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Álvaro Bilbao explica los tres tipos de mentiras en los niños

Dice el dicho popular que «los borrachos y los niños siempre dicen la verdad», sugiriendo una honestidad natural en los más pequeños. No obstante, la realidad científica y cotidiana muestra que la imaginación infantil puede ser sumamente creativa, llevando a los menores a relatar situaciones que no ocurrieron. Dependiendo de la edad, los infantes empiezan a utilizar el recurso de la mentira por diversas motivaciones.

El especialista en neuropsicología y educación infantil, Álvaro Bilbao, ha compartido a través de sus plataformas digitales su análisis sobre “los tres tipos de mentiras que dicen los niños”. El propósito de este profesional sanitario es brindar herramientas útiles “a las familias a comprender mejor a sus hijos” mediante la divulgación científica.

Además de poseer un doctorado en Psicología, Álvaro Bilbao es padre de familia, lo que le ha permitido enfocar su carrera en la formación y en el desarrollo de cursos diseñados para fortalecer el vínculo entre padres e hijos. Sus consejos buscan guiar a los representantes en el trato diario con los menores de la casa.

Las tres categorías de las mentiras infantiles

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, en un reciente vídeo en sus redes sociales. (@soyalvarobilbao/Tiktok)

El doctor Bilbao establece una distinción clara entre las razones por las cuales un menor falta a la verdad. La primera categoría corresponde a las confabulaciones. El experto señala que

“los niños pequeños tienen poca memoria y razonamiento, así que utilizan su hemisferio derecho para rellenar los huecos imaginando lo que no pueden recordar o explicar. Son muy divertidas”

.

En segundo lugar se encuentran las denominadas mentiras manipulativas. En este escenario, los infantes emplean su corteza prefrontal con el objetivo de “engañar o manipular de forma deliberada”. Esta es una capacidad cognitiva que no es innata, sino que se adquiere con el crecimiento. Según el neuropsicólogo, esta habilidad “se desarrolla aproximadamente a los seis años” de edad.

Finalmente, existe la mentira adaptativa, la cual posee un trasfondo emocional más complejo. Álvaro Bilbao explica que este tipo de engaño

“ocurre cuando un niño evita decir la verdad para protegerse de un peligro. Es muy frecuente cuando los padres se enfadan demasiado, pegan, gritan o asustan cuando sus hijos se equivocan. No es una mentira deliberada. Los niños no buscan engañar a sus padres ni hacerles daño. Su cerebro solo está evitando el peligro”

.

¿Cómo deben actuar los padres ante la mentira?

Aunque ver que un niño miente puede resultar frustrante para los tutores, el experto asegura que es una conducta dentro de los parámetros normales del desarrollo. Para manejarlo de forma constructiva, Bilbao propone diversas estrategias de crianza.

  • Evitar interrogatorios innecesarios: No se debe preguntar al niño si hizo algo cuando el adulto ya conoce la respuesta. Según el psicólogo, esto es “dejarle la puerta abierta para que salga de la situación con una mentira, y más cuando lo hacemos con un tono acusatorio”.
  • Usar el humor: Se recomienda desdramatizar la situación para reducir la tensión, recordando siempre que “es un comportamiento normal”.
  • Evitar el sarcasmo: Es fundamental no caer en burlas hirientes, ya que el sarcasmo “crea resentimiento y distancia” en la relación filial.

Para ilustrar su punto, el neuropsicólogo plantea el caso de un niño que ha jugado a desenrollar el papel higiénico. En lugar de confrontarlo con dureza, sugiere utilizar frases empáticas como: “me puedes decir la verdad, porque no te voy a castigar ni me voy a enfadar”. Si el menor reconoce su falta, el doctor recomienda felicitarlo por su honestidad e invitarlo a reparar el daño (como recoger el papel) sintiéndose involucrado. El objetivo final es reforzar el valor de la verdad para que el pequeño entienda que no debe tener “ningún miedo de decir la verdad a sus papás”.

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