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Canas prematuras: factores científicos que aceleran la pérdida de color

La preocupación por las consecuencias del estrés es un tema recurrente en la salud moderna. Uno de los debates más persistentes entre la comunidad científica y el público es si las situaciones de alta tensión pueden provocar la aparición prematura de canas. La observación de líderes políticos que muestran un encanecimiento acelerado durante sus gestiones suele usarse como prueba visual de que el agotamiento emocional impacta directamente en la pigmentación capilar.

A pesar de esta percepción popular, diversos especialistas señalan que la evidencia científica aún no ha podido establecer un vínculo causal directo y definitivo entre ambos fenómenos.

¿Existe una relación real entre el estrés y el cabello blanco?

Los estudios orientados a descifrar la conexión entre el estrés crónico y las canas tempranas son todavía limitados, arrojando en ocasiones datos que parecen contradecirse. Si bien es común culpar a las experiencias traumáticas o difíciles por la pérdida de color en el cabello, la ciencia aún trabaja para encontrar una explicación biológica irrefutable.

La doctora Paradi Mirmirani, dermatóloga en el Centro Médico Kaiser Permanente Vallejo, sintetiza la incertidumbre actual del sector médico con una frase contundente:

“Todavía hay mucho que desconocemos”

.

El estrés es ampliamente atribuido al desarrollo de canas, a pesar de la falta de evidencia contundente en los estudios (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el año 2016, una investigación realizada en Turquía que involucró a más de 1.100 participantes jóvenes arrojó datos interesantes. Aquellos que presentaban un encanecimiento prematuro manifestaron tener niveles de estrés significativamente más altos. No obstante, estos pacientes también compartían otras variables, como antecedentes familiares, hábitos de consumo de alcohol y la presencia de diversas enfermedades crónicas.

Uno de los mayores obstáculos para obtener certezas es la dificultad ética y logística de experimentar con humanos. Ya-Chieh Hsu, profesora experta en biología de células madre y regenerativa de la Universidad de Harvard, explica que

“Los investigadores no pueden inducir respuestas de estrés artificialmente elevadas en humanos como hacen en animales o células”

.

Hallazgos en laboratorio y pruebas recientes

La mayor parte de la información clara proviene de modelos animales. En 2020, un experimento con ratones recreó una respuesta defensiva de “lucha o huida” mediante el uso de sustancias químicas. Este proceso derivó en la segregación de norepinefrina, una hormona del estrés que terminó por agotar las células madre que producen el pigmento en los folículos pilosos.

Posteriormente, pruebas con células humanas en entornos controlados mostraron reacciones similares al ser sometidas a dosis altas de norepinefrina. Según Hsu, estos resultados fortalecen la teoría de que esta hormona podría ser la responsable del cambio de coloración en las personas bajo mucha presión.

Estudios de laboratorio con células humanas demostraron efectos similares en la pigmentación al aumentar la norepinefrina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hacia 2021, un estudio más focalizado analizó a 14 voluntarios mediante técnicas de imagen digital de alta precisión para observar el cabello en distintas fases. Se pidió a los participantes identificar sus periodos de mayor crisis emocional en el último año para cotejarlos con el crecimiento de sus canas.

El profesor Martin Picard, vinculado a la Universidad de Columbia, destacó que este estudio fue pionero en intentar conectar eventos estresantes específicos con el inicio del proceso de encanecimiento a un nivel individualizado. Por su parte, la dermatóloga Victoria Barbosa, de la Universidad de Chicago, consideró que estos datos son “la primera evidencia real de que tal vez el estrés sí interviene en algunas personas”.

Sin embargo, Barbosa aclaró que se requieren investigaciones de mayor escala y duración para confirmar esta hipótesis. Para Mirmirani, el descubrimiento definitivo del mecanismo del estrés sobre el cabello no solo sería un avance teórico, sino que podría facilitar la creación de tratamientos médicos para recuperar el color original.

Actualmente sigue siendo un misterio por qué el estrés afecta a unos y a otros no. Sindhuja Sominidi Damodaran, especialista de la Mayo Clinic, enfatiza la necesidad de profundizar en estos estudios. Al día de hoy, no existe una base científica que garantice que reducir el estrés pueda revertir o detener las canas una vez que aparecen.

Sindhuja Sominidi Damodaran, de Mayo Clinic, señaló la falta de pruebas que expliquen por qué el estrés genera canas solo en algunas personas (Imagen ilustrativa Infobae)

Genética, salud y factores sociales

Más allá del entorno emocional, la genética se mantiene como el factor determinante número uno. Victoria Barbosa señala que la herencia familiar es el mejor predictor: si los padres encanecieron pronto, es sumamente probable que los hijos sigan ese patrón.

Existen también condiciones médicas que aceleran este proceso, tales como:

  • Vitíligo y alopecia areata.
  • Trastornos de la glándula tiroides.
  • Efectos secundarios de tratamientos de quimioterapia.

Adicionalmente, Damodaran apunta a factores de estilo de vida y nutrición. Las deficiencias de hierro, calcio, vitamina B12 y vitamina D son causas frecuentes de encanecimiento temprano. Asimismo, el tabaquismo y la obesidad actúan como catalizadores negativos en la salud capilar.

Finalmente, el impacto de las canas tiene una fuerte carga social, especialmente diferenciada por género. Barbosa resalta que las mujeres enfrentan una presión mayor para ocultarlas, mientras que en los hombres suelen ser mejor aceptadas. Los expertos sugieren que ver el encanecimiento como un proceso natural puede ser una oportunidad para desafiar los estándares estéticos tradicionales y aceptar los cambios biológicos con una perspectiva más saludable.

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