La escritora Agustina Bazterrica (nacida en Buenos Aires en 1974) se ha consolidado como una de las voces más impactantes de las letras latinoamericanas contemporáneas. Considerada una verdadera escritora de culto, su trayectoria ha sido descrita como la de una fiera literaria que ha transformado el panorama actual con apenas unas cuantas publicaciones.
Su impacto global llegó con Cadáver exquisito, una novela que explora el canibalismo y desafía las etiquetas del género de terror al integrar reflexiones sobre el patriarcado y la distopía social. Posteriormente, con Las indignas, profundizó en relatos de opresión dentro de un monasterio dominado por una Hermana Superiora tiránica, en un contexto de crisis ecológica post-apocalíptica donde el misticismo brilla por su ausencia, dejando lugar únicamente a la muerte.
El origen de un estilo perturbador
Bajo el sello de Alfaguara, se rescata ahora una compilación de relatos titulada Diecinueve garras y un pájaro oscuro. Esta obra tuvo una edición previa en Argentina durante el 2016, a través de Alción editora, bajo el nombre de Antes del encuentro feroz.
“Decidí cambiarle el título porque, en este caso, condensaba mejor la esencia del libro. Yo quiero que los cuentos, de alguna manera, desgarren al lector, lo interpelen. Y el ‘pájaro oscuro’, me generaba inquietud. Hay algo de quiebre en todos los relatos, que también están atravesados por el elemento ominoso, por la violencia, la muerte, pero también, en cierta manera, la poesía”
Los textos que integran este volumen fueron redactados en diversas etapas, abarcando desde que la autora tenía 19 años hasta los 35. Aunque ya contaba con la novela Matar a la niña, esta antología representa la base fundamental de su narrativa y su experimentación lingüística. Para Bazterrica, la forma de relatar es tan crucial como la trama misma.
“Creo que es así porque aquí está el comienzo de un montón de cuestiones, entre ellas, la experimentación con el lenguaje. Si bien la trama para mí es importante, lo es más cómo contarla”, señala la autora. Esta búsqueda la lleva a transitar por estilos que van desde lo barroco hasta lo técnico, explorando diferentes texturas en cada narración.
El cuento como literatura de primer nivel
Ante el reciente auge de libros de relatos de autoras como Cristina Fernández Cubas o Samantha Schweblin, Bazterrica defiende la relevancia de este formato frente a la novela. Sostiene que no existen jerarquías entre poesía, ensayo o narrativa breve.
“Para mí todo es literatura mayor. Poesía, ensayo, cuento y novela, no hay categorías. Pero sí que es cierto que el relato ha estado menospreciado durante algún tiempo. Mi teoría es que un cuento lo lees en un momento, en cinco minutos, y una novela tardas una semana o un mes y la conexión es más prolongada”.
La autora cita influencias determinantes como Borges, Horacio Quiroga, Juan José Saer, John Cheever, Clarice Lispector y Shirley Jackson. Asimismo, resalta el trabajo de sus contemporáneas Mariana Enríquez y Samantha Schweblin en la apertura de nuevos rumbos literarios.

El eje central de Diecinueve garras y un pájaro oscuro es el concepto de la ruptura de la normalidad. La escritora busca exponer las facetas más sombrías de la humanidad: “Me interesa meterme en lugares incómodos, claramente”, afirma sobre su intención de rasgar el velo de la civilización.
Feminismo y crítica social
El compromiso feminista de Bazterrica impregna su obra, abordando temas como la salud mental, la gordofobia, las agresiones sexuales y el temor sistemático de las mujeres en el espacio público. Al ser consultada sobre la vulnerabilidad de los cuerpos, la autora es tajante:
“Es que es algo que pasa constantemente. El varón puede tener miedo de que lo roben y lo maten, pero no de que lo violen, porque no va a haber mujeres violando a varones en la calle”.
Sobre las crisis de la masculinidad actual, Bazterrica cuestiona la necesidad de que las mujeres asuman esa carga: “Bueno, ya está bien. Yo no me puedo hacer cargo de eso mientras a nosotras nos sigan violando y matando. Entiendo que se hayan sentido expulsados, pero que se revisen, que se hagan cargo, no pueden seguir siendo niños de cinco años, por favor”. Además, muestra su rechazo a la tendencia de las tradwifes, criticando la romantización de la explotación doméstica gratuita.
Un presente que imita a la ficción
Para la argentina, sus relatos no pertenecen al género fantástico puro, sino que nacen de una realidad cotidiana retorcida. Sostiene que “todo puede suceder” y que sus historias están basadas en experiencias posibles llevadas al límite.

Respecto al clima político actual, la autora observa con preocupación el avance de la ultraderecha y figuras como Javier Milei en Argentina o Donald Trump. Define el presente como un momento de retroceso donde se normaliza el insulto y la misoginia.
“Absolutamente, creo que es cierto eso que se dice que la realidad supera la ficción. La historia es un péndulo, a veces va hacia un lado y en otras ocasiones, va hacia otro. A veces hay mayores derechos y oportunidades y otras se pierden. Ahora estamos en un momento de retroceso con la ultraderecha. En Argentina se ve clarísimo con Milei y su discurso retrógrado, machista, misógino y violento. Pero eso es lo que está pasando. Y lo que genera es normalizar la crueldad y el insulto. Y Donald Trump, ni hablar. La realidad parece un capítulo de Black Mirror”.
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