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Traducen al español el manual de urgencias del siglo XII de Maimónides

El emblemático Tratado sobre venenos y antídotos, obra del ilustre médico y filósofo judío Maimónides, ha sido traducido íntegramente al español por primera vez. Este documento, redactado originalmente durante su exilio en Egipto en el siglo XII, ofrece una ventana única a las prácticas medicinales de la antigüedad, combinando soluciones curativas con una profunda reflexión sobre la preservación de la existencia humana mediante la prudencia y la observación constante.

Varios de los remedios descritos en este texto, fundamentados en el conocimiento de aquella época, permanecieron vigentes en la práctica médica hasta el siglo XVI. Según explica Darío Fernández Ruiz, responsable de la traducción, algunos métodos sumamente específicos, como el uso de cálculos biliares obtenidos de mamíferos para combatir toxinas, se emplearon incluso hasta finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.

El médico medieval dio soluciones que se siguen usando

Un detalle fundamental de esta obra es que Maimónides no la concibió como un estudio teórico para académicos, sino como una guía práctica de “auxilio inmediato”. El objetivo era que el ciudadano común tuviera herramientas para actuar ante una emergencia cuando no hubiese un doctor disponible. Fernández Ruiz destaca que estas páginas son un testimonio vibrante de la medicina medieval aplicada a la cotidianidad. La versión en castellano, lanzada por El Desvelo Ediciones, se sustenta en una investigación que abarca fuentes en latín, hebreo e inglés, configurando lo que su traductor denomina como

“un viaje en el tiempo a través de remedios pintorescos y alusiones a costumbres sociales y peligros concretos”

.

Ciencia, piedad y razón en el medioevo

Para el investigador Fernández Ruiz, este compendio no solo es una pieza clave de la ciencia médica del medievo, sino que proyecta una filosofía donde la vida es el valor primordial y protegerla constituye un acto de razón y piedad. Maimónides introdujo una notable dosis de racionalidad a las tradiciones y remedios populares de El Cairo, ciudad donde se radicó tras huir de la persecución almohade en Córdoba. En su obra, el autor siempre mantuvo una postura de humildad, recomendando el estudio riguroso de la historia médica.

Entre las curaciones más llamativas que menciona el tratado se encuentra el protocolo para la mordedura de un perro con rabia. El autor

“aconseja acudir rápidamente al río, capturar un cangrejo, asarlo, mezclar las cenizas del caparazón con agua, vino o aceite caliente y aplicar la mezcla sobre la herida”

, según relata el traductor. Además, el libro documenta situaciones oscuras de la época, como los intentos de homicidio por parte de mujeres que empleaban sangre menstrual para envenenar a sus esposos, lo que ilustra el contexto cultural y las creencias de ese periodo histórico.

La ética y el orden en la medicina de Maimónides

El escrito trasciende la simple recopilación de recetas al establecer una distinción clara entre los tipos de intoxicación. Por un lado, clasifica las mordeduras y picaduras como amenazas provenientes del entorno; por otro, analiza las intoxicaciones por ingesta como consecuencias de negligencias personales o intentos de suicidio. Esta categorización refleja un orden clínico y moral sumamente avanzado para su tiempo.

Si bien la medicina contemporánea considera obsoletos muchos de estos tratamientos, el tratado contiene consejos que aún guardan lógica:

“Las picaduras deben atarse, abrirse y succionarse; el aire debe ser limpio, la dieta moderada y es fundamental evitar excesos y descuidos”

. Maimónides también enfatizaba los peligros de las reacciones adversas causadas por el uso incorrecto de fármacos o el consumo de alimentos en mal estado.

Maimónides trabajó en un tiempo en que no era sencillo acceder a un médico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un conocimiento que superó las barreras culturales

El Tratado sobre venenos y antídotos evidencia una clara influencia de los conocimientos médicos griegos. El autor llega a mencionar un total de 95 especies vegetales con propiedades específicas. La relevancia de su pensamiento permitió que el texto circulara ampliamente fuera del ámbito islámico, alcanzando un gran prestigio en la Europa bajomedieval. Durante esos siglos, la obra ya contaba con traducciones al latín y al hebreo, lo que facilitó la expansión de su saber en diversas regiones.

El trabajo de traducción realizado por Fernández Ruiz tomó como punto de partida una edición en inglés del año 1926, la cual fue contrastada con tres versiones en hebreo y otras tres en latín, además de contar con asesoría médica especializada. De este modo, se recupera un legado que amalgama la precisión empírica con una vocación pedagógica, manteniendo viva, ochocientos años después, una voz que defiende la dignidad humana frente a la adversidad.

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