En una jornada marcada por la incertidumbre financiera, las acciones de Globant, la empresa de origen argentino considerada uno de los grandes unicornios tecnológicos, sufrieron un desplome de hasta el 18% en Wall Street. Pasadas las 15:00 horas de Buenos Aires, el valor por unidad se situaba en torno a los USD 48,6, una cotización que retrotrae a la firma a los niveles observados en 2019. Esta realidad contrasta drásticamente con el apogeo vivido en 2021, momento en el que el precio por acción sobrepasó los USD 340.
Como consecuencia de esta volatilidad, la valoración de mercado actual de la compañía se estima en poco más de USD 2.000 millones, una cifra significativamente menor frente a los USD 15.000 millones que llegó a ostentar en su periodo de mayor capitalización.
El desafío de la Inteligencia Artificial
El retroceso en la cotización de Globant y las crecientes interrogantes sobre la sostenibilidad de su modelo operativo ocurren en un marco de crisis para la industria tecnológica global. El principal factor detrás de esta tendencia es el avance de la inteligencia artificial (IA). El vertiginoso progreso de esta tecnología sugiere que el desarrollo de plataformas y software corporativo podría empezar a resolverse con una menor dependencia de intermediarios y recursos humanos tradicionales.

La inestabilidad en los mercados se agudizó tras las débiles proyecciones de márgenes presentadas por Cisco Systems, lo que detonó una oleada de ventas masivas en el sector. Mientras activos como el bitcoin y la plata registraban descensos, los bonos mostraban un alza previa a la difusión de datos inflacionarios clave en Estados Unidos.
Hacia las 15:30 en Argentina, los índices S&P 500 y Nasdaq 100 reportaban caídas del 1,2% y 1,7%, respectivamente. Por su parte, la empresa Cisco experimentó un hundimiento del 11%, reflejando el impacto negativo del encarecimiento de los chips de memoria en sus balances financieros.
“Las acciones están un poco fatigadas tras un comienzo muy sólido de 2026”, señaló Charlie Anderson, representante de UBS Wealth Management. Según el analista, “algunas de las mayores tecnológicas del mercado están siendo golpeadas tras presentar resultados, lo que demuestra que las expectativas de los inversores han aumentado”.
La visión de la compañía frente a la Ola 3
Martín Migoya, CEO y cofundador de Globant, analizó la situación a través de una publicación en Linkedin. En su intervención, describió la evolución del software empresarial en tres grandes etapas: la Personalizada (hecha a medida pero costosa), el SaaS (basado en la nube pero más rígido) y la actual Ola 3, caracterizada por servicios nativos de inteligencia artificial.

A pesar de que la empresa ha reorientado casi la totalidad de su negocio hacia la IA, el mercado parece no haber validado aún estos cambios con una mejora en la cotización. Migoya explicó que la IA transforma la economía del mantenimiento del código de forma radical.
“La IA cambia fundamentalmente la economía del mantenimiento. Cuando los agentes inteligentes pueden generar, probar, desplegar y evolucionar continuamente código a una fracción del coste histórico, el compromiso tradicional se desmorona. Por primera vez, las empresas pueden combinar: Personalización + economía de suscripción”, detalló el ejecutivo.
No obstante, el CEO se mantiene optimista sobre la resiliencia del sector: “La industria de los servicios no va a desaparecer. Está siendo mejorado”, sentenció.
Un fenómeno de desconfianza global
La tendencia actual parece dictar la venta de cualquier activo que represente un riesgo ante la transformación de la IA. Este temor castiga tanto a desarrolladores de software como a firmas de gestión de capitales. Recientemente, gestoras en Europa como St James’s Place y AJ Bell reportaron caídas de 11% y 5,4%. Del mismo modo, la tecnológica francesa Dassault Systemes se derrumbó un 22% tras resultados que analistas de JPMorgan calificaron como peores incluso de lo que temían los más pesimistas.
El impacto alcanzó incluso al sector financiero tradicional. La aparición de una herramienta de estrategia fiscal de la startup Altruist provocó descensos superiores al 7% en firmas como Charles Schwab, Raymond James Financial y LPL Financial Holdings.
Finalmente, el mercado ha pasado de buscar oportunidades de crecimiento a intentar protegerse de la obsolescencia. La preocupación se intensificó la semana pasada cuando el lanzamiento de nuevas herramientas por parte de Anthropic PBC generó una ola de ventas que afectó no solo al software, sino también a los servicios legales, financieros y de gestión de activos.
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