La administración de Nicaragua ha tomado la determinación de prohibir el ingreso de ciudadanos cubanos sin el visado correspondiente, clausurando así una de las rutas migratorias más transitadas hacia los Estados Unidos. Esta decisión se produce en un contexto de fuertes críticas por parte del gobierno de Donald Trump, que señalaba al país centroamericano de facilitar el flujo migratorio irregular hacia el norte.
El anuncio oficial fue formalizado el pasado domingo a través del organismo de migración nicaragüense. En el documento suscrito por Juan Emilio Rivas Benítez, quien se desempeña como director de la Dirección General de Migración y Extranjería, se estableció el fin definitivo de la exención que permitía a los viajeros procedentes de Cuba ingresar libremente a territorio nicaragüense.
Aunque el comunicado oficial no detalló las motivaciones específicas detrás de este giro radical en la política migratoria, diversos analistas interpretan la medida como una estrategia de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, para intentar reducir la presión ejercida por la administración Trump. Hasta el momento, Murillo, quien ejerce como la portavoz oficial del régimen, no ha emitido declaraciones adicionales ante las solicitudes de comentarios.
La migración como recurso estratégico
Manuel Orozco, quien lidera el programa de migración, remesas y desarrollo del Inter-American Dialogue en Washington, describió la táctica del gobierno nicaragüense con una frase contundente:
«la migración empleada como arma»
Según las investigaciones llevadas a cabo por Orozco, el ejecutivo nicaragüense permitía previamente que migrantes de Cuba y otras nacionalidades aterrizaran en su territorio para luego continuar su trayecto por tierra hacia la frontera estadounidense. Por este servicio, el régimen cobraba aranceles superiores a los 1.000 dólares bajo el concepto de «tasas». Los datos recabados por el experto revelan que, solo en el año 2023, al menos 100.000 pasajeros provenientes de Haití y Cuba arribaron a Nicaragua en vuelos chárter. Asimismo, se detectó que el gobierno facilitaba vuelos similares desde países como Venezuela, Marruecos y Libia, entre otros.
Temor ante represalias internacionales
Para Orozco, la reciente exigencia de visado para los cubanos representa una forma de «anticiparse a cualquier tipo de presión» proveniente del presidente Trump. El analista sugiere que, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses el mes pasado, existe una clara
«manifestación de temor»
dentro de la estructura de poder en Nicaragua, ante la posibilidad de que
«les pueda pasar algo»
similar.
En este marco de tensión, apenas una semana después de la captura de Maduro, el gobierno de Ortega-Murillo anunció la liberación de decenas de detenidos. Este gesto se produjo un día después de que la embajada de Estados Unidos en Nicaragua exigiera la libertad de más de 60 presos políticos. No obstante, Orozco considera que la restricción de visado es una medida
«simbólica»
y que llega
«un poco tarde»
, puesto que era una acción que se esperaba de ellos desde finales de 2023 o inicios de 2024.
Contexto de sanciones y restricciones económicas
Cabe recordar que, durante el mandato de Joe Biden, se impusieron sanciones y restricciones al gobierno de Ortega-Murillo por lo que se consideraba un lucro con el tránsito de migrantes. Si bien el flujo irregular en la frontera sur de Estados Unidos comenzó a disminuir al cierre del periodo de Biden, las cifras han alcanzado mínimos históricos tras la llegada de Trump. Además, la profunda crisis económica en Cuba y las medidas de Trump para limitar el acceso de la isla al petróleo extranjero sugieren que, independientemente de la visa, el volumen de viajeros cubanos hacia Nicaragua habría caído de todas formas.
Aunque Trump ha mantenido una postura beligerante con Cuba y Venezuela, su enfoque hacia Nicaragua ha sido notablemente más agresivo que el de la administración anterior. Durante el año pasado, el secretario de Estado Marco Rubio calificó a la gestión de Ortega y Murillo —quienes ostentan el poder desde 2007— como
«una dinastía ilegítima»
. En consecuencia, se han implementado diversas acciones punitivas:
- Imposición de restricciones de visado a más de 250 integrantes del gobierno nicaragüense el pasado mes de abril.
- Eliminación, en julio pasado, de las disposiciones que protegían a migrantes nicaragüenses de la deportación y les permitían trabajar en EE. UU.
- Anuncio de aranceles que alcanzarán un 15 por ciento adicional sobre las exportaciones nicaragüenses fuera del tratado de libre comercio, debido a denuncias por violaciones a los derechos humanos y laborales.
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