La crisis humanitaria en Sudán del Sur ha alcanzado niveles críticos, afectando de manera desproporcionada a la población infantil. Obia Achieng, representante en funciones de UNICEF en el territorio sudsudanés, describió un panorama sombrío para cientos de miles de familias en las regiones central y norte del país. La funcionaria fue enfática al señalar los peligros de la falta de atención médica:
«Un niño o niña con desnutrición aguda, sin tratamiento, tiene doce veces más probabilidades de morir»
. Según el organismo internacional, la intensificación de los enfrentamientos armados desde diciembre de 2025 ha generado desplazamientos masivos en estados como Jonglei, además de agravar los brotes de enfermedades y la destrucción de infraestructura básica.
Desplazamiento masivo y vulnerabilidad infantil
Los reportes de UNICEF indican que al menos 280.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares únicamente en el estado de Jonglei, siendo la mayoría de los afectados mujeres y niños. Para muchas familias, este representa su segundo o tercer desplazamiento forzado tras huir de brotes previos de violencia. Una parte considerable de estos desplazados sobrevive en antiguos campamentos de la guerra civil reciente con servicios mínimos, mientras que otros se encuentran dispersos en áreas de difícil acceso. UNICEF calcula que los menores representan el 53% de la población desplazada en esta región, lo que incrementa exponencialmente riesgos como:
- La separación de los núcleos familiares.
- El reclutamiento por parte de grupos armados.
- La exposición a actos de violencia de género.
- Traumas psicológicos severos.
Colapso del sistema de salud y brotes de cólera
El avance de las hostilidades desde finales de 2025 ha golpeado con fuerza los servicios esenciales. Se informó que once instalaciones sanitarias han sido víctimas de ataques y saqueos, lo que ha reducido drásticamente la capacidad de atención médica. Además, el cierre de centros de nutrición infantil por la inseguridad ha dejado sin tratamiento a miles de menores. Esta situación ocurre en medio de un brote de cólera que afecta especialmente a Jonglei, con 125 casos confirmados de un total de 479 registrados a nivel nacional desde el pasado enero.
Debido al colapso sanitario y la escasez de alimentos, UNICEF estima que cerca de 825.000 niños y niñas en las regiones de Jonglei, Unidad y Ecuatoria Oriental están en riesgo inminente de desarrollar desnutrición aguda. Los ataques no han perdonado la infraestructura internacional; el 3 de febrero, un hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras (MSF) en Lankien fue bombardeado, resultando en la pérdida de suministros médicos vitales.
Contexto político y militar de la crisis
La escalada militar se intensificó a finales de enero con una ofensiva del ejército nacional en Jonglei contra el SPLM-IO, liderado por el exvicepresidente Riek Machar. Ante esto, se emitieron órdenes de evacuación para civiles, trabajadores humanitarios y personal de la misión de la ONU (UNMISS). En febrero de 2025, la situación empeoró con ataques del White Army en Nasir, cerca de la frontera con Etiopía. Actualmente, Riek Machar permanece bajo arresto domiciliario tras ser acusado de conspiración, mientras su grupo político denuncia violaciones al acuerdo de paz de 2018.
A la guerra política se suma la violencia interétnica. Recientemente, en el estado de Warrap, un conflicto derivado del robo de ganado en Twic dejó un saldo de al menos diez personas fallecidas. Según John Mabior, comisionado local, el ataque fue perpetrado por sujetos armados del estado de Unidad, lo que derivó en una emboscada de respuesta. Ante este escenario, UNICEF ha instado a un cese al fuego inmediato y a la creación de corredores seguros para que la ayuda humanitaria llegue a los territorios más necesitados.
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