Durante una sesión plenaria en el Congreso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lanzó duras críticas contra Elon Musk, propietario de la red social X. El mandatario acusó al magnate de comprometer la estabilidad emocional de la ciudadanía y, de manera más alarmante, la de los jóvenes. Según Sánchez, es imperativo establecer regulaciones estrictas, afirmando que
«hay que tomar el control de las redes sociales porque se está haciendo caja con la salud mental de los ciudadanos y ciudadanas, y particularmente de la gente joven»
.
Estas declaraciones surgieron como respuesta a Santiago Abascal, líder de VOX, en una comparecencia destinada inicialmente a informar sobre los siniestros ferroviarios ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), donde perdieron la vida un total de 47 personas. Asimismo, el jefe del Ejecutivo aprovechó para dar detalles sobre su participación en diversos encuentros internacionales recientes.
En el transcurso del debate, Abascal cuestionó que el presidente viajara a Dubái para «anunciar la censura en las redes sociales». El representante de VOX advirtió que el Gobierno intenta restringir estas plataformas bajo el pretexto de salvaguardar a los menores, una preocupación que, según su visión, Sánchez nunca había manifestado previamente. Durante dicho viaje, el mandatario adelantó su intención de implementar una prohibición de acceso a estas redes para menores de 16 años.
En su turno de réplica, Sánchez lamentó que Abascal respalde a Musk, a quien describió como «un billonario que infringe constantemente las leyes españolas». Insistió en que el impacto negativo en la salud mental afecta principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad, centrándose en aquellos jóvenes que aún no alcanzan los 16 años.
Para el presidente, esta problemática trasciende la polarización política. Sánchez subrayó que
«no es un debate entre izquierda y derecha, es un debate social»
, señalando que muchas familias que apoyan electoralmente al PP y a Vox comparten la inquietud por los contenidos que consumen sus hijos. Calificó la situación actual de las plataformas como un «Estado fallido» por la ausencia de leyes efectivas y reiteró la necesidad de intervenir ante la monetización de la salud mental juvenil.
El mandatario también planteó interrogantes sobre si se puede considerar censura el hecho de impedir la creación de imágenes de menores desnudos mediante manipulación digital o exigir responsabilidades a los magnates tecnológicos por la difusión de contenidos falsos, groseros o que inciten al odio.
Respaldo científico y estrategia europea
Por otro lado, Sánchez destacó que sus propuestas han sido bien recibidas por la comunidad científica y de la salud. Aseguró que los profesionales sanitarios comprenden la gravedad de lo que está en juego, enfatizando que el objetivo primordial es proteger el bienestar psicológico de la juventud por encima de los intereses económicos de figuras como Elon Musk.
Ante la posibilidad de no alcanzar una unanimidad inmediata en el Consejo Europeo, el jefe del Ejecutivo propuso la creación de una «coalición de voluntarios en el ámbito digital». Esta iniciativa buscaría coordinar acciones conjuntas entre naciones de peso, citando el ejemplo de Francia, país que ya ha establecido restricciones similares para los menores de 16 años.
No obstante, la oposición mantuvo un tono crítico. Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, reprochó al mandatario el estar más pendiente de supervisar las redes sociales que de garantizar la seguridad en las infraestructuras ferroviarias.
Posturas de las fuerzas parlamentarias
Desde la coalición Sumar, la portavoz Verónica Martínez Barbero sostuvo que X no debería ser el canal oficial para la comunicación del Gobierno. Martínez vinculó a la plataforma con Donald Trump, asegurando que su meta es debilitar las democracias en Europa. Entre sus argumentos para rechazar el uso de esta red, enumeró los siguientes puntos:
- Capacidad de la plataforma para acceder a mensajes privados, incluyendo los del presidente.
- Acuerdos de entrega de información con el Pentágono.
- Promoción del acoso digital y de violencia contra las mujeres.
- Facilitación de desnudos falsos creados con IA y difusión de pornografía infantil.
Martínez Barbero fue tajante al declarar que X ha dejado de ser una plaza pública para convertirse en una «herramienta al servicio del fascismo», instando a que las cuentas oficiales migren hacia plataformas más seguras y transparentes.
En una línea similar, Gabriel Rufián, portavoz de ERC, tildó de «vendepatrias» a quienes, ante la disyuntiva entre el presidente de su nación y oligarcas multimillonarios que lucran a costa de la salud mental infantil, eligen defender a estos últimos.
Denuncias sobre delitos contra la infancia
El líder independentista también interpeló a Abascal, criticando su silencio respecto a casos de abuso internacional como la lista de Jeffrey Epstein. Rufián sugirió que resulta más pragmático restringir el acceso de los menores que intentar erradicar por completo a los delincuentes y generadores de bulos en las redes.
Por su parte, Mertxe Aizpurua, de EH Bildu, denunció que plataformas como X, Facebook, Instagram, Telegram o WhatsApp operan con impunidad, permitiendo delitos que atentan contra la libertad sexual, política y los derechos humanos, mientras sus algoritmos potencian la exclusión y el odio. Aizpurua defendió que los dueños de estas empresas deben ser responsables directos de lo que ocurre en sus redes.
Desde el PNV, la portavoz Maribel Vaquero expresó su extrañeza por el hecho de que Sánchez presentara estas medidas fuera de España, cuando en el Congreso ya se tramita un proyecto de ley orgánica sobre protección de menores en el entorno digital que no incluye las propuestas mencionadas. Vaquero reconoció que las redes pueden ser un «estercolero social» lleno de desinformación, pero exigió que el debate se dé formalmente en las instituciones correspondientes.
Finalmente, Ione Belarra, portavoz de Podemos, calificó la propuesta de prohibición como insuficiente. Recordó que, pese a que la edad mínima actual es de 14 años, los niños acceden a la pornografía a los 8 años de media. Belarra propuso medidas alternativas:
«crujamos a impuestos a las plataformas que extienden el odio, el racismo, la violencia contra la clase trabajadora y usemos ese dinero para financiar a todos los niveles y para todos los sectores educación sexual obligatoria»
. Asimismo, insistió en el desarrollo de una red social pública con algoritmos de código abierto.
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