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Protesta masiva en Madrid: 8.000 agricultores rechazan pacto Mercosur

A pesar de las condiciones climáticas desfavorables, marcadas por lluvias persistentes, miles de trabajadores del campo y la ganadería se tomaron las calles de Madrid en una jornada de movilización histórica. Los informes oficiales de las autoridades locales estiman la concurrencia en unos 8.000 productores provenientes de diversas provincias de España, quienes fueron acompañados por una caravana de aproximadamente 500 tractores. La movilización avanzó por las arterias viales más importantes hasta el núcleo de la ciudad para manifestar su rechazo a las actuales directrices de la Unión Europea.

Causas de la indignación rural

La convocatoria fue liderada por la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos en conjunto con la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi). Ambas agrupaciones coordinaron a sus miembros para llevar su reclamo ante la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Los motivos principales de la protesta radican en la pérdida de rentabilidad de las granjas, los ajustes presupuestarios en la Política Agrícola Común (PAC), el polémico acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, y el encarecimiento de los insumos básicos tras el estallido del conflicto bélico en Ucrania.

El despliegue de seguridad para controlar la jornada fue masivo, contando con un contingente de más de 1.800 efectivos. Entre estos, se distribuyeron 1.000 agentes de la Policía Nacional y 800 miembros de la Guardia Civil, además del apoyo de las policías municipales en las zonas de paso. Desde las primeras horas del día, los manifestantes se agruparon en la Plaza de Colón, sirviendo como punto de llegada para cinco columnas de tractores que partieron desde Arganda del Rey, Robregordo y Torrejón de la Calzada en la Comunidad de Madrid, así como de El Espinar (Segovia) y Guadalajara.

Cifras y logística de la movilización

Aunque los organizadores proyectaban la entrada de 1.500 vehículos agrícolas, la Delegación del Gobierno limitó la autorización final a 367 tractores. No obstante, la presencia física fue contundente, sumando 56 autobuses cargados de manifestantes. Para el mediodía, se reportaba que al menos 2.500 personas ya se concentraban en Colón esperando el inicio oficial del recorrido hacia el Paseo de Recoletos y el Paseo del Prado.

Durante el trayecto, las consignas impresas en pancartas reflejaban el sentimiento de urgencia del sector primario. Frases como «El campo no se vende, se defiende», «No a Mercosur» y «Mercosur y Recortes PAC nuestra ruina» destacaron entre la multitud. Un punto clave de la protesta fue el llamado a la unidad con los consumidores urbanos, advirtiendo que la crisis rural derivará en alimentos más costosos:

“A mí cada vez me cuesta más producir y a ti cada vez te van a cobrar más, por qué no nos unimos y lo intentamos solucionar”

.

Críticas a la gestión política

Luis Cortés, coordinador estatal de Unión de Uniones, subrayó que la masiva presencia de maquinaria y manifestantes es una advertencia clara para la clase dirigente. Cortés fue enfático al señalar la desconexión entre los partidos y las necesidades del campo:

“El objetivo era meter 500 tractores en Madrid, lo hemos conseguido y tener una cantidad de manifestantes para hacer ver a nuestros políticos que no estamos dispuestos a hacer lo que ellos quieran. El Partido Popular y el Partido Socialista tendrán que hacer lo que sus ciudadanos les pidamos, porque para eso les hemos votado. Tenemos unos partidos políticos que no nos defienden”

.

Además de los temas presupuestarios, se denunció la falta de relevo generacional. Los productores aseguran que la actual Ley de la Cadena Alimentaria es insuficiente, permitiendo que la industria y las grandes distribuidoras se queden con márgenes de ganancia desproporcionados mientras los agricultores perciben precios ínfimos, lo que desmotiva a los jóvenes a continuar con la actividad familiar.

El riesgo de los tratados internacionales

El presidente de Unaspi, Miguel Ángel Aguilera, manifestó que las políticas emanadas de Europa y la Agenda 2030 están asfixiando al sector primario español. Aguilera recalcó que el pacto con Mercosur será el golpe final para muchos productores locales, afectando directamente la calidad y seguridad de los productos que llegan a las mesas ciudadanas.

En este sentido, Luis Cortés advirtió sobre las diferencias en los estándares sanitarios entre las regiones:

“Hoy, si vamos a comprar un filete de ternera, sabemos que ese filete es sano, pero a partir del año que viene, si se firma este acuerdo, ese filete de ternera podrá estar hormonado”

. Los gremios también exigen la actualización de los protocolos de sanidad animal, que consideran obsoletos frente a la competencia extranjera.

Finalmente, aunque se notó la ausencia de algunas de las organizaciones agrarias más tradicionales, la presencia de banderas de Asaja y diversos colectivos autónomos demostró que existe un consenso generalizado en el rechazo a Mercosur. La jornada concluyó con una advertencia sobre el riesgo de perder la soberanía alimentaria si el Estado no garantiza la viabilidad económica de las explotaciones agrarias frente a los altos costos de producción.

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