Apenas hace unas semanas, el futuro político del primer ministro Ernesto Álvarez parecía marcado por el distanciamiento y la duda. El pasado 19 de enero, tras difundirse imágenes del mandatario José Jerí ingresando de forma oculta a encuentros fuera de la agenda oficial, Álvarez fue enfático al declarar que no comprometería su prestigio profesional si se comprobaban actos ilícitos por parte del jefe de Estado. No obstante, este 14 de febrero, el jefe del gabinete ha dado un giro radical al descartar cualquier posibilidad de abandonar su cargo en el Ejecutivo.
En sus intervenciones más recientes ante la prensa, Ernesto Álvarez describió a José Jerí como un
“político nato”
, restando importancia a las indagaciones que la fiscalía lleva adelante sobre el presidente debido a sus nexos con el ciudadano chino Zhihua Yang. Según el premier, los cuestionamientos actuales carecen de fundamento sólido:
“Hasta este momento, lo que hay es mucha especulación y mala intención”
, sostuvo para desestimar los rumores de una posible ruptura entre ambos líderes.
El impacto del ‘Chifagate’ y la postura oficial
La inestabilidad institucional, denominada por diversos medios como el ‘Chifagate’, colocó a Álvarez en una situación comprometida. Esto ocurrió luego de que se hiciera público que el presidente Jerí mantenía reuniones reservadas en establecimientos que habían sido clausurados o en sitios no registrados oficialmente. En el mes de enero, la postura del premier era mucho más rígida, llegando a afirmar que
“si hay delitos, una persona con trayectoria no puede quedarse”
en el equipo ministerial.

Sin embargo, en la actualidad, esa posición de reserva ha sido sustituida por un apoyo total. Álvarez desmintió categóricamente cualquier fisura en su relación con el Palacio de Gobierno, señalando que mantienen una comunicación constante:
“Conversamos todos los días. Nos sentamos a analizar las necesidades inmediatas”
. Incluso, el alto funcionario manifestó su confianza en que el presidente interino superará los cuestionamientos legales, añadiendo que
“espero que salga bien librado y se convierta en una promesa para la política del país. El Perú necesita a gritos una clase política profesional”
.
Para el actual titular de la PCM, la continuidad de José Jerí en el poder es una pieza fundamental para garantizar la estabilidad nacional. Según su visión, la salida del mandatario podría sumergir a la nación en un “caos profundo”, especialmente considerando la proximidad de las Elecciones Generales 2026. Este argumento de la gobernabilidad ha sido el eje central utilizado por el ministro para justificar su permanencia y la del resto del gabinete en sus funciones actuales.
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