En un giro diplomático y comercial de gran relevancia, el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, ha manifestado este miércoles que las restricciones al comercio de crudo venezolano han llegado prácticamente a su fin. Estas declaraciones se produjeron tras un encuentro estratégico sostenido en la ciudad de Caracas con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, marcando una nueva etapa en el vínculo entre ambas naciones.
El alto funcionario estadounidense fue tajante al señalar la situación actual frente a los medios de comunicación:
“La cuarentena al petróleo, obviamente ya esencialmente terminó”
Según explicó Wright desde las instalaciones de un hotel capitalino, actualmente se está extrayendo crudo de Venezuela y comercializándolo a un valor significativamente superior al que el país obtenía previamente en mercados alternativos.
Es importante recordar que el embargo a la industria petrolera de la nación caribeña se mantenía vigente desde el año 2019, durante el primer mandato de Donald Trump. A raíz de estas medidas, el país se había visto obligado a recurrir a canales de comercialización informales para poder vender sus hidrocarburos.
El escenario político cambió drásticamente luego de que Delcy Rodríguez asumiera la conducción del país tras la detención de Nicolás Maduro en una operación estadounidense ocurrida el pasado 3 de enero. Este acontecimiento permitió que el gobierno de transición reconfigurara los lazos con la administración de Estados Unidos, los cuales se encontraban fracturados desde hace varios años.
A pesar del optimismo por el acercamiento, Chris Wright enfatizó que aún no se ha definido una hoja de ruta estricta para el levantamiento total de las sanciones económicas.
“Obviamente depende de los avances (…) No todo se hace en un día, no todo se hace en cinco semanas”
puntualizó el secretario, dejando claro que el proceso será progresivo y dependerá de los resultados políticos.

Hacia una alianza energética de largo aliento
Previamente, tras las conversaciones en el palacio presidencial de Miraflores, la presidenta encargada Delcy Rodríguez expresó su deseo de establecer una “asociación productiva a largo plazo que permita una agenda energética que se convierta en motor de la relación bilateral”. La mandataria interina aspira a que este acuerdo sea mutuamente beneficioso y se desarrolle sin los obstáculos o contratiempos que marcaron el pasado reciente.
Rodríguez también rememoró la extensa historia comercial entre ambos países:
“Estados Unidos y Venezuela han tenido relación energética durante un siglo y medio, y esa relación energética ha estado acompañada por altos y bajos en nuestras relaciones políticas. Estoy segura de que a través de la diplomacia vamos a superar nuestras diferencias”
.
El diálogo bilateral no se limitó únicamente al petróleo, sino que contempló un plan integral para generar un aumento sustancial en la producción de hidrocarburos, abarcando también los sectores minero, eléctrico y gasífero.
De acuerdo con Wright, esta nueva fase representa un “punto de inflexión” histórico.
“Nuestro objetivo es abrir globalmente el petróleo, el gas, la electricidad y otros sectores de la economía”
afirmó el secretario, quien además pronosticó un cambio radical y positivo en el rumbo económico de Venezuela bajo este nuevo esquema de apertura.

Reforma legislativa e inversión internacional
Como parte de esta apertura, la administración liderada por Rodríguez impulsó y aprobó una reforma a la normativa petrolera. Esta modificación busca incentivar la llegada de capitales extranjeros mediante condiciones atractivas, captando el interés no solo de corporaciones estadounidenses —que según la administración Trump ya muestran disposición para invertir— sino también de otros actores globales.
El secretario Wright aclaró que el mercado venezolano estará abierto a diversos participantes internacionales:
“Son empresas estadounidenses, son empresas europeas (…) Creo que también tendremos una cantidad significativa de empresas sudamericanas”
detalló sobre la diversidad de inversionistas que se esperan en el país.
Las metas productivas de Venezuela son ambiciosas, apuntando a un incremento del 18% en la extracción de crudo para el año 2026 a través de la nueva ley petrolera. El país cerró el 2025 con una producción de 1,2 millones de barriles diarios, una cifra que muestra una recuperación notable frente a los mínimos históricos de 360.000 barriles registrados en el 2020, aunque todavía se sitúa lejos de los 3 millones producidos a principios del siglo XXI.
Cabe destacar que la nación sudamericana posee un potencial inmenso para el mercado global, al albergar las reservas de hidrocarburos probadas más grandes del planeta, calculadas en aproximadamente 303.000 millones de barriles.
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