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Venezuela retoma exportación de crudo a Israel bajo gestión de EE.UU.

En un giro significativo dentro del mercado energético global, Venezuela ha despachado su primer cargamento de petróleo crudo hacia Israel después de varios años de interrupción. Este movimiento comercial ocurre tras la detención de Nicolás Maduro y la posterior resolución del gobierno de los Estados Unidos de asumir de forma directa la supervisión y gestión de las exportaciones internacionales del petróleo venezolano.

De acuerdo con informes técnicos y fuentes con conocimiento de la transacción, el suministro fue consignado al Grupo Bazan, que opera como la principal refinería y procesadora de hidrocarburos en el Estado de Israel. Debido a la naturaleza sensible del acuerdo, el cual no ha sido oficializado por ninguna de las partes involucradas, los informantes solicitaron el anonimato.

Restablecimiento de rutas energéticas

La llegada de este buque petrolero representa el primer intercambio de crudo entre Venezuela e Israel desde mediados de 2020. Registros históricos proporcionados por la consultora Kpler indican que, en aquel periodo, la nación sudamericana envió aproximadamente 470.000 barriles de petróleo hacia puertos israelíes.

Al ser consultados sobre esta operación, representantes de la firma Bazan —comúnmente identificada como Oil Refineries Ltd— optaron por no emitir declaraciones oficiales. De igual manera, el Ministerio de Energía de Israel no ha confirmado la procedencia del combustible que ingresa a sus fronteras, una postura que coincide con la política habitual de dicho país de no revelar públicamente el origen de sus importaciones energéticas. Es frecuente que los cargueros que se dirigen a sus terminales desactiven sus sistemas de localización digital al aproximarse.

Vista de las instalaciones de la refinería de Puerto La Cruz, operada por la estatal venezolana PDVSA (REUTERS/Samir Aponte/Archivo)

Nuevos destinos tras la intervención estadounidense

La reconfiguración de las rutas de exportación venezolanas se intensificó tras el arresto de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de este año. Posteriormente, el ejecutivo liderado por el presidente Donald Trump notificó que la administración norteamericana pasaría a dirigir las transacciones internacionales del petróleo proveniente de Venezuela.

Anteriormente, el flujo de crudo venezolano se concentraba mayoritariamente en el mercado de China. No obstante, en las últimas semanas se ha evidenciado una diversificación de compradores, concretando ventas hacia naciones como India, España y los propios Estados Unidos, sumándose ahora el envío estratégico hacia Israel.

Interés corporativo y licencias de explotación

Este nuevo panorama ha despertado nuevamente el interés de gigantes energéticos internacionales. La multinacional británica BP ha iniciado trámites ante las autoridades estadounidenses para obtener una licencia que le permita operar en el yacimiento de gas Manakin-Cocuina. Este campo representa un activo estratégico, ya que se localiza geográficamente en el límite fronterizo entre Trinidad y Tobago y Venezuela.

Para proceder con este desarrollo, BP requiere el aval de Washington, dado que las sanciones impuestas contra la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) —socio operativo en el lado venezolano del campo— continúan vigentes.

 La petrolera británica BP informó que se encuentra tramitando una licencia ante el gobierno de Estados Unidos para desarrollar el yacimiento de gas Manakin-Cocuina (REUTERS/Lee Smith/Archivo)

Aunque la petrolera británica ya contaba con permisos previos otorgados por el régimen venezolano y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dichas autorizaciones fueron invalidadas en 2025 por la actual administración de Donald Trump. El proyecto de BP aspira a movilizar más de un billón de pies cúbicos de gas natural hacia Trinidad para su transformación en gas natural licuado (GNL). Actualmente, la empresa controla el 45% de las instalaciones de Atlantic LNG, consolidándose como un actor clave en la exportación de gas en la región del Caribe.

Vigilancia militar y capturas en altamar

Paralelo a la actividad comercial, el Pentágono ha reforzado la vigilancia militar sobre el tránsito de hidrocarburos vinculados a Venezuela. Recientemente, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos confirmó la captura de un navío petrolero que intentó evadir el bloqueo impuesto por la Casa Blanca.

Las fuerzas estadounidenses capturaron el buque

El anuncio oficial detalló que tropas norteamericanas abordaron el tanquero Aquila II de manera efectiva y “sin incidentes”. Este barco se encontraba en la lista de sanciones del gobierno federal por operar de forma irregular. Según la información difundida por el Departamento de Defensa a través de redes sociales, el petrolero “operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump para los buques sancionados en el Caribe. Huyó y lo seguimos”.

El seguimiento del Aquila II se extendió desde las aguas del Caribe hasta el océano Índico, donde finalmente fue interceptado. Esta acción militar marca la octava incautación de un petrolero desde que se decretó el bloqueo en diciembre pasado. Además, representa el segundo decomiso realizado fuera del área del Caribe, tras la captura el mes pasado en el Atlántico Norte de un buque relacionado con intereses rusos que partió de puertos venezolanos.

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