Ecuador convive con un alza de homicidios intencionales, incluyendo víctimas mujeres.
El 2025 marcó récord en los niveles de violencia con 9.216 casos que -según autoridades- en un 85 % tienen relación con la operación de grupos delictivos.
De ese número, un total de 778 víctimas fueron mujeres en 21 de las 24 provincias del país.
La provincia con mayor número de casos fue Guayas con 371, seguida de Manabí con 96, Los Ríos 93, El Oro 92 y Pichincha 48.
En el tipo de violencia, 698 casos se catalogaron como delincuencia común, 74 de violencia interpersonal, 2 de psicopatologías y 4 de violencia criminal, según los registros del Ministerio del Interior.
En un total de 651 casos se utilizó el arma de fuego.
Perfil de las víctimas
0 a 11 años: 17
12 a 17 años: 67
18 a 24 años: 161
25 a 34 años: 244
35 a 49 años: 197
50 a 64 años: 56
65 años en adelante: 24
Desconocido: 12
La cifra de mujeres víctimas ha ido en aumento en los recientes años, según estadísticas del Ministerio del Interior:
En 2020 se registraron 164 casos; en 2021, 227; en 2022, 424; en 2023, 602; y en 2024, 521.
Solo en el último año, entre 2024 y 2025, hubo un aumento de 251 casos, que se traduce en un alza del 49,32 %.
El rol de las mujeres en las estructuras criminales
Un estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) expone que las mujeres participan y llevan a cabo delitos dentro de las estructuras criminales en las que pueden incluso llegar “a ostentar poder y autoridad”.
“Aunque la implicación de ellas en el mundo criminal no es reciente, no se cuenta con datos precisos a nivel global sobre las tasas de participación femenina en estas estructuras”, expone el informe.
Regularmente, según el análisis que recoge otros estudios, las mujeres buscan involucrarse por lazos familiares o sentimentales que establecen con miembros de los grupos. Asimismo, dependiendo de la clase económica, se involucran por temas económicos y de supervivencia, así como la búsqueda de poder y hasta cierta independencia frente a la dominación masculina.
En ese sentido, el análisis menciona que las mujeres enfrentan el riesgo de ser violentadas por ser familiares de integrantes de grupos criminales u objeto de venganzas por faltas cometidas, por deudas o ajustes de cuentas.
Aterrizando el problema al país, el experto en seguridad Jean Paúl Pinto expuso que hay dos fenómenos actuales en el territorio local en medio del auge delictivo y la disputa de grupos criminales entre sí y el Estado. Por un lado, explicó, se da el incremento de participación en roles específicos y, en otro ámbito, cuando ya no se las necesita son “eliminadas”.
Declaró que también suelen ser ejecutadas cuando se presenta un conflicto dentro del grupo delincuencial.
En la operación de los grupos delictivos, regularmente los hombres ejecutan los actos de violencia y dirigen a los grupos, mientras las mujeres cumplen roles administrativos, económicos, logísticos y de relaciones públicas, explicó.
“Ese es el esquema de muchos países, es como el paradigma”, expuso.
Como excepción, él citó el ejemplo del Tren de Aragua, que muestra un rol distinto de la mujer que suele ubicarse debajo de la cúspide de la banda. “Esto se rompe un poco, porque existe el tráfico de personas y la prostitución, y en ese mercado las mujeres sí tienen rangos altos, se encargan de la distribución de chicas, y hay excepciones de grupos criminales de mujeres, pero no es la norma”, explicó.
Así como Pinto, el experto en seguridad Jorge Triviño resaltó que las bandas están buscando que haya un mayor involucramiento de mujeres, sobre todo a edades tempranas, como a quienes tienen entre 12 y 18 años. En las detenciones de grupos, resaltó que se suele observar a jóvenes de máximo 24 años.
Reclutan a jóvenes para que puedan portar la droga y el dinero de las economías criminales.
“El manejo de mujeres pasa desapercibido (para autoridades)… son los cebos para ellos cometer el delito. El problema es que cuando la mujer trabaja en este ámbito comienza a consumir drogas, también a manejarse con mucho dinero y muchas fotografías, lo mismo que ocurre con los jóvenes”, explicó.
En la operación de bandas, Triviño resaltó que las mujeres suelen tener cercanía con los cabecillas de los grupos criminales, por su muestra de desempeño en la estructura.
“La igualdad de género está llevando a que las mujeres también vayan armadas”, explicó.
Para el experto, las cifras de mujeres víctimas de actos violentos también se engrosan con casos de femicidios.
En 2023, en Ecuador hubo 71.399 detenidos en el país; de estos, 7.762 eran mujeres. Asimismo, Guayas tuvo el mayor registro con 1.694 detenciones de féminas.
La semana anterior, el 29 de enero, en Guayaquil, por ejemplo, se detuvo a catorce personas, incluyendo mujeres, implicadas en extorsiones a comerciantes.
Las mujeres se dedicaban a exigir $ 3.000 a los negocios. Ellas perfilaban víctimas, realizaban llamadas y cobraban el dinero en complicidad con hombres privados de la libertad. (I)
Fuente: El Universo