas horas del comienzo de las festividades del mes sagrado de Ramadán.
La organización expresó su rotundo rechazo ante la detención del jeque Mohamed Ali al Abbasi. Según el comunicado oficial, las autoridades no solo privaron de la libertad al religioso, sino que además emitieron una orden de deportación en su contra. Hamás calificó este acto como una acción represiva
«por parte de las autoridades terroristas de ocupación, así como (por) la emisión de una orden de deportación contra él»
, subrayando que el incidente constituye
«una flagrante injerencia en los asuntos de Al Aqsa y un ataque inaceptable contra sus imanes»
.
Denuncias de restricciones y control religioso
A través de una nota difundida en el diario Filastín, vinculado a la milicia, se criticaron duramente las políticas del Ejecutivo israelí. La organización advirtió sobre un plan sistemático para alterar la naturaleza del lugar sagrado, declarando que:
«Las crecientes violaciones del Gobierno fascista de ocupación contra la santidad de la mezquita de Al Aqsa, la imposición de restricciones a la entrada de fieles, la obstrucción de los planes logísticos para el Ramadán y la intensificación de las incursiones de los colonos son intervenciones peligrosas que se inscriben en sus implacables intentos de controlar y judaizar la mezquita, restringir la libertad de culto en ella»
.
En este sentido, Hamás ratificó que no reconoce la validez de ninguna determinación tomada por el gobierno de Israel sobre territorio palestino, con especial énfasis en lo que respecta a Jerusalén y la mezquita de Al Aqsa. Por ello, hicieron un llamado a la población de Cisjordania y Jerusalén Este para que asistan masivamente al templo, instándoles a que «mantengan una presencia constante en Al Aqsa, se desplacen hasta ella, la revitalicen y se erijan en baluarte contra los planes para alterar su identidad».
Petición de intervención internacional
La dirigencia de Hamás también extendió una solicitud de auxilio a la Liga Árabe, a la Organización de Cooperación Islámica y a diversos países de la región. El objetivo es que estos organismos activen canales urgentes para salvaguardar el santuario frente a lo que describen como un proceso de «judaización» impulsado por la administración de Benjamin Netanyahu. El grupo demanda acciones concretas y presión política para frenar las incursiones y ataques en la zona.
Fuentes locales citadas por la agencia WAFA indicaron que la aprehensión del imán ocurrió durante la noche del lunes. Asimismo, la Gobernación de Jerusalén alertó que desde enero se ha prohibido el ingreso a la mezquita a más de 250 fieles. Esta situación se da en un contexto de alta tensión, ya que, según informes del organismo, los planes de las autoridades israelíes para este Ramadán contemplan restringir el paso a la explanada de las mezquitas a un límite máximo de 10.000 personas.
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