El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado este lunes su intención de bloquear la inauguración del puente internacional Gordie Howe. Esta infraestructura, que servirá de enlace entre Michigan y Ontario, permanecerá cerrada según el líder republicano hasta que su administración obtenga garantías y compensaciones económicas en el marco de las actuales tensiones diplomáticas y comerciales con Canadá.
“No permitiré que este puente se abra hasta que Estados Unidos reciba una compensación completa por todo lo que le hemos dado y, además, hasta que Canadá trate a Estados Unidos con la justicia y el respeto que merecemos”
Así lo expresó Trump a través de su plataforma Truth Social, donde además enfatizó la urgencia de estas conversaciones con un contundente: “Comenzaremos negociaciones, DE INMEDIATO”.
Exigencias de propiedad y detalles de la obra
La postura del presidente estadounidense no se limita a las compensaciones diplomáticas, sino que también apunta a la propiedad física de la obra. En su mensaje, sugirió que la Casa Blanca debería poseer una parte significativa de la estructura.
“Con todo lo que les hemos dado, deberíamos poseer, quizás, al menos la mitad de este activo”
, declaró Trump.
El puente internacional Gordie Howe representa un hito de ingeniería que unirá Detroit (Michigan) con Windsor (Ontario). La construcción cuenta con seis carriles de circulación y se extiende por 1,5 millas cruzando el río Detroit. Desde que las obras iniciaron en 2018, la inversión estimada ha alcanzado los 4.700 millones de dólares, monto que ha sido cubierto íntegramente por el gobierno canadiense. Aunque su apertura oficial estaba programada para este año, tras superar las certificaciones pertinentes, las declaraciones del presidente ponen en duda este cronograma.

Datos del Departamento de Transporte de EE. UU. destacan que esta infraestructura será el puente atirantado más extenso de toda América del Norte. Su relevancia estratégica es vital, pues funcionará como el eje principal para el intercambio comercial entre ambas naciones, especialmente para la industria automotriz, cuyas cadenas de suministro dependen de un flujo constante en la frontera.
A pesar de las amenazas de bloqueo, los documentos oficiales del proyecto indican que la gestión será compartida entre Canadá y el estado de Michigan, recuperando la inversión mediante el sistema de peajes. Stacey LaRouche, secretaria de prensa de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, subrayó que la obra
“fue pagada por Canadá, construido por trabajadores sindicalizados de ambos países”
y que su operatividad está blindada por convenios bilaterales. LaRouche insistió en que el puente “se abrirá de una forma u otra” y que la gobernadora espera asistir al corte de cinta.
Tensiones con el gobierno de Mark Carney
Este nuevo frente de conflicto surge en un periodo de alta fricción comercial desde que Donald Trump retornó al poder en 2025. El mandatario ha endurecido su discurso contra el gobierno de Ottawa, criticando su política exterior y sus vínculos económicos con el gigante asiático.

La administración Trump ha llegado a amenazar con la imposición de aranceles del 100% a las mercancías canadienses. Esto se debe a la reciente visita del primer ministro Mark Carney a Beijing, donde se gestionó un acuerdo que permitiría la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos al mercado de Canadá, además de facilitar la venta de productos agrícolas canadienses en China.
Ante este panorama, Trump fue incisivo:
“El primer ministro Carney quiere hacer un acuerdo con China, que se comerá a Canadá vivo. ¡Nosotros solo recibiremos las sobras! No lo creo”
. Además de los vehículos, el conflicto abarca el sector agropecuario. El presidente criticó las trabas a la venta de alcohol estadounidense y los gravámenes a los productos lácteos, situaciones que calificó de “inaceptables” por poner a los productores norteamericanos en “gran riesgo financiero”.
Históricamente, la relación ha sido compleja. En meses anteriores, Trump llegó a plantear irónicamente que Canadá debería anexarse como el “estado 51° de Estados Unidos”, una idea que parece haber dejado de lado para centrarse en presiones económicas directas.

Por su parte, Mark Carney ha defendido firmemente la soberanía de su nación para establecer vínculos comerciales globales. Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos el mes pasado, el primer ministro advirtió sobre una “ruptura” en la gobernanza internacional, lo que muchos analistas interpretaron como una crítica frontal a las medidas proteccionistas de Washington.
Fuente: Fuente