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El secreto de Bradley Cooper: 24 kilos de músculo y 6.000 calorías

El reconocido actor Bradley Cooper, célebre por su capacidad de mutar en cada interpretación, ha vuelto a generar asombro en la industria cinematográfica tras revelar los pormenores de su radical cambio físico para la película ‘El francotirador’. Durante una reciente charla en el podcast The Joe Rogan Experience, Cooper, quien actualmente tiene 51 años, profundizó en las extremas medidas de entrenamiento y nutrición que debió adoptar para dicho papel.

El desafío no era menor: el intérprete debía incrementar su masa corporal en 24 kilos en un periodo inferior a los seis meses. El objetivo era pasar de un peso inicial de 84 kg a los 107 kg necesarios para encarnar con realismo a Chris Kyle, considerado el francotirador más letal en la historia bélica de los Estados Unidos. Cooper notó que, aunque compartía con Kyle la estatura, la edad y hasta el número de calzado, la disparidad de volumen era el mayor obstáculo.

“Pesaba 24 kg menos, así que lo primero fue comer 6.000 calorías al día”

, detalló el actor sobre la base de su estrategia para construir una musculatura imponente.

El actor debió aumentar 24 kilos en menos de seis meses siguiendo una dieta de 6.000 calorías diarias (Grosby)

El reto nutricional: entre alimentos integrales y batidos

La implementación de su dieta resultó ser una de las fases más complejas. Inicialmente, Cooper intentó cubrir el requerimiento de las 6.000 calorías diarias basándose únicamente en alimentos integrales, una decisión que él mismo calificó como “un gran error”. A pesar de contar con el apoyo de un chef profesional, su organismo colapsó durante la primera semana ante el ingente volumen de comida sólida.

El actor admitió que la pesadez era tal que “no podía levantarme”, sintiendo un malestar físico que limitaba su movilidad. Ante este escenario, ajustó su régimen alimenticio: decidió obtener aproximadamente la mitad de su carga calórica mediante batidos de proteínas. Este cambio fue fundamental para cumplir la meta nutricional sin comprometer su sistema digestivo ni su capacidad de entrenamiento.

Entrenamiento de alta intensidad sin ejercicio cardiovascular

La transformación se complementó con un programa de ejercicios diseñado para maximizar la fuerza bruta. Bradley Cooper trabajó bajo la tutela de Jason Walsh, un entrenador de alto prestigio, ejecutando sesiones dobles cada día. Un dato relevante de este proceso fue la exclusión total de actividades aeróbicas.

“Tenía tres días de descanso. Nada de cardio. Todo era entrenamiento de fuerza, centrado en el peso muerto”

, enfatizó el actor sobre su enfoque en el peso muerto para ganar volumen rápidamente.

La rutina de entrenamiento de Cooper excluyó el cardio y se enfocó por completo en el entrenamiento de fuerza y el peso muerto (Grosby)

La planificación de las rutinas era rigurosa y no permitía excepciones. Los lunes la jornada iniciaba a las 5:30 de la mañana, con una segunda sesión por la tarde, habitualmente a las 3:30 o 4:30. Este ritmo se mantenía los martes; los miércoles se destinaban al descanso, para retomar la actividad jueves y viernes, cerrando la semana con descanso sábado y domingo. Un punto clave de su preparación física fue el énfasis en el desarrollo de hombros y cuello, zonas críticas para proyectar la robustez física de Chris Kyle en pantalla.

Postura firme frente a las sustancias prohibidas

A pesar de la presión por obtener resultados inmediatos, Cooper fue enfático al rechazar el uso de esteroides o fármacos de rendimiento. Sus motivos se anclan en una preocupación genuina por su salud: “Hay cáncer en mi familia. Tuve cáncer de piel y me aterra algo así. Así que no iba a hacerlo”, sentenció. De esta manera, el actor optó por un camino de desarrollo natural, priorizando su bienestar a largo plazo por encima de cualquier atajo químico.

La creatina fue un suplemento clave tanto durante la preparación para la película como en la rutina física actual de Bradley Cooper (Photo by Anthony Behar/SipaUSA)

El papel de la suplementación y su rutina actual

Aunque descartó los fármacos, Cooper sí se apoyó en la suplementación permitida, destacando especialmente el uso de la creatina. Según sus declaraciones, este suplemento fue vital durante el rodaje y sigue formando parte de su vida cotidiana años después.

“La creatina jugó un papel importante, y todavía lo juega”

, aseguró el intérprete.

Actualmente, esa disciplina forjada en el set se manifiesta en retos personales. Cooper forma parte de un grupo de padres de la escuela de sus hijos que compiten diariamente realizando 100 flexiones de pecho. Existe una regla estricta: quien no cumpla con la cuota diaria debe aportar 10 dólares a un fondo común. El grupo tiene como meta alcanzar las 800 flexiones para luego celebrar en Chinatown. El actor mencionó que, gracias a la creatina y a la corrección de su técnica mediante videos de YouTube, han logrado elevar la exigencia a 150 flexiones diarias, manteniendo un nivel de condición física envidiable a sus cinco décadas de vida.

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