Una curiosa anécdota familiar dio origen al nombre de una de las agrupaciones que ha llegado para revitalizar el género pop en Latinoamérica, tomando como eje central el sonido del tropipop. Tras el éxito de su debut Estemos Donde Estemos en 2023, la carrera de TIMØ ha mantenido un crecimiento constante, llevándolos a presentarse en plataformas internacionales de gran relevancia.
Su nueva propuesta discográfica titulada Canto Pa No Llorar fue lanzada oficialmente el pasado viernes 13 de febrero y marca una evolución significativa para el grupo. A diferencia de su primera entrega, que se estructuró como una antología de temas previos, este proyecto fue concebido desde su origen como una obra conceptual e integral, con una identidad sonora y un mensaje profundamente definido.
La producción de este trabajo destaca por haber sido grabada totalmente en vivo, utilizando de manera exclusiva instrumentos reales. Este proceso exigió un extenso periodo de refinamiento, experimentación y la integración de colaboraciones que surgieron de manera espontánea. El resultado final es un álbum que navega entre la nostalgia y la exposición emocional, promoviendo lo que Alejandro Ochoa, Andrés Vázquez y Felipe Galat denominan como un “optimismo realista”.
Con este estreno, TIMØ alista una gira que incluye paradas en festivales de talla mundial, como el Lollapalooza Argentina. En una reciente conversación, los integrantes profundizaron en su historia, los desafíos de la industria actual y revelaron que el legendario Juanes tiene una intervención especial, aunque no acreditada, en este disco.
Las raíces de la banda y el origen de su nombre
Al ser consultados sobre el porqué de su nombre, Alejandro Ochoa explicó:
“Por la Guerra Fría. Nuestros papás eran amigos y tenían un club de lectura de relatos de la Guerra Fría. Los rusos le decían a las naves enemigas los ‘timos’. Entonces, siempre nos decían cuando nosotros llegamos corriendo así: ‘que éramos los timos, que íbamos a atacar’”
Por su parte, Andrés Vázquez complementó la historia:
“Exacto. Entonces, como nos llamaban los timos, siempre crecimos siendo los timos. De hecho, hay un grupo en WhatsApp de nuestros tres padres y nosotros tres que se llama Los Timos. Cuando empezamos a hacer música y decidimos hacer una banda, pues nos íbamos a llamar Los Timos, pero ya hay una banda llamada Los Timos en Guyana Francesa, imagínate. Entonces solo se puede TIMØ.”

El vínculo musical de los tres nació desde la infancia. Alejandro Ochoa recordó que comenzó estudiando piano a los tres años por influencia de su hermana, para luego pasarse a la guitarra buscando un sonido más roquero. Andrés Vázquez también inició con el piano por imposición materna, pero a los siete años optó por el bajo para diferenciarse de su hermano, quien ya tocaba la guitarra eléctrica.
En el caso de Felipe Galat, su camino fue distinto:
“Yo no tenía familia de músicos, pero desde el colegio, muy chiquito, desde los siete años también me tocaba escoger alguna actividad para hacer después del colegio. Probé en algún momento el kárate (risas). Y no me gustó ni un poquito.”
Pese a que su padre era cinturón negro en taekwondo y deseaba que sus hijos siguieran sus pasos, Felipe se decantó por la guitarra eléctrica, instrumento que estudia desde los siete años.

‘Canto Pa No Llorar’: Un viaje a la nostalgia de los 2000
Sobre el nuevo álbum, Felipe Galat destacó que es una obra pensada desde cero para tener un sonido específico.
“Nace de un recuerdo de los tres, de ir viajando en carretera en los 2000 con nuestra familia, escuchando música de los 2000, comprando esos CDs que vendían en la calle.”
Refiriéndose a las famosas recopilaciones en MP3 que incluían mezclas de pop y ritmos bailables.
Andrés Vázquez subrayó que el álbum aborda temas difíciles como el desamor o la soledad desde una perspectiva alentadora:
“Es un disco que fue escrito desde la perspectiva de lo que es la tusa, o sentirse solo, o sentirse como un poco como triste, pero cien por ciento hablado desde un lente relativamente optimista, ¿sabes? No es que nosotros vengamos a decir como: ‘Todo va a estar bien’. No, para nada.”
La producción y el desafío de la Inteligencia Artificial
El proceso de Canto Pa No Llorar comenzó a principios de 2024. Aunque el disco estaba listo en septiembre de 2024, la banda decidió seguir perfeccionándolo. En ese lapso, sumaron colaboraciones con Vanessa Martín, Nil Moliner y Juan Duque.

Respecto al avance tecnológico, Felipe Galat expresó su asombro y preocupación frente a la Inteligencia Artificial (IA). Tras un viaje a Miami, notaron que gran parte de la industria ya utiliza estas herramientas.
“Es un reto porque una inteligencia artificial puede hacer una canción en un segundo, cinco segundos, un minuto, que suena excelente. Nosotros nos tenemos que demorar por lo menos ocho horas mínimo y no te asegura que sea una buena canción. […] Hoy en día ningún artista se puede dar el lujo de sacar una canción normal o promedio o buena, porque ya eso lo hace la inteligencia artificial.”
El secreto de Juanes y las influencias
Para calentar el lanzamiento, TIMØ publicó la playlist “En los 2000 voy en el asiento de atrás”, con temas de Bacilos, Maná y Julieta Venegas. Sorprendió la inclusión de “De Madrugada” de Ekhymosis. Alejandro Ochoa, fan confeso de Juanes desde niño, reveló que esa canción inspiró su tema “Carta al corazón”.
La conexión fue tan fuerte que lograron enviarle la canción al propio Juanes. Ochoa relató:
“Ey, a Juanes le gustó la canción, le quiere hacer el solo de la canción. […] Sale al final de Carta al corazón. Ni siquiera sale en el título ‘ft.’ ni nada, pero tú vas a saber que Juanes le va a hacer un solo.”
Además de esta joya oculta, la banda mencionó que su reciente sencillo “No hay que llorar” tiene una fuerte influencia de Coti y su éxito “Nada de esto fue un error”.

Escenarios internacionales y el futuro de TIMØ
Con la mirada puesta en el Lollapalooza Argentina, la agrupación adapta su repertorio para mantener la energía al máximo en los festivales. Felipe Galat explicó que, a diferencia de sus shows en solitario donde hay momentos íntimos de piano, en festivales priorizan canciones con mucha fuerza, como “215 Días”, que genera una gran respuesta del público en directo.
Para concluir, Alejandro Ochoa invitó a la audiencia a descubrir este material:
“Retomamos la idea de que TIMØ se puede bailar. TIMØ es algo que puedes escuchar con amigos en una fiesta, eso es este álbum. Y para los que no nos conocen, diría que pueden ver una banda, creo que de pronto hoy en día no están tan acostumbrados a escuchar bandas en español y que le den una oportunidad, les puede gustar.”
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