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Sabiduría zenú ante las inundaciones: El secreto del billete de $20.000

Las severas inundaciones registradas en el departamento de Córdoba y otras siete regiones del norte de Colombia durante el primer bimestre de 2026 han provocado una crisis de magnitudes sociales, económicas y ambientales. Ante esta situación, el Gobierno Nacional oficializó un estado de emergencia mediante un decreto publicado el pasado 11 de febrero.

En medio de la tragedia que afecta a miles de ciudadanos, un arquitecto y especialista en el área ha generado un intenso análisis al señalar que la respuesta para mitigar estos desastres no es nueva. Según el experto,

la clave para enfrentar estas crisis ya está en el billete de 20 mil pesos

, haciendo alusión directa a la representación del ingenio hidráulico de la cultura zenú que aparece en la moneda nacional.

De acuerdo con el profesional, la actual emergencia en Córdoba contrasta con el conocimiento milenario de los pueblos originarios.

Córdoba se inunda hoy, pero en el billete de veinte mil aparece la forma de manejar estas crecientes… Los zenúes observaron los ciclos del agua durante generaciones y construyeron canales, jarillones y camellones para manejar inundaciones y sequías

, precisó en sus intervenciones.

La ingeniería del pasado como solución al presente

El modelo hídrico de los zenúes, plasmado iconográficamente en el billete, se fundamenta en la adaptación dinámica a los movimientos del río en lugar de intentar imponer un control rígido. Hace más de dos milenios, esta civilización perfeccionó una red de canales, camellones y jarillones que permitía el drenaje eficiente durante las lluvias y la retención de humedad en el verano. La clave era la observación constante del río Sinú y el respeto por sus ciclos naturales.

Sin embargo, la gestión del territorio ha cambiado drásticamente. El avance de la urbanización sobre humedales y la implementación de megaestructuras, como la hidroeléctrica de Urrá (en funcionamiento desde el año 2000), alteraron el equilibrio de la cuenca. Si bien estas obras buscaban generar energía y reducir desbordamientos, también transformaron las ciénagas y perjudicaron la actividad pesquera, ignorando las advertencias históricas de las comunidades indígenas.

La combinación de fenómenos climáticos inusuales y decisiones de urbanización han intensificado los efectos de las inundaciones, generando cuestionamientos sobre el papel de las políticas de control y su impacto en las comunidades afectadas - crédito captura de pantalla / X

Sobre esta controversia, el meteorólogo y periodista ambiental Max Henríquez aportó una visión técnica el 6 de febrero de 2026. Henríquez señaló que, históricamente, el Sinú era el río con más desbordamientos en el país antes de la represa.

La base de datos de desastres de Colombia registró decenas de inundaciones del Sinú, especialmente antes de la construcción de Urrá. Era el río que más se desbordaba en Colombia. Urrá causó un impacto brutal en la naturaleza de la zona, pero controló las inundaciones, sin duda

, afirmó el experto.

Vulnerabilidad por ocupación de espacios naturales

El problema contemporáneo radica en la desaparición de las zonas de amortiguamiento natural. Pantanos, humedales y ciénagas han sido drenados o rellenados para dar paso a construcciones y carreteras. Al no tener dónde expandirse, el agua termina invadiendo centros urbanos y vías principales. La reflexión académica es clara: las inundaciones no son una fatalidad del azar, sino el resultado de decisiones sobre el uso del suelo e hidrología mal gestionada.

La combinación de fenómenos climáticos inusuales y decisiones de urbanización han intensificado los efectos de las inundaciones, generando cuestionamientos sobre el papel de las políticas de control y su impacto en las comunidades afectadas - crédito redes sociales / X

Analistas recalcan que el modelo de control actual mediante presas ha fallado en proteger a las comunidades al ignorar la lógica del río. La necesidad de retornar a una gestión que respete la naturaleza es compartida por diversos sectores que ven en la sabiduría ancestral un camino para la sostenibilidad.

Cifras alarmantes del desastre en 2026

El Decreto 0150, emitido por la Presidencia de la República, detalla un panorama desolador. La declaratoria de emergencia otorga facultades especiales por 30 días para gestionar recursos en los departamentos de:

  • Córdoba
  • Antioquia
  • La Guajira
  • Sucre
  • Bolívar
  • Cesar
  • Magdalena
  • Chocó

El reporte oficial, actualizado al 11 de febrero, indica que hay 687.198 personas en riesgo inminente. Hasta el momento se contabilizan:

  • 252.233 damnificados (69.235 familias).
  • 10 víctimas mortales.
  • 11.955 viviendas afectadas y 4.158 totalmente destruidas.
  • 19.798 hectáreas de cultivos perdidas.
  • 111 vías con interrupciones y daños severos en acueductos y escuelas.

La emergencia provocada por lluvias excepcionales reabre el debate sobre la viabilidad de los enfoques modernos frente a sistemas ancestrales y evidencia la urgencia de reconciliar conocimiento técnico y respeto por los ciclos naturales - crédito Ministerio de Transporte

El origen técnico de este fenómeno, según el Ideam, la Dimar y la Ungrd, se debió a un frente frío atípico potenciado por un jet subtropical. Las precipitaciones en el Caribe superaron el promedio histórico entre un 130% y 180%. Embalses como Urrá y Playas sobrepasaron el 103% de su capacidad, obligando a realizar vertimientos de emergencia.

Finalmente, el Gobierno advierte que, tras estas inundaciones, existe una probabilidad superior al 50% de enfrentar una sequía severa en el segundo semestre del año, lo que pondría en jaque la seguridad eléctrica y la estabilidad económica de la región.

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