Las fuerzas militares de Colombia se encuentran en estado de máxima alerta tras una serie de ataques perpetrados contra instalaciones castrenses en el departamento de Arauca. Según los reportes iniciales registrados este jueves 12 de febrero, la ofensiva dejó como saldo una oficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana herida.
El incidente más crítico tuvo lugar en la base militar de Saravena, donde la uniformada resultó afectada por las detonaciones. De manera simultánea, se reportaron acciones violentas en el municipio de Fortul, impactando la infraestructura de seguridad en esta zona fronteriza.
Uso de tecnología aérea para ataques explosivos
Los informes de inteligencia señalan que los perpetradores utilizaron drones equipados con granadas de mortero, los cuales fueron dirigidos hacia puntos estratégicos de los cantones militares. Esta táctica, que ha ganado terreno entre los grupos armados al margen de la ley, buscaba neutralizar la operatividad de la fuerza pública mediante ataques de precisión.
Entre los daños materiales reportados, se investiga la afectación de una aeronave tipo Caravan que se encontraba estacionada en una de las instalaciones atacadas. Actualmente, equipos técnicos evalúan la magnitud de los desperfectos mientras se refuerzan los protocolos de seguridad perimetral.

Como consecuencia de estos hechos, al menos cuatro bases militares en Arauca permanecen bajo estricta vigilancia. Las autoridades consideran que estos ataques son una retaliación por las contundentes operaciones ofensivas que el Ejército Nacional ha ejecutado recientemente contra las estructuras criminales que delinquen en el departamento.
Aunque las investigaciones preliminares apuntan al ELN como el grupo responsable, debido a su fuerte control territorial en el área, los mandos oficiales aún no han emitido un comunicado definitivo que confirme la autoría de los ataques. La situación sigue bajo monitoreo constante.
Antecedentes: Operaciones en Fortul y el Oleoducto Bicentenario
El incremento de la tensión en la zona se vincula con un operativo realizado el pasado 10 de febrero. En esa fecha, unidades de la Brigada 18 del Ejército Nacional detectaron movimientos sospechosos de individuos que realizaban excavaciones cerca del oleoducto Bicentenario, en el área rural de Fortul.
Los implicados fueron vinculados al frente Domingo Laín Sáenz del ELN, estructura que mantiene una presencia histórica en el oriente del país. La intervención oportuna de los soldados evitó que se plantaran explosivos para sabotear el suministro de crudo, una acción que habría afectado gravemente a la población civil de los alrededores.
La amenaza de drones: un desafío creciente en 2026
En lo que va del año 2026, Colombia enfrenta un preocupante aumento en el empleo de aeronaves no tripuladas con fines terroristas por parte del ELN y las disidencias de las Farc. Lo que antes eran casos aislados, hoy se percibe como una estrategia sistemática contra las fuerzas del orden.
- 17 de enero: Un ataque con drones dejó un militar muerto y cuatro más heridos en una ubicación no precisada.
- 15 de enero: En San José del Palmar, Chocó, diez uniformados de la Décima Quinta Brigada resultaron heridos por drones cargados de explosivos.
- Mediados de enero: En Tibú, Norte de Santander, un soldado profesional perdió la vida tras una embestida aérea similar.

Ante este panorama, el Gobierno Nacional ha adoptado contramedidas drásticas. En febrero de 2026, se endurecieron las normativas para la importación de drones, restringiendo su adquisición a través de plataformas de comercio electrónico.
Asimismo, tras la incautación de sistemas tecnológicos como el Hunter SHH100 de fabricación china a grupos disidentes, el Ejército ha iniciado el despliegue de inhibidores de señal y dispositivos de defensa electrónica. Estas medidas buscan blindar los puntos estratégicos del país, especialmente con el objetivo de garantizar la seguridad de cara a los comicios de marzo.
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